Finalmente llegó el día de la reunión familiar en el hotel para celebrar el cumpleaños de mi tía Xing. Al bajar del auto, no pude evitar admirar lo bien que se veía Daoming con su traje puesto.
Usualmente lo veía vistiendo ropa casual de su estilo otaku, pero ahora lucía mucho más elegante y atractivo. Sentí una punzada de deseo que traté de disimular rápidamente.
Caminamos hacia el gran salón del hotel donde ya estaban reunidos el resto de mis tíos y primos. Daoming iba unos pasos detrás de mí, claramente incómodo.
Al entrar, mis parientes nos recibieron alegremente, especialmente a mí. Saludé con entusiasmo.
Daoming parecía querer huir, pero lo tomé del brazo para que no se escapara. No iba a dejar que lo excluyeran en su propia familia.
Llevé a Daoming a saludar a mis padres, que se alegraron de verlo.
—¡Cielos, cómo has crecido!— le dijo mi padre. —Me alegra que tú y Yu estén conviviendo ahora en la universidad, así podrán fortalecer los lazos familiares. Tuve que convencer a Seung de que podrías quedarte con Yu, se alegrará de que te unas a la familia —.
Mi madre también elogió lo guapo y varonil que se había puesto Daoming. Él solo asentía tímidamente ante los cumplidos.
—Bueno, iré a entregarle su regalo a la tía Xing antes de que empiece la cena— dije, buscando una excusa para alejar a Daoming de esa incómoda situación.
Mientras cruzaba el salón, sentí las miradas de varios de mis primos y tíos clavadas en nosotros. Sus expresiones eran una mezcla de curiosidad y recelo, como preguntándose qué hacía Daoming ahí cuando claramente no pertenecía.
Traté de apurar el paso hacia donde estaba mi tía para escapar de esas miradas inquisitorias. Daoming caminaba en silencio a mi lado, con la mirada gacha y notablemente afligido.
Al llegar con la festejada, su rostro se iluminó al verme.
—¡Yu, qué gusto que vinieras!— exclamó abrazándome cálidamente. Luego saludó a Daoming con cortesía.
Rápidamente le entregué su obsequio, deseando poder irnos de allí lo antes posible.
Mientras abría mi obsequio, mi tía Xing observó detenidamente a Daoming. —Tú debes ser el hijo de Seung, ¿no es así? Qué pena que tu padre no haya podido venir también, hace años que no nos vemos—.
Daoming asintió tímidamente, agradeciendo sus palabras. Mi tía soltó una risita ante su actitud vergonzosa.
—No seas tan formal, somos familia después de todo. Yu, asegúrate de presentarlo con el resto de nuestros parientes. No vaya a volverse tan distante como su padre—.
Asentí, aunque sabía que no sería fácil integrarlo. La actitud de mis otros tíos y primos había sido fría desde nuestra llegada.
Pero haría el intento por el bien de Daoming. No quería que terminara aislado de todos como su padre. Aunque entendía la incomodidad que sentía.
Mi tía Xing nos despidió amablemente para seguir recibiendo a los invitados. Tomé a Daoming del brazo y comencé a presentarlo, ignorando las miradas de desdén.
Él respondía educadamente a cada saludo, aunque su lenguaje corporal denotaba lo fuera de lugar que se sentía. Yo permanecía a su lado protegiéndolo, negándome a dejarlo solo ante la hostilidad de nuestra propia familia.
Poco a poco lo fui acercando a un rincón más apartado, lejos de los cuchicheos. Verlo así de vulnerable despertaba mis instintos de protegerlo y cuidarlo. Haría lo posible por brindarle comodidad en medio de esta difícil situación.
Después de las incómodas presentaciones, llevé a Daoming a la mesa donde estaban sentados algunos de mis primos más cercanos. Les pedí que lo integraran y todos accedieron amablemente.
Pronto comenzamos a beber y charlar animadamente. Daoming pareció soltarse poco a poco, y se unió tímidamente a la conversación. Mis primos le hicieron espacio y comenzaron a incluirlo en sus bromas y cuchicheos.
