6.

Capítulo Seis.

Nuevo lugar.

Un par de horas de vuelo escuchando el rumiante masticar de la mujer alta valieron la pena. He llegado al aeropuerto, allí a lo lejos, feliz y sonriente está Laura esperando por mí.Creía que tenía que ir directo al departamento, pero parece que ha venido ella misma aquí.—¡Mi hermosa santaaaa!—grita avanzando sobre mí, una alegría eléctrica me toma el cuerpo, está tan entusiasmada que casi me hace perder el equilibrio.—¡Mi traviesa!—digo correspondiendo el abrazo.—, pensé que tenías trabajo hoy, podía ir sola al departamento sin necesidad de que lo saltaras. Ella me aprieta más—¡Nah! como crees una pequeña mentirita al jefe y arreglamos luego.—Me guiña el ojo y continúa apretando mi cuerpo como si fuese de espuma.—¿Qué clase de pago le das a tu jefe?—nos miramos y nos lanzamos a reír. Comenzando a caminar hacia la salida.

Un escalofrío me corre por la espalda, mientras sostengo mis maletas detrás, ella parlotea sin parar.

Me sacudo la sensación, agarrando el hilo de la conversación y ella me mira tan feliz que me llena el espíritu.

Llegamos a su auto y comenzó a conducir. Fue entonces cuando le conté con lujo de detalles, sobre el guapo pelinegro que me salvó de James.— ¡Ay, joder nena! Y dime que ya tienes su número..— casi grita, mientras gira el volante doblando en una esquina, yo niego, mientras la risa burbujea en mi boca y un pequeñísimo detalle se me ha escapado. Ninguno de los dos dijo su nombre, cuando se dió aquella secuencia de rescate, la noche anterior. Aceptando no saber sobre el hombre salvador misterioso, me río. —¡No lo sé!— digo y ella me ve sorprendida.—La vista en el frente, estúpida.— Suspirando y negando, pone sus ojos delante otra vez.—¿Qué eres, una idiota?, cómo en nombre de los siete cielos, no sabes el nombre de ese, que por como lo describes es tremendo Dios griego ... Nena, discúlpame, pero, ¿Tengo que enseñarte de nuevo a enredarte con tipos o qué?—se queja antes de estacionar.

Miro hacia el frente, una fachada color gris nos espera, baja en apuro y rodea el auto tan rápido que me asombra. —¡Enséñame de tu sabiduría, gran señora Dzurik! — Digo burlona y un sope en mi oído me hace reír…Un edificio de varios pisos, bastante viejo pero bien cuidado se abre camino. Por lo que veo estamos en los suburbios.

El viento que corre huele a lluvia recién caída. —Es un vecindario tranquilo Santa, no te preocupes...— abre la baulera del auto y saca una de mis maletas.—Además, tenemos el auto para ir y venir. Ella me conoce, sabe que no soy una persona confiada, y por eso quiere que yo esté segura aquí. Tomo las otras dos maletas restantes y entramos.— Lo siento nena, pero el ascensor está en reparación, así que tendremos que ir por las escaleras.—ladea la cabeza y me sonríe mordiéndose los labios. A la izquierda una escalera de escalones marmolados en negro sube majestuosa, con un barandal que parece hecho de roble. Parece un edificio sofisticado, decorado y ordenado, nada especial, paredes blancas, puertas de madera oscura combinadas con el roble de la gran escalera y algunos cuadros pequeños decorando, la luminaria se decora en portalámparas antiguos pintados blanco.—¿Qué piso es?—Le digo y rechista un poco mirando el cartel que escribe " En reparación" en la puerta del ascensor.— ¡El sexto!— Resuelve, bueno, quizás éstas escaleritas me hagan bajar de peso después de todo, aunque lo he intentado por años.

Subimos a cada piso con calma, mientras ella me anima un poco más. Cada uno es un pasillo largo, con baldosas en ese color mármol negro, cada nivel parece tener no más de tres puertas, que dan con los ventanales grandes del frente del edificio. Es bastante iluminado y se puede ver el sol de ya la tarde.

Una vez estuvimos en el departamento, "6 A", solté las maletas al piso, y juro que en este preciso momento, necesito un respirador artificial. Ella corre a alguna parte y llega con una jarra de agua y un vaso de cristal.

—¡Bebe, mi Santa!— estira su mano con el vaso de agua y a la vez, con la otra una silla.—Como verás, no es gran cosa, pero ahora este bebé ya es de mi propiedad, porque ya son seis años viviendo aquí, así que el dueño me lo vendió, aunque aún lo estoy pagando.

—¡Eso es bueno! de todas formas cuando logre aplicar a algún puesto te pagaré la renta cariño—le digo y niega.—No señora, usted lo que hará para mi es cocinar, eso sí... estoy harta de vivir de delivery —niega, con sus dedos en el tabique—Mírame ya estoy quedando pura lonja.— quien la viera a la desgraciada, no tiene ni un gramo de más, una pierna mía cubre todo su espesor corporal, aunque tiene buenas curvas, bien definidas. Ella es hermosa. Que bueno que no corre con la misma suerte que yo.

Después de desempacar, en mi habitación, me di una ducha y me quedé casi muerta dormida en la cama

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Comments

Martha Padilla

Martha Padilla

Deseo se encuentre con el guapo caballero que le ayudó 😁😁😊

2022-11-18

2

Zuleima Suarez

Zuleima Suarez

hola pongan fotos de los protagonistas

2022-05-16

0

Marizante B

Marizante B

buen pacto! una buena cocinera siempre sea bienvenida en mi casa!😅

2022-01-29

1

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