Para elegir al nuevo líder máximo de los clanes, Evelyn será quien elija con quien casarse y ella había elegido al hombre que ha amado desde la infancia, pero ¡oh sorpresa!, este la traicionó y le quito todo hasta matarla.
Pero, algo inesperado paso, antes de que el destino la llevará a la muerte, el alma de otra mujer ha reencarnado en ella, y esta nueva Evelyn, no se dejará pisotear, porque ahora que ella no ama al traidor, elegirá a otro como esposo, a uno que ella misma pueda moldear y que pueda llevar a los clanes a la cima.
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Capitulo 19
Como todos los días, Vassil acudió a sus respectivos entrenamientos, y al terminar, se reúne con Evelyn para desayunar juntos.
—¿piensas salir hoy?— pregunta el chico.
—si, debo de ir a la oficina, hay una reunión con un cliente.— responde Evelyn.
—¿puedo salir?, llevaré escolta, quiero verme con un amigo de la universidad.— pregunta el chico.
—esta bien, te llevó, dile que vaya al club, te daré mi pase, el lugar es seguro, cuando acabes le diré a Miguel que vaya por ti.— le responde la joven.
Más tarde, Vassil llega al club acompañado de varios guardaespaldas. Vassil espera en la cafetería del lugar hasta que llega la persona que esperaba. Este era un chico de cabello teñido de azul.
Al ver a Vassil se acerca rápidamente tomando asiento frente a él.
—que bien te vez, veo que has cambiado un poco tu estilo nerd.— se burla el chico.
—ey, no molestes. ¿Conseguiste lo que pedí?— pregunta.
—lo de Donato no, pero lo otro, si. — le pasa un usb.—aquí esta todo, con esto, se terminan de hundir esos malditos.
—perfecto, con esto, ese par sabrán que le apostaron al hijo equivocado. La ruina no es suficiente para lo que me han hecho...— pero, será el inicio de todo para esa familia.
El usb contenía toda clase de documentación, incluyendo los proyectos que Vassil ha hecho para la empresa y que Yegor se ha adjudicado.
—¿de verdad lo usarás?, tus padres estarán furiosos y Yegor querrá venganza.— advierte el chico.
—lo sé Daichi, pero, esta vez, estoy preparado.— asegura.
—bien, entonces acabalos, esos malditos merecen lo peor.— maldice Daichi.
—así lo haré. Y por el momento, seguiré investigando lo otro.—
Después de eso, platicaron un poco más hasta que Daichi tuvo que irse. Mientras tanto, Vassil llama a Miguel para que pase por él, necesita volver a casa, con el usb en sus manos, es hora de soltar la información y dejar el resto en manos de la opinión pública y las autoridades.
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—que mal te ves, ¿que demonios te paso?—
Stuar acababa de llegar a la habitación de hospital de Donato.
—fue ese maldito de Vassil...se atrevió a atacarme.— responde molesto.
—¿que?, ¿ese enano?— se sienta cerca de la cama.— no creí que supiera usar un arma con lo cobarde que es.
Donato frunce los labios.— lo hemos subestimado. Pero, esto no queda así, me encargaré de darle una lección que ni Evelyn podrá salvarlo.
No dejará que escape esta vez, se asegurará de que sus hombres acaben con Vassil. Ya no puede esperar más o Vassil tomará la ventaja.
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De camino a la mansión, el auto donde va Vassil es golpeado violentamente por otro auto. El auto gira derrapando hasta chocar contra el otro auto donde venían sus guardaespaldas. Vassil siente como su cuerpo choca contra la puerta del auto hasta que el movimiento se detiene.
Al levantar la vista, ve que el conductor y el copiloto estaban inconsciente. La puerta trasera se abre y un hombre enmascarado se asoma apuntando con un arma a Vassil.
Vassil recita un conjuro con la voz en susurro y justo cuando aquel hombre esta por disparar, una leve explosión expulsa al hombre hacía atrás. Vassil aprovecha para intentar salir por la puerta de su lado pero estaba atorada.
Sin que le quedo de otra sale por la que ya esta abierta, notando que habían tres camionetas rodeando con más de veinte hombres apuntando con sus armas a los guardaespaldas que habían logrado salir del otro auto.
—joven, por favor regrese al auto...— le pide Miguel.
Vassil recoge el arma que se le cayó al que quiso matarlo.
—Miguel, ¿no hay refuerzos siguiendonos?— pregunta Vassil.
—no, pero ya emite una alerta a Hugo.— responde Miguel.
—bien.—
Uno de los atacantes da un paso adelante sin bajar el arma.
—solo queremos a ese cuatro ojos...si quieren les doy dinero, solo digan que no pudieron salvarlo.— sugiere aquel hombre.
Vassil se queda en silencio un momento. Pero, tras soltar un pesado suspiro, sus ojos brillan y Miguel y los otros guardaespaldas caen inconscientes.
Esto sorprende al enemigo, en especial al ver a Vassil tranquilo y este se quita los lentes.
—su jefe si que esta ansioso por ser eliminado.— Vassil deja ver una leve sonrisa.
Levanta la mano y una esfera de lo que parece agua se forma en su mano. Los hombres retroceden al ver esto, y de la esfera salen disparadas pequeñas agujas que van directamente hacía esos hombres, varios caen y ante esto, los otros intentan subir a la camioneta, pero aun dentro, las agujas atraviesan el metal y sus cuerpos, elimando a todos.
Vassil detiene la magia y se apoya contra el auto, su cuerpo aun no resiste tanto el uso del mana. Miguel y los otros despiertan mirando alrededor confundidos. Vassil se soba la cabeza.
—Miguel, ¿que paso?— pregunta.
—n-no lo sé joven...esto...— Miguel se sorprende de ver los cuerpos en el suelo.
Había un pequeño charco de sangre bajo cada uno, pero, la evidencia de que los mato, desapareció. Pronto se escuchan patrullas llegando al lugar. Miguel le pide a Vassil quedarse cerca del auto y él va a hablar con los policías. Les dice del accidente, que ellos solo regresaban a la casa de su jefa llevando al prometido de esta y que de repente esas personas los golpearon con las camionetas.
Aunque no puede explicar que paso con ellos porque, Miguel entrega su arma, al igual que los otros guardaespaldas, pero, no hay señal de que hayan disparado.
—oficiales, lamento todo este problema, si es necesario ir a la comisaría iré.— interviene Vassil.
—no es necesario, ya tenemos la declaración de los guardaespaldas y si es necesario nos comunicamos directamente con el señor Miguel.— responde el oficial.
Vassil agradece. Miguel también le avisa al chico que ya vienen otros autos a recogerlos.
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Ya en la mansión, Vassil llama a Evelyn para hacerle saber lo que ha pasado, y que, probablemente ese ataque haya sido obra de Donato, después de todo debe de estar furioso por el disparo.
[Yo me encargo de esto, por el momento, no salgas de nuevo.] Le pide Evelyn.
— esta bien, y ten cuidado también.—
[Siempre lo tengo, nos vemos en la noche.]
Evelyn cuelga y se recuesta en la silla de su escritorio mirando el techo.
—Donato...parece que, tú y yo tenemos un problema...— murmura.
Quizás tendrá que deshacerse de él ahora, o seguirá siendo una molestia.
...