No fue difícil encontrar excusas para no volver a casa después del cumpleaños de mi tía, pero hubo una razón más allá de todo lo demás que me mantuvo en pie y me hizo caminar hacia la puerta del edificio. Daoming estaba esperándome afuera, con una sonrisa en su rostro que hacía pensar en lo que no pudimos hacer en el hotel.
Cuando abri la puerta para entrar al apartamento, él se precipitó hacia mí y me abrazó con fuerza. Sus brazos rodearon mi cuerpo delante y detrás, sus manos descansaron en mis espalda. El contacto de su cuerpo con el mío hizo que mis piernas temblaran.
—¡Ahora estamos solos!— él dijo en mi oído.
Luego se soltó y me empujó hacia el cuarto de dormir. Mis piernas eran tan débiles que no pude mantenerme de pie, y tambalee ligeramente sobre el suelo. Daoming se arrodilló delante mí y miró a mi boca.
—Ahora te vas a dar cuenta de lo que he estado pasando por la cabeza durante estos últimos días—, dije. —Tengo muchas fantasías desde que te conocí.—
Mi mente se saltó hacia atrás y me di cuenta de lo mucho que habíamos bebido en la cena de cumpleaños. Mis primos eran unos imbeciles, pero gracias a ellos, había rompido mis barreras con Daoming, pero no había llegado a ese punto donde no pudiera caminar ni pensar recto.
Daoming se acercó un poco más y miró en mis ojos.
—¿Estás seguro?—
—Si—, dije, sin duda alguna.
Después de un par de segundos, Daoming se levantó y se despojó de su camisa. Él estaba tan nervioso que mi mano temblaba cuando intenté quitarle sus pantalones.
—¿Te sientes bien?— le dije.
—No—, admitió. —Me siento como si estuviera teniendo un ataque de corazón—.
Después de esa declaración, él se sentó sobre la cama y me apreto contra su pecho con ambas manos. Sus ojos se cerraron y comenzó a respirar profundamente.
—Puedes besarme aquí—, dijo, apuntando al centro de su pecho.
Entonces lo besé. En la cabeza. En los hombros. En el cuello. En las mejillas. Luego fui directo a los labios. Lo besé con tanta pasión como pude. Entonces fue mi turno para ceder.
Entonces se acercó y me abrazó. —Me encantas—, dijo, su voz un poco tremula.
—No me abraces tan fuerte—, le dije.
Él sacó sus brazos y me miró.
—¿Estás seguro?—
—Sí—, dije con confianza.
Entonces se acercó y me tomó la mano. Su cara tenía una sonrisa cálida.
—Vamos a dormir juntos—.
Daoming se sentó cerca del lado opuesto de la cama. Sus ojos se cruzaron con los míos y comence a desabrochar mis pantalones.
—¿Quieres que te ayude?— le pregunté.
—Si—, dijo, su voz un poco tremula.
Luego se puso sobre el suelo y me miró.
—Dame tus zapatos—.
Mis ojos se quedaron por debajo de su espalda mientras desabrochaba sus pantalones.
—¿Te ayudó con tus zapatos?— dijo.
—Sí—, respondi.
Él sonrió y se acercó a mí. Sus manos se pusieron debajo de mi rodilla y comenzaron a desabrochar mi zapato izquierdo. Luego se dirigió al derecho. Después me sentó cerca de mí, en la silla de la mesa de noche.
—Tus pantalones—.
—Sí—, respondí.
Luego se puso de pie y se acercó a la cama. Miró en mis ojos. —Levántate—.
Mis piernas temblaban, pero logré levantarme. Luego me senté en el borde de la cama. Daoming se colocó frente a mí y miró en mi rostro. Sus manos se apoyaron en mi pierna y comenzó a masajear mi muslo.
—¿Estás listo?— dijo.
Solo asentí mientras me perdía en su mirada.
Él me sacó de la cama y se colocó debajo de mí. Sus manos se apoyaron en mi espalda y comenzó a desabrochar mis pantalones. Luego se posicionó entre mis piernas. Su rostro se acercó a mí, sus ojos se cerraron y su boca se unió a la mía.
Después de unos minutos de esto, él se detuvo y me miró en los ojos.
Luego se posicionó de nuevo entre mis piernas y comenzó a bajar mi pantalones. Tan solo basto una mirada para que colocará a Daoming por debajo de mi.
Cuando lo hice, él se puso erguido y se apoyó en sus brazos. Miró en mis ojos y sonrió.
—Tienes que ir más despacio— dijo como si yo fuera un novato en lo que estaba haciendo, con una dulce sonrisa que hizo que me olvidará de mis fantasías y me entregara al momento.
Después de la noche de amor, desperté y vi a Daoming acostado en mi cuerpo. No solo había conquistado mis fantasías de dormir jubtos, sino que también había roto algo en mi familia.
Se suponía que Daoming era mi primo, aunque no fuera por razones de sangre. Pero ahora no lo sabía.
Después de la noche pasada, algo cambió en la relación entre nosotros, y no estaba seguro de lo que era. No podía recordar con exactitud cuándo empezó a sentir cosas por él, pero sabía que había sido una noche especial, más que un coqueteo a algo más que podía ser enamoramiento.
A medida que me levantaba para echarle un vistazo al reloj, Daoming se despertó y miró en mis ojos.
—¿Quieres que te haga café? Casi no dormimos en la noche, se supone que tenemos que ir a la universidad— dijo.
—Sí—, respondí.
Luego se levantó de la cama, se fue al baño y me dejó solo. Tenía miedo a pensar en lo que iba a sentir cuando se fuera del cuarto de baño.
Después de unos minutos, él regresó con un tazón lleno de café. Me entregó el tazón y se acercó para besarme en la mejilla.
—No quiero ir a la universidad hoy—, dijo.
—¿Por qué?—
Él sonrió y miró en mis ojos.
—¿Tu quieres ir?—.
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Comments
Esthefany Negrin
hay que felicidad tengo, muchas gracias a la persona que izo esta novela 🙂
2025-01-30
2
Oliver Bedoya
había roto mis barreras NO tompido
2024-05-13
1
💕💕Diana 💞💕
me encantó, vello, vello capitulo
2024-02-13
1