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Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Furtiva Atracción. Dejándose Amar

Status: En proceso
Genre:Romance / Romance de oficina / CEO
Popularitas:3.2k
Nilai: 5
nombre de autor: @ngel@zul

Joana había aprendido a vivir sin esperar nada. Cerró puertas, apagó deseos y se acostumbró a la calma de un silencio elegido… o impuesto.Hasta que alguien irrumpió en su vida.Un hombre más jóven, con miradas que encendieron lo que ella creía, con un deseo tan puro como peligroso. Lo que empezó como un juego imposible pronto se volvió una verdad innegable: el amor no entiende de edades, ni de juicios, ni de prohibiciones. Esta antología es un viaje hacia lo inesperado, un homenaje a los amores que llegan tarde… o demasiado pronto. Porque a veces lo prohibido no es un error. Es el único acierto capaz de cambiarlo todo.

NovelToon tiene autorización de @ngel@zul para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

La calma de la soledad

Introducción

Joana había aprendido a vivir en silencio. Casi cinco años habían pasado desde que su esposo, su primer y único amor, se fue, consumido por una enfermedad que decidió llevárselo antes de tiempo. Desde entonces, la vida le había enseñado a no ilusionarse con nada, a no esperar nada de nadie. Se levantaba cada mañana con precisión, trabajaba, leía, cocinaba con la meticulosidad de quien encuentra paz en los gestos cotidianos. Sus días transcurrían entre el orden y la calma, y aunque a veces sentía un vacío que se filtraba entre sus dedos, había aprendido a ignorarlo.

No había hijos que la reclamaran, ni reuniones familiares que le exigieran emociones que no estaba dispuesta a compartir. Joana se había convertido en la arquitecta de su propia soledad, y la soledad, en su refugio. Los recuerdos de su esposo eran dulces y dolorosos a la vez, recuerdos que protegía como un tesoro escondido, intacto, inquebrantable.

Hasta que alguien apareció.

No era una tormenta ni un accidente, sino un hombre más joven, atrevido, con la mirada capaz de encender lo que ella había decidido olvidar para siempre. Él no dudaba, no escondía sus intenciones; cada gesto, cada palabra insinuaba un deseo tan directo que se sentía casi insolente. Y eso era algo que ella prefería mantener lejos. Y sin embargo, había algo en él que despertaba en ella sensaciones que llevaba años adormecidas. Algo que la hacía dudar de sus decisiones, de su calma, de la tranquilidad de su rutina.

Era un recordatorio peligroso de que la vida podía sorprender incluso a quienes habían decidido cerrar todas las puertas. Y Joana, por primera vez en mucho tiempo, se sintió vulnerable ante la posibilidad de volver a sentir… y de volver a amar.

Capítulo 1.

El despertador sonó a las seis y media en punto, como cada mañana. Joana abrió los ojos y permaneció unos segundos contemplando el techo de su habitación, dejando que la luz tenue del amanecer atravesara las cortinas y acariciara su piel. Cuando se levantó toda la casa estaba impecable, como ella la había dejado la noche anterior: la vajilla perfectamente alineada, colocada con cuidado, cada objeto en su sitio. Había algo de orden casi obsesivo en la manera en que ella organizaba su vida, una necesidad silenciosa de controlar todo lo que podía después de haber perdido lo que jamás habría imaginado perder: su esposo.

Tenía 17 años cuando conoció a Nick, él tenía 19. Fue amor a primera vista, iban al mismo colegio, pero en clases diferentes. Se pusieron de novios enseguida, cuando ella terminó la Universidad Nick le propuso matrimonio. Obviamente ella aceptó y desde ese día la felicidad era la moneda corriente en sus vidas.

Compraron una casa, hicieron muchos planes, hablaron de hijos, de ver crecer a sus nietos juntos. Pero la vida tenía otros planes y cuando llevaban diez años de casados Nick comenzó a sentirse mal, no parecía nada del otro mundo estrés por demasiado trabajo. Pero apenas seis meses después él médico de cabecera de la pareja les informaba que la enfermedad era más grave de lo que parecía, tenía cáncer de páncreas. Qué Nick necesitaría tratamiento, pero eso no garantizaba nada.

Y así fue, que apenas tres meses después del diagnóstico Nick murió.

Y ahora casi cinco años después Joana seguía ocupando la misma casa, aunque su vida ya no era ni la sombra de lo que había sido. Cada movimiento era deliberado, medido, parte de un ritual que le devolvía un sentido de normalidad a un mundo que una vez se había desmoronado. Caminó hacia la cocina, donde la cafetera esperaba paciente, lista para iniciar el primer acto del día: el aroma del café recién hecho, intenso y familiar, llenando el aire con promesas de despertar y rutina.

Mientras se servía una taza, sus ojos se posaron en el jardín que se extendía más allá de la terraza. Los árboles mecían suavemente sus ramas, y el canto de los pájaros matutinos rompía el silencio con notas delicadas y precisas. Se apoyó en la baranda, respirando hondo, dejándose envolver por esa tranquilidad que tanto valoraba. Había aprendido a vivir en el silencio y la soledad; era su refugio, su fortaleza. Allí no había interrupciones, ni exigencias, ni emociones desbordadas. Allí, podía simplemente existir sin que nada ni nadie la perturbara.

