Abrí los ojos lentamente, despertando de un profundo sueño. Por un momento, pude sentir el fantasma de los brazos de Daoming rodeándome. Pero cuando extendí la mano, sólo palpé las sábanas vacías. Él ya se había levantado.
Me vestí rápidamente y fui a la cocina, el aroma a café recién hecho guiando mis pasos. Daoming estaba frente a la estufa, con un delantal y volteando alegremente pancakes.
—¡Buenos días, primo!— me saludó con una brillante sonrisa, tan lleno de energía que era difícil imaginar que la noche anterior había estado totalmente ebrio. —Espero que tengas hambre.
Le devolví la sonrisa, aliviado al ver que parecía no recordar nuestro beso prohibido. Eso hacía las cosas más fáciles, podíamos fingir que nada había pasado.
—Huele delicioso,— respondí, tomando asiento en la mesa. Daoming sirvió dos platos abundantes y se sentó frente a mí. Comimos y conversamos animadamente, como dos primos cercanos y nada más.
Después del desayuno, le dije a Daoming: —Hoy podemos empezar tu tour por la ciudad. Te enseñaré a moverte en metro y transporte público.
Daoming aplaudió emocionado.
—¡Eso sería genial! Mi padre me envió algo de dinero, podemos comprar provisiones y comida.—
—Perfecto. Vamos, te mostraré cómo llegar al supermercado en metro, es bastante sencillo una vez que le agarras el truco.
Salimos del departamento y caminamos hacia la estación más cercana. Le expliqué a Daoming cómo leer los mapas, comprar los boletos y validarlos al entrar. Nos subimos a un vagón y encontramos asientos libres.
Mientras el metro avanzaba entre túneles, señalé las paradas y las conexiones importantes. Daoming escuchaba atentamente, haciendo preguntas de vez en cuando. Su entusiasmo me contagiaba y reía contestando sus dudas.
Era agradable poder mostrarle mi ciudad adoptiva. Y aún más gratificante ver el brillo de emoción en sus ojos cada vez que aprendía algo nuevo gracias a mí.
Mientras viajábamos en el metro, comenté:
—Debe ser duro vivir tan aislado en el campo, sin nada de servicios.
Daoming se encogió de hombros. —En realidad es bastante agradable. Tengo libertad para explorar la naturaleza. Es una vida tranquila.
Me armé de valor y pregunté con casualidad:
—Supongo que también dejaste atrás algún viejo amor por esos lares, ¿no?
La sonrisa de Daoming se congeló por un segundo ante mi pregunta. Pero luego forzó una risa y respondió:
—Eso quedó en el pasado. Por ahora estoy soltero y sin compromisos—. Su tono pretendía ser despreocupado, pero noté la tristeza en su mirada.
No indagué más sobre el tema, sintiéndome mal por haberlo entristecido con mi imprudente curiosidad. Posé mi mano sobre la suya en señal de apoyo. Daoming me miró sorprendido pero no la apartó.
Luego de comprar provisiones en el supermercado, le sugerí a Daoming:
—Aún es temprano, podemos ir a pasear por la ciudad, tal vez ver una película o comer algo—.
Pero Daoming negó con la cabeza.
—La verdad, sigo sintiéndome bastante resacosado por la borrachera de anoche. Preferiría que volviéramos al departamento a descansar.
Vi mi oportunidad y pregunté con fingida casualidad:
—A propósito, ¿recuerdas algo de anoche? Dormimos juntos, tal vez despertaste sorprendido por tenerme a tu lado...
—Oh, no te preocupes por eso—, me interrumpió Daoming. —Estábamos muy ebrios, seguro no pensamos bien las cosas. Pero somos primos, tenemos la confianza suficiente para dormir en la misma cama sin que sea incómodo.
Asentí, sintiendo una mezcla de alivio y decepción. Claramente no recordaba nuestro beso. Tal vez era lo mejor. Aún así, una parte de mí se entristecía porque para mí había sido un momento tan especial, aunque fuera producto del alcohol y la confusión.
—Tienes razón, primo. Volvamos a casa para que descanses—, le dije con una sonrisa, cargando las bolsas del mandado mientras regresábamos a nuestra complicada e indefinida nueva realidad.
Una vez guardamos las compras en la cocina, Daoming se disculpó diciendo que estaba cansado y se encerró en su habitación. Claramente aún se sentía mal por mis comentarios en el metro.
Me quedé solo en la sala, pensativo. Moría por preguntarle quién era ese Jian que mencionó anoche. Pero estaba seguro que Daoming evitaría el tema.
Suspiré frustrado, reprochándome por no poder sacar de mi mente ese beso prohibido que habíamos compartido. Necesitaba despejarme y dejar de pensar en eso, o terminaría cometiendo una locura.
Toqué la puerta de Daoming y le avisé:
—Estaré con mis amigos esta tarde. Nos vemos para la cena más tarde, descansa primo—.
—Está bien Yu, te veo en un rato—, respondió somnoliento desde el otro lado de la puerta.
Salí del departamento con la esperanza de que la distancia y buscar a una de mis amigas para pasar el rato.
Me junté con una amiga esa tarde intentando distraerme y olvidar el beso con Daoming. Fuimos a tomar unos tragos y le conté a medias sobre la urgencia de sacar mis instintos antes de que pudiera explotar.
Ella se sorprendió al principio pero me siguió el juego. Mientras nos besábamos, intentaba imaginar que era Daoming, recordando la suavidad de sus labios, su olor, la calidez de su piel... Sentí esa conexión eléctrica, ese fuego en las venas al estar con alguien que me decía quien era yo realmente.
Mi amiga y yo, influenciados por la bebida y la frustración, terminamos yendo a un hotel cercano. Entre risas nerviosas entramos a la habitación, comenzando a besarnos con creciente pasión.
En el calor del momento, terminamos en la cama desvistiéndonos con urgencia. Mi mente estaba nublada por el alcohol y la lujuria, intentando usar el cuerpo de ella para olvidar mis deseos prohibidos.
Nos dejamos llevar por el placer carnal, buscando un escape efímero a nuestras confusiones.
Luego del acto me quedé meditabundo, mientras ella dormía a mi lado. De repente recordé horrorizado que tenía una cena pendiente con Daoming. Revisé mi teléfono pero no ví decenas de mensajes y llamadas perdidas de él, era claro que a Daoming no le importaba si desaparecía esa noche.
Me vestí rápidamente sintiéndome terriblemente irritado, era claro que Daoming pensaba que si estaba lejos de él nada pasaría, no pensaba darle esa oportunidad. Esa aventura impulsiva no me había acercado a las respuestas que necesitaba, solo había aliviado una parte de mi cuerpo que necesitaba saciar.
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Comments
💕💕Diana 💞💕
es excelente está novela gracias escritora actualiza pronto por favor.
2024-01-21
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