Con un suspiro, me subí a mi auto y conduje hacia la estación de autobuses. Era el día que tenía que recoger a mi primo Daoming, recién llegado de su pequeño pueblo en el campo.
Manejé sin prisa, pasando por las calles de la ciudad, saboreando estos últimos momentos de libertad. Pronto mi departamento se llenaría con la presencia de un primo que no había visto en años. Un primo que, según mis padres, nunca había salido de su pequeño rancho desde que era niño.
Me imaginaba tener que enseñarle todo como a un niño pequeño, llevándolo de la mano por la gran ciudad. Explicándole cómo usar el metro, cómo cruzar las calles, presentándole la tecnología moderna. Suspiré con frustración, no tenía tiempo para esas niñerías.
Mientras manejaba sin rumbo, pensaba en los últimos dos días que había pasado con Mei. Nuestras risas, nuestra pasión...todo eso terminaría ahora. Mi departamento ya no sería un espacio privado para entretener a hermosas chicas.
Finalmente, cuando no pude retrasarlo más, me dirigí a la estación. Era hora de recoger a mi primo y empezar esta nueva e incómoda situación de compañeros de cuarto. Adiós a mi privacidad y libertad.
Miré el reloj y ya llevaba 15 minutos de retraso para recoger a Daoming. Rápidamente le envié un mensaje:
"¡Hola primo! El tráfico está terrible, llegaré unos minutos tarde a la estación. ¡Perdón por la demora, espera por favor!"
Daoming respondió: "No hay problema, te espero aquí."
Golpeé el volante con frustración mientras avanzaba lentamente entre el tráfico. No podía creer que tuviera que recoger a este primo infantil. Su foto de contacto era un dibujo de un personaje de anime, ¿quién mayor de 12 años usa eso? Claramente no estaba listo para vivir en la ciudad.
Suspiré pesadamente, no tenía ganas de ser niñero de un adulto que no sabía valerse por sí mismo. Preferiría estar con una chica como Mei, viviendo libremente en mi departamento.
Finalmente llegué a la estación de autobuses. Me quedé unos minutos en el auto, juntando energía antes de enfrentar esta nueva e indeseada responsabilidad familiar. Con gran esfuerzo, salí y me dirigí adentro para recoger a mi primo. Era hora de conocer a este infantil e incómodo nuevo compañero de cuarto.
Levanté la vista del teléfono después de llamar a Daoming y decirle que nos viéramos en la entrada principal. Escaneé a la pequeña multitud, preguntándome cómo reconocería a un primo que no había visto desde que éramos niños.
De repente, un chico apuesto se acercó.
—¿Yu?— preguntó con una voz profunda y melodiosa. Era la misma voz que había escuchado por teléfono.
Asentí sorprendido, incapaz de hablar por un momento. Daoming era increíblemente atractivo. Su cabello rizado y negro enmarcaba unos impresionantes ojos azules. Su piel estaba bronceada por el trabajo al aire libre. Y su camisa desgastada de campesino iba de acuerdo con su piel.
Tragué saliva, de repente consciente de los latidos acelerados de mi corazón. Daoming no se parecía en nada al primo infantil que había imaginado. Era un hombre joven, y muy apuesto.
Finalmente recuperé la compostura y extendí mi mano.
—Soy Yu, un gusto en volver a verte— dije, esperando que no notara el temblor en mi voz.
—El gusto es mío, primo.— Su sonrisa hizo que mis rodillas se sintieran débiles.
—Déjame ayudarte con el equipaje,— ofrecí, necesitando una distracción de mi atracción creciente.
Esto ciertamente sería más complicado de lo que esperaba. Tendría que mantener bajo control estos confusos nuevos sentimientos.
Mientras manejaba de regreso al departamento, mis ojos se desviaban continuamente para mirar a Daoming en el asiento del pasajero. Trataba de ser discreto, robando solo breves vistazos de reojo. Él estaba concentrado en su teléfono, tecleando rápidamente.
Me preguntaba con quién estaría hablando. Una parte de mí tenía curiosidad, aunque sabía que no debía entrometerme. Después de todo, a mí nunca me habían gustado los hombres. Pero Daoming despertaba extrañas emociones en mí que no podía explicar.
—Mis amigos y yo nos juntaremos esta noche para ponernos al día,— comentó Daoming de repente.
—Oh, no sabía que tenías amigos aquí,— respondí casualmente.
—Sí, varios de mis compañeros de escuela se mudaron a la ciudad este año también,— explicó. —Será genial ver caras familiares.
Cerré los ojos, sintiendo una punzada de celos. Daoming ya tenía planes para salir y divertirse, mientras que yo estaría atascado en el departamento solo. Suspiré internamente. Esta situación ciertamente sería más complicada de lo esperado.
—Esperaba que tú y yo pudiéramos hacer algo esta noche, ya sabes, para conocernos mejor.
Daoming me miró con sus penetrantes ojos azules.
—En realidad, puedes venir conmigo y mis amigos si quieres. Me encantaría presentarte.
Titubeé por un momento. No me hacía ilusión pasar la noche con un grupo de extraños. Pero como el primo mayor, sentía cierta responsabilidad de vigilar a Daoming.
—Está bien, iré con ustedes,— accedí finalmente. —Aunque creo que también llamaré a algunos de mis amigos, por si acaso necesitamos refuerzos.
Daoming soltó una carcajada, su risa cristalina hacía eco en el departamento. Sentí que mi corazón daba un vuelco ante ese sonido. Luego me regaló una sonrisa radiante que hizo estremecer todo mi cuerpo.
—Espero no le digas a mi padre, le prometí que me portaria bien la gran ciudad,— dijo con sinceridad. —Significa mucho para mí.
Tragué saliva y aparté la mirada, abrumado por la calidez que sentía en su presencia.
—Tranquilo, será nuestro secreto.
Me observé en el espejo del baño, apenas reconociendo al joven de mirada febril que me devolvía la mirada. Me pasé las manos por el cabello una y otra vez, intentando darle la forma perfecta. Luego me rocíe generosamente con mi mejor colonia, inhalando su aroma almizclado.
Estaba actuando como un loco, lo sabía muy bien. Nunca me había esmerado tanto en arreglarme para una salida nocturna. Pero no podía evitarlo. Quería verme lo mejor posible esta noche. Quería impresionar a Daoming.
Agarré mi teléfono y le escribí a mis amigos: —Reunión de emergencia a las 8. Los necesito esta noche, chicos.—
Me miré al espejo una vez más. Mis mejillas estaban sonrojadas y mis ojos brillantes por la anticipación. Estaba cayendo rápidamente en este enredo con Daoming.
Necesitaba controlarme y pensar bien qué estaba haciendo. Esta atracción era nueva y confusa para mí. No quería apresurarme y hacer algo de lo que me arrepintiera.
Respiré profundamente para calmar mis nervios. Debía tener cuidado y abordar la situación con madurez, sin importar la locura que sentía.
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Updated 102 Episodes
Comments
Patyn
lo flechó de una
2025-01-18
0
💕💕Diana 💞💕
que emoción ojalá y se correspondido
2024-01-21
0