Al despertar sintió un fuerte dolor en su nuca.
¿Cómo rayos fue tan descuidada para dejarse golpear? Aunque para ser sincera, ni siquiera ella vio venir ese golpe.
Yara abrió los ojos con pesadez, encontrándose sola en una clase de habitación de huéspedes. Tal vez estaba lejos de parecerse a una celda, pero por alguna razón el cambio de ambiente no hizo que dejara de sentirse prisionera.
Mmm...
Huele bien, casi como a flores... ¿Qué olerá así?
Preguntó eso por inercia, y fue ahí que se dio cuenta de que la ropa que traía no era la que poseía antes. Asustada, Yara se olfateó a sí misma para comprobar que el origen del olor a flores era ella.
—¡Mierda, mierda! ¡No! —Maldijo angustiada.
En la habitación había un espejo en el que se miró y terminó de comprobar con sus propios ojos que se encontraba limpia, con ropa nueva y su cabello rubio más brillante que nunca.
¡Esto era malo, muy malo!
¿Quién la había bañado? ¡Sea quien haya sido había descubierto su secreto, y eso podría arruinarlo todo!
¿La tenían secuestrada? ¿Prisionera? ¿La matarían por el engaño? ¿Le quitarían su reino y la dejarían sin hogar? ¿Abusarían de ella?
Con esas preguntas alterandola, su pánico aumentó cuando abrieron la puerta de una patada, y el responsable no era nadie más que Uriel Soltani, su nuevo apoderad y la persona que menos quería ver en ese momento.
—Que bien, ya despertaste. —Dijo el Rey de Sorin, sin cambiar su expresión seria e indiferente. —Vamos mocoso, es hora de irnos.
Yara quedó inmóvil... ¿Y si fue él quien la bañó? ¿Y ahora estaba tratando de engañarla para después atacarla por la espalda? Simplemente no sabía qué hacer, se sumergía en la desesperación, por lo que terminó provocando la impaciencia de Uriel.
—¿No me escuchaste imbécil? ¿Quieres que te saque a la fuerza?
Ante la mirada atónita de Yara, Uriel no quiso seguir insistiéndole así que de un silbido llamó a sus escoltas para que la sacaran de la habitación a la fuerza. Apenas Yara vió las intenciones de aquellos hombres sintió repulsión.
—¡No me toquen! —Yara forcejeó para que no la tocaran. —¡Yo camino solo, mierda!
El "príncipe" de Platina y el rey de Sorin, bajo un ambiente de tensión, se fueron caminando por los pasillos del enorme edificio donde se llevó a cabo el juicio de los herederos menores. Al parecer estaba vacío, debido a que la mayoría de naciones retornaron nuevamente a sus territorios. Por otra parte, Uriel tuvo que quedarse a resolver otros asuntos antes de irse.
—¿Quién me limpió? —Preguntó Yara, fulminando al de cabello oscuro con la mirada.
—¿Qué sé yo? —Soltó Uriel, apático. —¿Acaso querías quedarte con esa pudrición toda tu vida?
—Si eso te molesta no sería tan malo. —Murmuró Yara de mala gana. Le disgustaba estar al mando de ese hombre. —¿Qué pasó con mis amigos?
—Eres muy preguntón.
—Dejaré de preguntar cuando me quite las dudas.
—Se fueron con sus respectivos apoderados, eso es lo que sé.
—¿Qué pasó con Nicolle? —Preguntó preocupada.
Lo que más le perturbaba de estar lejos de sus amigos es que no podría proteger a su mejor amiga de los hombres asquerosos que querían pasarse de listos con ella.
—Parece que te importa, ¿Es tu novia? —Añadió Uriel con burla. —¿Qué más da? Qué es una chica más comparada a todas las niñas que tu padre alguna vez violó...
El rey de Sorin recibió una cachetada inesperada por haber ofendido a Yara con ese comentario. De inmediato, los guardias de Uriel se abalanzaron sobre la agresora para intentar detener otro acto de violencia.
—¡No hables así de mi amiga! ¡Ella no es una cualquiera!
Yara fue golpeada por los guardias para evitar que hablara, en ese momento sintió una fuerte punzada en su abdomen y justo donde tenía una herida que se hizo en la guerra naval. Se alarmó al pensar que pudo haberse abierto las suturas.
Uriel, en cambio, seguía en un trance que le ocasionó aquella bofetada. Se sorprendió de la rapidez que tenía el muchacho para atacar, y eso que Uriel tenía buenos reflejos. Al final, decidió mantener la compostura y le exigió a sus hombres que lo dejaran en paz.
—Mira, no soy de favorecer a mis enemigos, pero si quiero que sobrevivas más de un día conmigo haremos un trato, niño. —Le impuso el rey de Sorin, autoritario. —Le mandaré protección a Nicolle, con la condición de que te portes bien.
—¿Y cómo sabré que no mientes?
—Tu mismo lo verás.
El de cabello oscuro le extendió la mano, y aunque Yara dudó por un segundo en estrechar su mano por simple orgullo, el rostro de Uriel podía mostrarse cierta... ¿Sinceridad?
Ambos estrecharon sus manos y su pacto se selló, con ello Yara no podía hacer más preguntas, y en silencio se subieron a un barco que los encaminaría a la capital del Reino de Sorin, su nuevo "hogar".
En todo el camino, Yara no dejó de pensar en quién pudo ser la persona que la bañó, y en sí esa persona mantendría el secreto de su verdadero sexo o lo divulgaría por todo el mundo con tal de perjudicarla, ella se podía suponer lo peor.
A Uriel la situación le parecía irónica, ahora tenía que cuidar al hijo del hombre que había asesinado a su padre. Lo único que le encantaba de la situación era ver la expresión del viejo Rysto Terranova, debía estar muriéndose de la envidia al saber que él tenía el control sobre los mares, ya que el hijo de Kao Altaluna era la llave que lo hacía dueño de todo.
A pesar de que Wilson Napoleón le advirtió que tenía ABSOLUTAMENTE prohibido atentar contra la vida de Yara, igual encontraría la forma de hacerlo pagar por todo el daño que ocasionó su padre. Sin embargo, a diferencia de Kao Altaluna, él era un hombre de palabra, así que apenas llegarán a su mansión mandaría un espía al pendiente de Nicolle.
De igual manera, con ese trato lograba que el "príncipe" de Platina estuviera en la palma de su mano.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 75 Episodes
Comments