Reía con timidez ante sus chistes, pero se notaba un cambio en su postura. Estaba haciendo un esfuerzo por encajar y ser aceptado por estos familiares que apenas conocía.
—Oye Daoming, cuéntanos alguna anécdota divertida de cuando eras pequeño,— dijo mi primo Jinbei.
—Sí, seguro tienes alguna historia graciosa de la granja,— agregó Shun, dándole un codazo amistoso.
Daoming se rascó la nuca, pensativo. —Bueno, recuerdo una vez que se soltaron todas las gallinas y mi padre y yo tuvimos que perseguirlas por horas para volver a atraparlas—.
—Jaja, pobre Seung, debió ser todo un caos!— se rió Donghai.
—Sí, esa noche comimos sopa de gallina porque quedaron exhaustas después de ese maratón,— bromeó Daoming. Todos soltaron una carcajada.
—Yu tampoco se salvaba de esa clase de percances, ¿recuerdas cuando se cayó al estanque, primo?— me dijo Jinbei dándome un codazo.
—Ni me lo recuerdes, apestabas horrible!— respondió Shun haciendo un gesto de asco. Reímos juntos, incluso Daoming.
Seguimos compartiendo anécdotas infantiles y burlándonos los unos de los otros, como la gran familia unida que se suponía que éramos. Ver a Daoming así de integrado me llenaba de una felicidad agridulce.
Después de varias horas de comida, bebida y animada charla, Daoming terminó completamente ebrio, con la cabeza recostada sobre la mesa.
—Creo que mejor lo llevo a descansar a la habitación del hotel,— dije mientras lo levantaba cuidadosamente.
—Sí, que duerma la borrachera,— se rió Donghai.
Me despedí de todos y cargué a Daoming hasta el cuarto que habíamos reservado. Con delicadeza lo recosté en una de las camas.
Verlo así de vulnerable me hizo recordar la primera vez que dormimos juntos. Daoming había llegado totalmente borracho y me confundió con un tal Jian, abrazándome con fuerza.
Así que simplemente dejé que me sostuviera toda la noche mientras caía en un sueño profundo.
Acaricié el rostro de Daoming, preguntándome quién era Jian y qué significaba para él. Una punzada de celos me invadió, pero rápidamente alejé esos pensamientos. Daoming era mi primo y nada más, me repetí. No tenía derecho a sentir celos.
Con un suspiro, me levanté para regresar a la reunión y dejarlo descansar.
Cuando regresé a la mesa con mis primos, Donghai comentó: —Debe ser difícil para ti convivir con Daoming ¿no? Digo, por su situación...—
Lo miré confundido. —¿A qué te refieres?—.
Jinbei intervino.
—Vamos Yu, no te hagas el desentendido. Todos aquí sabemos que en realidad no es nuestro primo completo—.
Fruncí el ceño. —Explíquense, no entiendo que quieren decir—.
Shun se acercó y susurró:
—Que es el hijo del adoptado. Nuestro tío Seung era originalmente hijo del mayordomo de nuestro abuelo. Cuando sus padres murieron, por lástima su amo lo adoptó. Así que nadie lo considera un verdadero tío, ni a Daoming un primo directo—.
Me quedé atónito ante esta revelación. Jamás había oído esa versión de la historia familiar. Siempre creí que éramos una familia unida.
—Pero...si lo adoptó mi abuelo, eso lo convierte en tío de mi padre y por tanto...—
—Sabemos que legalmente lleva el apellido, pero la sangre dice otra cosa,— interrumpió Jinbei. —Sólo te advertimos porque notamos que Daoming se está encariñando contigo—.
No supe qué responder. Estaba desconcertado y furioso por enterarme de este gran secreto. Ahora entendía por qué Daoming y su padre eran tratados como parias. Por otro lado, mi mente empezó a susurrar que Daoming estaba libre, que no debía sentir culpa si pretendía acercarme a él.
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Comments
Esthefany Negrin
ay entonces no son de sangre ya puede hacer lo que él quiera 😃😃😃
2025-01-30
1
💕💕Diana 💞💕
me encanta, me encanta esta novela
2024-02-02
1