No había suficiente espacio en los recovecos de esta casa donde pudiera esconder mi vergüenza.
Elia permaneció lanzándome miraditas traviesas todo el día; buscando cualquier excusa para acercarse, rozarme, tocarme. Iba a enloquecer.
No ayudaba el hecho de que me había encontrado en un momento tan íntimo, excitada y anhelante, anhelándolo.
No es que lo fuera a admitir, por supuesto.
Apenas me había despertado y me di cuenta de la situación, no tuve mejor idea que correr a esconderme al baño. Quedándome pegada a la puerta hasta que escuché a Elia moviéndose hacia el otro lado de la casa.
Puede que me haya refugiado allí muchas veces durante el día.
No ayudaba que Elia no decidiera no sé, irse a trabajar o lo que sea; varias veces me pregunté si en algún momento abandonaba la casa, si me llevaría con él cuando lo hiciera.
Algo me decía que estaba esperando, sólo que aún no lograba comprender el qué.
Esquivando por millonésima vez el intento de conversación, había comenzado a comentar algo sobre tomates y la gran variedad que esperaba cultivar, me dirigí al baño para una merecida hora en la bañera.
Escapar de la vergüenza alteraría los nervios de cualquiera.
Elia tenía una generosa sección de cosméticos, algunos sin estrenar, y todos parecían ser seleccionados para una invitada. No quería darle crédito, pero podía imaginar que los había comprado cuando decidió que sería esa invitada, sin preguntar.
Contemplé mis opciones de sales de baño, y algunos aceites que sólo al olfatearlos ya me tenían medio yonqui; elegí los que más me atrajeron y los volqué en la bañera, llenándola a tope de agua caliente.
Cuando todo estuvo listo, me desnudé y me hundí, dejando que la deliciosa sensación se extendiera por todos mis músculos demasiados tensos.
Puede que haya gemido un poco en el proceso.
Decidí que bien podía relajarme un poco y luego preocuparme por limpiar todo lo que había que limpiar, así que cerré los ojos y dejé que los aromas a lavanda y jazmín me transportaran.
Desperté lo que se sentían como minutos después, notando el agua un poco más fría que al comienzo, pero todavía lo suficientemente tibia como para permanecer tumbada; afuera se oía alguna música instrumental que Elia solía escuchar al cocinar y supuse que ya estaba preparando la cena. Suspiré contando los pocos segundos que me quedaban antes de tener que lavarme y salir. Ya sentía los dedos como pasas viejas.
Algo colorido llamó mi atención cerca de mis pies. Enfoqué la mirada y me encontré cara a cara con un patito de hule, mirándome fijamente.
¿Qué.en.el.infierno?
Parpadeé, pensando que quizás seguía dormida, pero el patito seguía allí. Todavía mirándome con sus inexpresivos puntitos negros. Estaba tentada de alcanzarlo cuando algo más extraño sucedió.
—Lo compré para ti —la voz a mi derecha me hizo gritar, sentándome del susto, derramando riachuelos de agua enjabonada por toda la baldosa del piso.
Allí, sentado sobre la tapa del inodoro, se encontraba un Elia demasiado divertido.
¿Qué mierda?
—¿Qué carajos haces aquí?
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 35 Episodes
Comments
Diva Perez
🫠🫠🫠
2024-10-19
1
Patricia Martinez
/Facepalm//Facepalm//Facepalm//Facepalm/
2024-10-10
1
Janet Herrera
gran pregunta este Elía no trabaja? un poco más de información de Elia lo único que se que es todo un ama de casa 😂😂
2024-02-16
2