—Por ley, el rey que tenga bajo custodia a un reino debe criar al heredero hasta que sea mayor de edad. —Leyó el rey de Onora, Wilson Napoleón, el libro de leyes internacionales.
Todos los reinos estaban reunidos en el tribunal, en pocas horas iniciaría el juicio contra los príncipes. Cada rey se encontraba en su respectiva mesa con su bandera representándolos.
La única nación que faltaba era el Reino de Riozán, pero por desgracia había sido uno de los reinos que Thomas Loretti y Kao Altaluna se aseguraron de destruir, sin dejar a un heredero. El territorio ahora le pertenecía al Rey de Onora, quien dirigía la reunión.
—Yo los quiero ver muertos. —Habló una mujer que cubría su rostro con un velo. Ella que estaba detrás de una bandera verde y un loto en el medio.
Si, esa era Corina Lotoblanco, había logrado sobrevivir después de intentar asesinar a Yara. Después de todo los soldados no la ejecutaron, sino que la encerraron para hacer experimentos ilegales en ella. Razón por la que ahora cubría su rostro bajo la tela, habría muerto de no ser porque el Rey de Sorin la rescató.
—Opino lo mismo, tengo demasiados problemas en mi reino como para supervisar un trío de demonios que me podrían asesinar con una hoja de papel. —Expresó el Rey de Eris: Enrico Candelario.
—Por favor Enrico, esperaba más de ti. —Dijo Wilson Napoleón decepcionado.
—¿Saben que sería mejor? —Habló el Rey de Sorin: Uriel Soltani. —Un balazo, justo en la frente a los tres, ¡Y problema resuelto!
—Que rápido perdiste tu decencia Uriel, y luego ellos son los monstruos. —Comentó burlón Maximiliano de Amaris, el rey de Ketzal.
Lo que despertó el disgusto de Uriel.
—¡Sus padres mataron al mío! ¿Qué les doy, un premio? —Recriminó el de la bandera del sol.
—¡Dejen de lado las estupideces! —Exclamó Rysto Terranova, el rey de Kyrena, y el hombre que tenía más edad entre todos los reyes. —Si nos vamos a acoplar a la ley será mejor separarlos, yo podría cuidar solo a uno, de preferencia el más cercano a Kyrena...
—Estás loco si crees que te dejaré a Platina bajo tu mando, viejo tonto. —Se exaltó Uriel, enfrentando a Rysto. De inmediato su hija Raysa se puso a la defensiva, pero a Uriel no le pudo importar menos. —¡Kao Altaluna mató a mi padre, yo merezco esas tierras!
—Por favor Uriel, todos saben tus intenciones con Platina. —Rió Rysto de manera cínica. —Quieres explotar sus riquezas. Y si bien te recuerdo Kao mató a mi único hijo, así que tengo el mismo derecho a reclamar esas tierras como tú.
—¡Callen su avaricia los dos! —Ordenó Wilson. —Platina no es de ninguno de ustedes, es de los Altaluna, y mientras uno de ellos viva ustedes cerraran la boca. ¡Lo más importante es no volver a ocasionar una guerra, joder!
La sala quedó en silencio ante los gritos del Rey de Onora, se sintieron intimidados, por lo que debían retomar la compostura si querían salir beneficiados.
—En realidad no es mala idea la de Rysto. Digo, cada reino que se quede con uno de los jovencitos y los guíe por el buen camino. —Sugirió Enrico con calma. —Si permanecen separados evitaremos revueltas.
—Bien, ¿Quiénes están a favor? —Preguntó Wilson.
Los primeros en alzar la mano fueron Rysto y Maximiliano, Uriel la levantó al instante con ver que Rysto lo hizo. La única que no levantó la mano fue Corina, seguía insistiendo en que por lo menos el "hijo" de Kao debía morir, pero nadie la tomó en cuenta por ser una simple mujer...
—Bien. —Accedió Wilson. —Las custodias quedan de la siguiente manera...
En ese momento, los tres prisioneros fueron llamados a la corte, por lo que les ataron las manos con cadenas para que pudiesen salir. El guardia de turno se despidió de Nicolle con una nalgada que la hizo estremecerse del asco, Yara reaccionó furiosa y se encargó de protegerla junto a Alexander.
Después de tanto pensarlo, Yara estaba convencida de que al menos, si los dejaban vivir, les quitarían sus reinos, títulos y posesiones, lo que literalmente los convertiría en don nadies. Eso le preocupaba en el caso de Nicolle, su título de princesa era su única protección, pero si lo perdía nadie dudaría en hacerle daño.
Cuando llegaron al tribunal llamaron la atención de muchísimas personas, incluyendo a los reyes. Yara era el punto de atención de todos debido a su aspecto sucio y demacrado, se hacían la idea de que sería la más problemática de los tres.
—Bien señoras y señores, es hora del veredicto sobre Alexander Loretti de Arcelia, Kao Altaluna de Platina y Nicolle Girardot de Idalia. —Pronunció Wilson Napoleón dirigiendo el juicio. —Les pido que por favor no digan ninguna tontería.
Yara se sorprendió de ver a Corina entre el público, la hacía muerta. Descubrió que había sido traída por Uriel Soltani para atestiguar en su contra y recuperar su reino. En medio de las acusaciones, Nicolle no pudo soportarlo y rompió en llanto.
