Capítulo Dieciséis.
El jefe Logan.
Génesis
Subí al auto y el jefe no deja de mirarme como si quisiera comerme. Encendió la radio y comenzó a conducir por las calles. No puedo dejar de mirarlo como tremenda estúpida, detallando como la camisa negra que trae, le queda demasiado perfecta. Es todo un bendito Dios griego. Mi mirada baja sigilosa por su cuello, observando ese pecho que se aprieta contra la tela. Un poco más y hasta ese pecado que Dios le ha dado, que se marca perfecto en el pantalón de vestir.
—¿Quiere matarme con la mirada, o lo que quiere es matar otra cosa?—insinúa con voz baja y grave, y no sé que responder, igual creo que mataría todo lo que él quiera... pero Nah, si empieza joder, así como me encanta, así lo echaré a la misma mierda. Suelta una sonrisa al verme y siento mis cachetes arder.
¿Por qué siento que ya vi esa mirada y esa sonrisa?
Luego del viaje más incómodo de mi vida, llegamos a la empresa. Simplemente Walton bajó del auto y me esperó un poco. Aún tengo mi pie adolorido por el cómico momento sucedido ayer... parece no tomarle importancia y me hace correr casi para alcanzarlo. Creo que no se pone de acuerdo con sus acciones. Leo, un hombre alto que se me presentó a sí mismo ayer, se nos une en el ascensor, y me da una pila de papeles.
— Sta. Génesis, debe terminar de archivar y registrar estos datos para el final de la jornada.—habla antes de bajarse un piso antes que nosotros.
Concentrada en no caer al suelo, con inmensa pila en mis brazos, enfoco los ojos en el frente. Pero una mirada penetrante se clava en mi cien. Este hombre no tiene ni un gramo de discreción en su ser. La verdad, es la primera vez que no sé como comportarme ante una persona, siempre suelo manejar mi imagen ante cualquiera, de una forma o de otra... pero este tipo, me deja en evidencias, y termino siendo la torpe y estúpida Génesis de la que tanto he escapado.
La fragancia varonil y fresca me llena los pulmones y en un suspiro llegamos a la dichosa oficina que está girando ala derecha, después de saludar a la hermosa Rosalin.
—Bien Hoffman, esa es su oficina desde hoy—señala la pequeña sala detrás del vidrio. Abre la puerta para dejar que pase.Suspiro, dejando caer casi la pila de papeles y me muerdo los labios.—Espero sea eficiente y correcta, necesito que mi asistente sea mi mano derecha. No me defraude.—me guiña un ojo y sale cerrando la puerta, lo sigo con la vista por detrás del vidrio y lo veo acomodarse inmutable en su lugar.
Mi corazón despotricando no me deja trabajar bien. Estoy un poco agotada, supongo que es por ser el primer día. De vez en cuando miro a mi costado, y el hombre perfecto está inmerso en sus tareas... va y viene caminando por la oficina, mientras habla por teléfono. Confieso que es bastante difícil trabajar bajo sus ojos, sobre todo porque hay una pared de puro y transparente vidrio, más translucida que mis bragas de encaje. Eso me incomoda.
La puerta suena brusca abriéndose.—¿Puedo sugerirle que deje de verme con esos ojos?— habla, y apoya sus manos en mi escritorio.—¿Disculpe?— lo miro y dejo caer mi mirada en otro lado, es que esos labios son el mismísimo pecado. Niega y suspira—¡Génesis no provoque lo que no puede controlar!—habla y se aproxima a mi rostro.
¿De qué demonios está hablando?, ¿Qué he de provocar yo el primer día de trabajo?
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Comments
Scarlet Ojeda
Que tonta pregunta Génesis 😅
2023-12-28
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Lorena Angulo
está muy buena 😍
2023-02-08
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Faty Castaño
El léxico de la protagonista muy aspero para el nivel académico que Ella tiene ..y por eso opaca un poco la trama de la historia ...
Si bien es cierto que los estudios académicos no tienen nada que ver ....pero si ,el roce con otras personas hacen tomar ciertos recaudos a la hora de hablar ....
2023-01-22
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