Capítulo Dos.
Que tu boca no atente contra tí mismo.
Después de pensarlo bien, tirada en mi sillón, he decidido mudarme con Laura, a la gran espléndida manzana, ella trabaja en un pequeño bar nocturno, y yo voy a ir a probar suerte. Estoy cansada de éste pueblo de mala muerte, donde constantemente me cruzo idiotas, prejuicios y ojos que me ven con asco que termino por querer enterrar bajo tierra cada día.
He de reconocer que nunca fui de carácter dócil, y no dejarme pisotear por cualquiera ha hecho de mi ser, una gran molestia en el trasero de varias personas, sobre todo de aquellas que han tenido el tupé de joderme y aún continúan... En algún tiempo me había propuesto ser su karma en vida, de ahí el punto a que mi personalidad cambia drásticamente según la persona que tengo en frente, eso y otros puntos.
Mis ojos van a la ventana, allí, regando un rosal que tiene más ganas de vivir se encuentra la Señora Doris.
Ella por ejemplo, es una de esas personas. Si tuviera que describirla, diría que es tenaz, observadora, meticulosa y precisa al hablar, aunque claro, no en la mejor versión de estas cualidades. Esa mujer ha empeñado alrededor de veinte años de mi vida en joderme la existencia, solamente porque mis lonjas sensuales, le joden de sobremanera. Sabiendo destilar su veneno ha ido suministrando gota a gota, lentamente, hasta ennegrecer cada aspecto más y más.
"¡Señora no es usted la que compra mi ropa y paga mi comida!"
Sin contar por ejemplo, lo que ocurría antes, cuando mis curvas y yo nos acomodábamos al sol en tanga en el verano, y el viejo de su marido se la pasaba en la ventana babeando como un idiota. ¡Pero vamos que eso no es culpa mía! Mi pies duelen un poco, pero he decidido hacer más que solo estar mirando una pantalla.
Estoy ahora en el mercadillo del barrio, haciendo las compras para mi madre, y ésta mujer está una vez más molestando... me ha perseguido entre las góndolas, sólo para decir que mi ropa no me queda. Solo para decir que mi estatura no es adecuada, ni mis pies aguantaran más de un par de años.
—Mujer, ¿Cuándo vas a vestirte adecuadamente?, es una pena que una joven como tú se deje estar de esa manera.— dice, mientras el claro hilo de veneno corre por esa vieja lengua.—yo a tu edad mataba corazones, y cualquier cosita de ropa, quedaba bien en mí .—Menciona, sosteniendo su flaca y escualida cintura que se deja ver bajo un vestido largo y holgado, cuando ella se aprieta los lados. La "Cualquier cosita de ropa" la hace ver extremadamente flaca, como una mujer dejada y mal alimentada.
Yo apuesto mi último dólar a que esta vieja a mi edad todavía era una mojigata, pero dejémosla ser, es mi último día escuchando su voz torturante, luego hasta puede ser que la extrañe.
Camino directo a la caja para pagar e ir a casa, quiero hacer una rica comida para mamá antes de irme, sé que voy a extrañarla mucho, lo sé, pero necesito un cambio de aires.
Estoy a punto de sacar mi cartera del pequeño bolso que he decidido traer, para poder pagar.Una punzada inesperada en mi pierna me sorprende, cuando un golpe seco resuena tras de mí. Me doy la vuelta, la amorosa Doris ha clavado la punta de su carrito de compras en mi nalga carnosa.
—¡Señora eso duele!— le digo con cara de pocos amigos.Ella solo me observa, dándome un rosa de suficiencia increíblemente oscura.
—Deberías darnos el lugar a la gente mayor, gordita— Habla despectiva con una sonrisa que se torna en cinismo, callada le cedo el paso y ella se pone frente a mí en la fila, orgullosa de sí misma, dejo que pague sus compras, y cuando está recogiendo sus bolsas entonces hablo.
—¡Qué bueno que a mi edad soy así, de otro modo si hubiese sido como usted, ya de mayor sería una vieja pedante y aún mojigata! —suelto mientras pago en el cajero. El chico frente a mí se sonríe mirándome, y niega mientras me da una pequeña bolsa.La miro, respondiendo a la bola de mierda que me dijo en los pasillos. Su cara está ahora de un tono rojo intenso, entonces recojo mis bolsas y paso a su lado, que es cuando oigo fuerte y claro sus dientes rechinando.
¡Ah! la pura satisfacción.Voy saliendo del mercado a casa, con una carga menos en los hombros creo.
Hoy como dije, es el último día que vivo con mi madre y mi pequeña hermana Jazmín, mañana en la mañana salgo temprano para Nueva York, Laura me estará esperando en el departamento.
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Comments
Emili Y Hugo Esposos
jajajaja
2024-04-16
0
Emili Y Hugo Esposos
conchale
2024-04-16
0
Maria Teresa Gomez Triana
me gusta edt novela por que hay una gordita y no es una barby gracias escritora
2023-07-28
0