—¡Por favor! ¡Disparénme donde deseen, menos en el rostro! ¡Por favor! —Gritó la princesa desesperada con la idea de que iba a morir.
—¿Pero qué mierda dices, Nicolle? —Le reclamó Alexander con el ceño fruncido.
—Cálmate... —Le pidió Yara.
—¡Silencio! —Wilson le dio golpes a la mesa con un martillo. —La guerra terminó muchachos, y sus padres están muertos, así que tienen dos opciones: cooperar o morir.
—¿A qué se refiere con eso? —Cuestionó el príncipe de Arcelia.
—¿Se arrepienten de lo que sus padres hicieron?
Los presentes que miraban el juicio atentamente se fijaron en las expresiones confusas de los juzgados. Los tres intercambiaron miradas sin saber que hacer, tenían el presentimiento de que si decían que si sus padres y sus reinos nunca se los perdonarían.
Nicolle agachó la cabeza retraída, Alexander simplemente frunció el ceño. No obstante, Yara mantuvo la frente en alto a la hora de su respuesta.
—No. —Pronunció el "príncipe" de Platina con una mirada frívola. —No tengo porque.
Sus amigos y el público se sorprendieron por su firmeza. Uriel Soltani fue el primero en mostrarse despectivo, después de todo su país había sido el más afectado por su padre.
—¿De verdad creyeron que estos tres tendrían una pizca de alma? Por favor... —Chasqueó Corina con tal de que todos la escucharan. —¡Yo estaría más tranquila si estuvieran muertos!
—Cierra la boca primor, ya lo sabemos. —El Rey de Astoria la calló. —No hace falta que una mujer urgida nos lo recuerde.
Y ahí estaba la razón de su respuesta; Yara tenía miedo de morir, pero tenía más miedo de que descubrieran que era una mujer.
—Prometo que si esto se sale de control, seré el primero en matarlos. —Le prometió Maximiliano a Corina, tratando de calmarla por aquel insulto.
—Vaya, que rápido perdiste tu decencia. —Se burló Uriel.
—¡Ya basta! —Exclamó Enrico con hartazgo. —Si los matamos sería como dejarlos libres, merecen vivir para que paguen por todo el daño que hicieron... Les recuerdo que ya hablamos de esto.
—Bien, entonces vivirán.
—¿¡Entonces para que mierda nos hicieron elegir entre morir y cooperar!? —Exclamó Alexander.
—Para darle más drama al juicio. —Añadió Wilson con diversión.
Se escuchó el bullicio inconforme en el público por la decisión. El triángulo de amigos se miró, cada uno reflejando sus pensamientos en sus ojos, Yara era la única que transmitía resentimiento ante la idea de que no iba a morir.
—¿M-Mi padre murió? —Preguntó Nicolle. Es verdad, su padre no estaba muerto aún.
—Está en estado de coma, aún respira, pero las heridas dañaron sus nervios. Lo más probable es que quede inválido. —Respondió el juez con algo de pena por la joven.
—Bien, bien, no se desvíen del tema. —Habló Rysto Terranova, harto. —Repartan la sentencia, ya tengo hambre.
—Muy bien, las custodias quedarán de la siguiente manera:
Nicolle Girardot quedará bajo la custodia de Enrico Candelario, rey de Eris.
Alexander Loretti será cuidado por Rysto Terranova, rey de Kyrena.
Y Kao Altaluna, estará bajo cuidado de Uriel Soltani, Rey de Sorin.
—¿¡Qué!? —El grito de Yara sobresaltó a todos. No quería separarse de sus amigos, y mucho menos quería quedarse con ese desgraciado. —¡Me niego! ¡Prefiero morir a quedar al cuidado de ese idiota! —Se enfrentó al juez. —No sé cual es su maldito afán con mantenernos con vida, ¡Pero prefiero morir que besarle los pies a ese maldito!
—Sé que las cosas rotas no se botan, se reparan. —Comentó Wilson. —Uriel se encargará de educarte a partir de ahora, y cualquier cosa mala que te haga él será castigado.
—¿De verdad crees que puedes cambiarnos?
—Estoy seguro de que así será. —Aseguró el rey de Onora.
—La confianza no te da certeza de nada. —Dijo Yara a regañadientes.
—Al menos lo habré intentado.
Esto no podía quedar así, si de por sí el miedo dominaba sus sentidos al observar la mirada maquiavélica de Uriel terminó de descontrolarse. De repente, Yara atacó a uno de los guardias para quitarle su espada y enfrentar al juez.
El público se escandalizó esperando lo peor. No obstante, sintió un fuerte golpe en la cabeza que la hizo ver su alrededor nubloso, al punto en que dejó de sentir sus piernas y finalmente perdió la consciencia.
Todos en el juzgado se sorprendieron de ver quien fue la que noqueó al "príncipe" de Platina:
—Vaya, que escándalo. —Comentó Raysa cargando su rifle como si nada, a pesar de ser el centro de atención. —En fin, ¿Quién tiene hambre?
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Comments
Pamela Duran Sandoval
porque no está con más capítulos? porfavor actualice está muy buena
2024-05-10
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