Las impactantes revelaciones de mis primos despertaron en mí una peligrosa idea. Si Daoming no era mi primo de sangre, tal vez no existía una verdadera barrera que nos impidiera estar juntos.
Cuando una de ellas mencionó lo guapo que era Daoming, otra respondió : —Tienes razón, seguramente podría conquistar a cualquier chica con ese atractivo—.
Pero Jinbei se burló: —Bah, qué más da. Daoming y su padre no dejan de ser unos muertos de hambre, adoptados por lástima—.
Me hervía la sangre al oírlos expresarse así de él, aunque fue el alcohol quien hablo por mí. —Si no fuera por la generosidad de mi abuelo, todos ustedes seguirían siendo unos campesinos pobres. No se crean tanto—.
Me levanté de la mesa ante sus expresiones de indignación y me retiré del salón. Necesitaba estar solo para pensar en la posibilidad de que Daoming y yo fuéramos algo más que primos.
Sabía que era una idea descabellada y prohibida. Pero mientras no compartiéramos lazos de sangre, una pequeña esperanza se encendía en mi interior.
Caminé hacia el jardín del hotel para despejar mi mente. La suave brisa nocturna me ayudó a enfriar mis ánimos y considerar las cosas racionalmente.
Fantasear sobre una relación amorosa con Daoming era una locura. Independientemente de vínculos genéticos, crecimos juntos como familia. Traspasar esa frontera solo traería problemas y dolor.
Regresé a mi habitación con el corazón pesaroso pero la mente clara. Lo mejor para ambos era continuar como el primo cariñoso y nada más. Aunque mi alma anhelara más.
Cuando llegué a la habitación del hotel, vi a Daoming profundamente dormido en una de las camas. Me acerqué silenciosamente y me senté en el borde de la cama, contemplándolo. Se veía tan tranquilo y sereno, con su pecho subiendo y bajando rítmicamente. Sentí una oleada de emoción al estar tan cerca de él.
Daoming me gustaba, me había gustado desde la primera vez que lo vi. Había algo en él, en la forma en que me miraba y me hablaba, que me hacía sentir diferente. Al diablo con pretender ser una familia. Quería decirle cómo me sentía, explicarle que pensaba en él todo el tiempo y que deseaba que fuéramos más que amigos.
Pero no pude hacerlo. No esa noche. Así que simplemente me acosté a su lado, sintiendo el calor de su cuerpo junto al mío. Saboreé la cercanía, aunque fuera solo por esa noche. Mañana sería un nuevo día y tendría que volver a guardar mis sentimientos, fingiendo que no existían. Pero por ahora, podía disfrutar de su compañía.
Cerré los ojos y me quedé dormido junto a él, soñando con el día en que finalmente tendría el valor de decirle la verdad.
Me desperté lentamente a la mañana siguiente. Por un momento había olvidado dónde estaba. Luego recordé que Daoming y yo estábamos pasando el fin de semana en la ciudad natal de su familia para el cumpleaños de mi tía Xing. Se suponía que hoy pasaríamos tiempo con sus primos y el resto de la familia.
Miré a mi lado y vi a Daoming aún profundamente dormido. Su respiración era lenta y acompasada. No pude evitar contemplarlo mientras dormía, apreciando sus facciones relajadas. Era tan apuesto. Sentí que mi corazón se aceleraba mientras lo admiraba.
De repente, sus ojos comenzaron a abrirse lentamente. Rápidamente desvié la mirada, sonrojándome. No quería que me atrapara mirándolo fijamente. Cuando sus ojos se enfocaron en mí, le di una tímida sonrisa.
—Buenos días,— le dije suavemente. —Es mejor que nos levantemos. Creo que la tía Xing planeó muchas actividades para hoy, también mis padres deben estar esperándonos—.
Daoming se estiró y bostezó. —Tienes razón,— respondió con voz somnolienta. —Será mejor darnos prisa antes de que alguien venga a despertarnos—.
Aunque una parte de mí deseaba poder quedarme acostado junto a él todo el día, sabía que teníamos obligaciones familiares que cumplir.
Mientras Daoming se levantaba de la cama, no pude evitar notar lo adorable que se veía con su cabello todo despeinado por dormir. Anoche nos habíamos pasado un poco con el alcohol en la fiesta y los dos estábamos algo desaliñados. De no ser porque todos lo miraban con desprecio, seria una fiesta agradable.
Daoming me miró con su característica expresión de inocencia, ajeno a mis pensamientos. Sin poder contenerme, me acerqué y uní mis labios a los suyos en un impulsivo beso. Rompí la promesa que me había hecho a mí mismo de guardar mis sentimientos.
Por un segundo Daoming se puso rígido de la sorpresa. Pero luego, para mi absoluto asombro, comenzó a devolverme el beso con igual pasión. Fue como si hubiera estado esperando esto tanto como yo.
Nos separamos después de unos momentos, sin aliento y sonrojados. Nos miramos a los ojos por un largo rato, sin decir nada. Finalmente, una pequeña sonrisa cruzó el rostro de Daoming.
—Creo que no deberíamos hacer esto, no con nuestra familia al lado de nuestro cuarto,— dijo tranquilamente, aunque pude detectar un nuevo brillo en su mirada.
Asentí, mi corazón latiendo con fuerza. Sabía que las cosas habían cambiado entre nosotros después de ese beso. Ya no había vuelta atrás. Sea lo que sea que el futuro deparara, finalmente le había mostrado mis verdaderos sentimientos a Daoming.
Todavía incrédulo por lo que acababa de suceder, le dije a Daoming que nadie vendría a buscarnos pronto. Reuní valor y finalmente le confesé —Me gustas, Daoming. Me has gustado desde el primer momento en que te vi—.
Para mi alegría, Daoming me miró con ternura y dijo —Tú también me gustas, Yu. He querido decírtelo por mucho tiempo, pero no estaba seguro de que sintieras lo mismo—.
Nos acercamos y nos volvimos a besar, esta vez lentamente, disfrutando la cercanía. Era como si todos los sentimientos que habíamos estado guardando finalmente salieran a la luz.
Eventualmente, y a regañadientes, nos separamos, sabiendo que teníamos que bajar a desayunar y unirnos a la familia. Pero antes de salir de la habitación, Daoming tomó mi mano y dijo suavemente —Hablaremos más tarde, cuando estemos solos. Por ahora, será nuestro secreto—.
Sonreí y asentí, sintiéndome feliz y esperanzado sobre lo que este nuevo desarrollo podría significar para nuestra relación. Sabía que teníamos mucho de qué hablar y mucho por explorar juntos. Pero por ahora, me conformaba con caminar de la mano con Daoming, sabiendo que nuestros sentimientos eran correspondidos y sin la culpa de que hubiera sangre que nos relacionará.
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Comments
Esthefany Negrin
aleluya qué felicidad me da que por fin los dos se sinceraron unos al otro 😁🥺☺️
2025-01-30
1
💕💕Diana 💞💕
que lindos amé este capítulo por fin los dos confesaron sus sentimientos.
2024-02-06
2