Durante esos años, la vida había sido un ejercicio de adaptación. La enfermedad de su esposo había sido rápida y despiadada, y aunque había pasado por un dolor inimaginable, la muchacha había encontrado la manera de reconstruirse. Su amor por él había sido absoluto, su entrega completa, y la pérdida dejó un hueco que ni siquiera la rutina podía llenar del todo. Cada recuerdo, cada gesto, cada risa compartida seguía vivo en su mente, nítido y doloroso. Pero la vida continuaba, y ella decidió continuar también, aunque fuera sola.

Se sentó frente a la ventana con su taza de café y dejó que los recuerdos vinieran y se fueran como olas que besan la orilla. Recordó su primera cita con él, la forma en que la hizo reír, cómo la miraba como si ella fuera lo único que importara en el mundo. Recordó la intimidad compartida, los secretos susurrados en la penumbra, y la seguridad que le brindaba su presencia constante. Había sido su primer amor, su único amor. Y ahora, cada mañana, ese amor era una memoria preciosa que protegía con celo.

El trabajo era su otra vía de autocontrol, su espacio donde podía canalizar la disciplina y la precisión que la vida le exigía. Joana era meticulosa, exigente consigo misma y con quienes la rodeaban. Cada proyecto, cada reunión, cada decisión que tomaba la acercaba a la sensación de estar viva, de sentirse capaz, de reafirmar que podía sostener su mundo sin depender de nadie. Y aunque la rutina podía parecer monótona para otros, para ella era un refugio, un recordatorio de que todavía había propósito, incluso en la ausencia.

A pesar de la calma que reinaba en su vida, esa mañana algo se sentía distinto. No era que el orden de su casa hubiera cambiado, ni que la rutina se hubiera visto alterada. Era un cosquilleo extraño, apenas perceptible, un escalofrío que recorrió su espalda mientras se inclinaba sobre la baranda.

Haciendo caso omiso a ese sentimiento repentino, era una reconocida abogada, contaba con el respeto y apoyo de un estudio de renombre, y muchos de sus litigios sido destacados en revistas especializadas y exposiciones. Cada invitación a disertar en universidades o eventos era un reconocimiento silencioso a su talento y a su disciplina. Pero, a pesar del prestigio y de la admiración que sus colegas le profesaban, Joana no buscaba el aplauso ni la notoriedad; para ella, el trabajo era un refugio, un terreno seguro donde podía desplegar su creatividad sin exponerse emocionalmente.

Se detuvo frente al espejo del vestidor mientras elegía con cuidado el atuendo que llevaría: un conjunto sobrio, elegante, de líneas limpias, sin estridencias. Su profesión también se reflejaba en su forma de vestir: orden, proporción y armonía. Ajustó el blazer sobre los hombros, recogió su cabello en un moño pulcro y se miró un momento, evaluando la expresión de sus ojos, la firmeza de su mandíbula. Cada detalle contaba, cada gesto era un pequeño acto de control sobre su mundo.

Antes de salir, revisó su bolso: cuaderno de notas, bolígrafos, la presentación en su tableta y una copia impresa del discurso que daría. Todo debía estar perfecto; nada podía fallar. La puntualidad era otra regla que ella se imponía a sí misma, no por los demás, sino porque cada minuto malgastado la hacía sentir vulnerable, como si perdiera un pedazo de seguridad que no podía permitirse.

Al subir al auto, notó cómo el cielo comenzaba a teñirse de un azul intenso, y una brisa ligera levantaba suavemente los árboles a lo largo del camino. Mientras conducía, sus pensamientos se desplazaban hacia la conferencia: imaginaba la sala, las preguntas de los estudiantes, la interacción con abogados y estudiantes. Todo estaba planificado, cada instante anticipado, y aún así, un pequeño nerviosismo recorría su estómago. Era una sensación extraña, no por inseguridad, sino porque, a pesar de la experiencia, había algo estimulante en exponerse ante un público que la admiraba.

​Al llegar al auditorio, fue recibida con respeto y cordialidad. La coordinación del evento la guió hasta el escenario, mientras los murmullos de la audiencia se mezclaban con el zumbido de los proyectores. Joana respiró hondo, dejando que la serenidad de la mañana y la confianza en su preparación la acompañaran. Tomó la palabra y, con voz clara y firme, comenzó a hablar sobre los principios del debido proceso, la protección de las garantías constitucionales y la importancia de la ética jurídica en el ejercicio del derecho contemporáneo.

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Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Carmen Palencia
eres una excelente escritora y gracias por actualizar más capitulos por favor que estoy ansiosa por seguir leyendo más de esta hermosa historia
Carmen Palencia
excelente novela por favor más capitulos que estoy ansiosa por seguir leyendo más de esta hermosa historia
Carmen Palencia
excelente novela
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Buenísima historia 👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Joana arriésgate a vivir
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
Joana atrévete a vivir
Nairobis Cardozo Portillo
👏👏👏👏
Nairobis Cardozo Portillo
🔥🔥🔥🔥
Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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Nairobis Cardozo Portillo
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