Capítulo Siete.
"Quizás un poco de venganza, no suena tan mal".
No tengo ni la más pálida idea de cuanto dormí, pero cuando desperté, Laura me había dejado una nota en la mesa de noche.
" Nena me voy a trabajar, te dejo la cena en la nevera, mi Santa hermosa.No abras la puerta a nadie".
Laura trabaja en un bar del centro de la ciudad, ella es bartender ahí, desde que llegó de nuestro pueblito hace seis años.Ha estado esperando que la asciendan a gerente hace un buen tiempo. Ella al igual que Joshua, es un pilar en mi vida... la conocí el primer año de secundaria, después de que todo el salón de clases me dejara sentada por detrás y sola, ella vino a mí, y desde ese día somos inseparables.Desde aquellos tiempos, es que somos la Santa y la pecadora, aunque a mi me cuesta más llamarla así... bueno, tuvo su buena fama para ganarse ese apodo, pero aún así, es la mujer con el corazón más bueno que conozco. Obviamente, ella tiene que quererte para que veas algo como eso, pero no es imposible de ver.
Me levanto para ir a la cocina, abro la nevera y un plato de papas fritas repleto, me mira con ganas, ésta maldita quiere empujarme por las escaleras y verme rodar hasta el último escalón. Me siento a la mesa, para comer y el teléfono en mi bolsillo suena.
—¡Hola!—hablo, mordiendo a la primera papa a la francesa, mientras miro por la ventana, allí en el cielo, la noche cae clara.
—¡Bomboncito, ¿llegaste?— Joshua suena algo raro del otro lado de la línea. Olvidé por completo llamarle al llegar, debió estar esperando por mi llamada desde hace rato.—Lo siento mi niño, apenas y llegué quedé dormida como un oso, no quise hacerte preocupar.— un largo suspiro se oyó de él, me serví agua y bebí unos cuantos tragos, él aún no responde nada... Parece demasiado raro.—¡Que bueno mi bomboncito!, ya estaba preocupándome de más, le voy a decir a tu madre, que estaba enloqueciendo porque no le respondías los mensajes.— ¿Tú como estás?,te oyes raro.— le digo y tose algo sorprendido.—No es nada, simplemente no me siento bien, creo que agarraré gripa pronto... —siento como una enorme y torpe mentira cae sobre mi cabeza. Si hay algo que éste tipo no puede hacer es mentir. Simplemente tiene un corazón tan noble, que ni inventar excusas sabe. Se oye respirar y continúa, —Bomboncito, debo irme, ¿sí?, te quiero, mañana Llámame...—cortó la llamada sin dejar que responda nada.
No terminé de soltar el móvil, que una llamada del espécimen idiota se deja ver en la pantalla.
¿En serio cree que después del circo que se montó anoche, quiero dirigirle la palabra?, simplemente dejo pasar la llamada... pero una y otra vez insiste.
Bueno juguemos un rato...
Respondo la llamada apretando el altavoz.
—¿Hola nena?, Génesis...—Respira, antes de que llegue la ira.—¿Cómo es eso de que te mudaste?— Cuestiona en un tono incrédulo total, y una idea cruza por mi cabeza, quiero ver como reacciona este imbécil...
—¿Desde cuándo tengo que darle explicaciones?—Volteo los ojos y aprieto el móvil un poco, mientras rebusco otra papa más en el plato.
¡Vete a la mismísima mierda!
—¡Aaay!¡ Ho- Hola!— simulo un gemido desde mi garganta y doy una palmada en la mesa...
¿Génesis, qué haces?—escuchó perfecto, y sigo gimiendo en tono bajo a la bocina del teléfono...—¿Qué quieres?— menciono, entrecortado con mi voz, mientras doy aplausos al aire, después de dejar el móvil sobre la mesa... simulando el movimiento feroz.—¿Qué mierda estás haciendo?—su voz al otro lado está furiosa, transformada en enojo puro, su respirar agitado se oye perfectamente mientras tiro gemidos fuertes al teléfono. Sé que estoy loca haciendo ésta estupidez, pero quiero desquitarme aunque sea un poco de lo que me hizo el tremendo imbécil al otro lado de la línea, después de todo estamos demasiado lejos como para que pueda hacer algo. —¡Papi sigue!—digo en tono suplicante y doy un golpe seco en la madera de la mesa una vez más, ya no aguanto la risa, me inclino hacia atrás y se escucha la silla rechinar con claridad, haciendo que el sonido salga varias veces más, mientras él suelta toda clase de improperios al teléfono.
¡Que te den James Brown!
—¡Lo quiero todo dentro papi!—digo, mientras la ira brota de su boca, pero parece reacio a querer colgar la llamada.Lanzo un gemido más, que al fin ha bastado para oír de una vez como cuelga la llamada. Juro que no me había dado tanta risa en años. Tremendo hijo del rigor, se quedó a escuchar hasta lo último. Lo admito, debería estar haciendo algo más que eso realmente, para desquitarme todo lo que me hizo, pero hay una diferencia entre ese imbécil y yo, y es el simple y llano hecho de que yo sí sé querer.
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Comments
Scarlet Ojeda
jajaja jajaja 🤣 se pasó jajaja muy bien
2023-12-28
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Ailin Cabrera santos
no mames la prota me ase cagar de la risa🤣🤣🤣
2023-05-21
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Lorena Angulo
jajajaja esa estuvo buena 😜
2023-02-08
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