CAPÍTULO 15

No fui para nada sutil en mi plan para conquistar a Elia.

Pasear por la casa con poca ropa no iba a conseguirme la llave de mi libertad por lo que reforcé mis balanceos, endulcé mis halagos a su comida y, sobre todo, aproveché cada ocasión para tocarlo.

Lo toqué mucho.

Claramente fueron toques inocentes. Roces aquí y allá, nada demasiado atrevido, pero incluso esos pequeños acercamientos servían a mi causa.

¿Pero incluso tocarlo sería suficiente?

Había una línea invisible frente a mí, esperando a que me arriesgara y la cruzara. Esperando a que hiciera todo lo que pudiera para liberarme.

Tal vez era momento de cruzar esa línea.

—¿Hoy no hay serie?

Elia levantó su mirada hasta encontrarse con la mía, no sin antes recorrer los extensos desiertos de piel en su camino. Se había excusado después de la cena mientras yo me encargaba de limpiar los platos, había terminado para encontrarlo enfrascado en un montón de papeles sobre la isla. Parpadeé un vistazo reconociendo algunos planos de lo que parecía ser una mansión.

¿Qué estaba planeando?

—Me temo que esta noche no puedo acompañarte, piccolina. Tengo trabajo que hacer.

¿Trabajo? ¿Estaba planeando matar a alguien más?

Asentí, restándole importancia. Sonreí adoptando una expresión tranquila mientras por dentro todas mis alarmas se activaban.

—¿Te molesta si me quedo mirando una película? Todavía no tengo sueño.

Sabía que él esperaba que me retirara a la habitación, pero no había manera de que me aleje de cualquier posible pista que pueda usar.

Me observó un largo minuto, todo ese tiempo me obligué a no demostrar nada, en su lugar me estiré y recogí su botella vacía de cerveza.

—¿Quieres otra? Voy a buscar una para mí.

Se limitó a asentir mientras le daba la espalda y me dirigía al refrigerador. Sentí su mirada en mí todo el trayecto, la consciencia enroscando mis dedos dentro de las medias que usaba para calentarme los pies. La noche estaba especialmente fresca, pero todavía fingía que era soportable y me mantenía semidesnuda para mi causa.

Regresé, entregándole la nueva botella y llevando la propia a mi boca, dejé que la fría sustancia acariciara mi garganta, todo el tiempo sentí sus ojos en mí. Esperando. Evaluándome.

Me obligué a apartar la mirada de los planos, incluso si todo en mi interior suplicaba por cualquier pista; fingí una sonrisa y me di la vuelta.

—Mantendré el volumen bajo para no estorbar.

Me mantuve tiesa como una tabla, demasiado cerca de romperse, incluso si reía cuando la película lo ameritaba. Todo el tiempo mi mente estuvo en esos papeles. En esos planos.

Y en que Elia pronto saldría de la casa.

Si necesitaba el momento perfecto para escapar, sin duda esa sería mi mejor opción. Tendría que estar más atenta, tendría que poner más empeño. Quizás encontrar la llave no era la única de mis preocupaciones, después de todo, Elia podría escabullirse en algún momento de la noche mientras dormía. Clavé mis uñas en las palmas de mis manos mientras me obligaba a mantener una expresión relajada para su atención, no tenía más opciones.

Tenía que mantenerme a su lado incluso durante las noches.

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Comments

Janet Herrera

Janet Herrera

fabuloso capitulooooo ❤️

2024-02-16

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