CAPÍTULO 2

Trabajar en el club nocturno, Red Zone, no había sido el plan cuando me mudé a la gran ciudad, pero fue una buena estrategia de supervivencia. Estudiar arquitectura no era sencillo, ni barato. Afortunadamente mis clases matutinas me habían dejado tiempo para conseguir un trabajo de medio tiempo, por las noches nada más y nada menos.

Red Zone no era lujoso, no era la gran cosa; pero me ayudaba a pagar las numerosas cuentas que no hacían más que acumularse en los vacíos rincones de mi cocina, así que, era perfecto para mí.

Dejé mi mochila en la pequeña habitación donde se acumulaban nuestros casilleros y fui hacia la barra, saludando a Héctor en el camino; era uno de los guardias que pasaría su noche postrado en la puerta principal; contrario a su aterradora apariencia, era súper dulce. En este momento se encontraba descansando antes de abrir, sus ojos apenas despegándose de una novela histórica romántica el tiempo suficiente para corresponder a mi saludo.

Alguien ya estaba detrás de la barra, comenzando a preparar las diferentes botellas de licores, asegurándose que todo estuviera listo y no tuviéramos que realizar numerosos viajes al depósito durante la noche. Mechones rosa neón me saludaron mientras me acercaba más, deteniéndome para bajar unos taburetes que habían olvidado acomodar.

—Lo siento por llegar tarde —dije apresuradamente cuando me coloqué del otro lado de la barra, Hannah alzó su cabeza sorprendida de verme y noté unos pequeños auriculares asomándose de uno de sus oídos —el tráfico estaba horrible esta noche.

Se quitó sus auriculares antes de responder, hizo un gesto con una mano para restarle importancia mientras movía una botella de brandy en los estantes a nuestras espaldas.

—No te preocupes, chica. Apenas llegué; Héctor había comenzado temprano y lo envié a descansar hace unos minutos.

Le sonreí mientras terminaba de acomodar los vasos bajo la barra.

Me gustaba Hannah, era simpática, divertida y nunca me había hecho sentir excluida. Sabía que también era estudiante universitaria pero no conocía su especialización, aunque al juzgar toda su colorida apariencia, asumía que era algo artístico. Quizás arte o escritura.

No habíamos pasado tiempo juntas como para considerarnos amigas, pero las noches que trabajábamos juntas eran mis favoritas. Sabía que me relajaría, incluso trabajando como loca detrás de la barra, y pasaríamos un buen rato bailando entre clientes y robando unas cervezas en los momentos libres.

Me gustaba mucho Hannah; y sabía que a Hannah le gustaba demasiado Jocelyn.

Nunca me había atrevido a preguntarle al respecto, pero era imposible no notar la manera en que la observaba las noches que Jocelyn trabajaba; la expresión enamorada era incluso más tierna en su rostro.

El enamoramiento de Hannah era un secreto a voces, sólo esperaba que Jocelyn se portara bien cuando el rumor al fin llegara a sus oídos.

—Tengo que ir al baño rápido —dijo Hannah, noté que las puertas ya estaban abiertas y varias personas fueron ingresando al lugar; la música todavía era suave, pero sabía que eso cambiaría con el pasar de las horas.

Le di un pulgar arriba, diciéndole que tenía la barra en su ausencia; el primer cliente se acercó, sus ojos yendo inmediatamente hacia el escote de mi camisa; un escote que me obligaba a lucir orgullosa porque sabía que era lo que convencería a los clientes de dejar una jugosa propina, y después de todo, necesitaba todo el dinero que pudiera reunir para eliminar el volumen de facturas de mi cocina.

Pegué una sonrisa demasiado agradable en mi rostro, me había asegurado de añadir brillo antes de dejar mi mochila, sabía que eso me ganaría otros dólares al tarro ahora vacío, y me acerqué a la barra, inclinándome para obsequiar un perfecto ángulo.

—¿Qué puedo hacer por ti, dulzura?

La ronquera en mi voz era natural, siempre me había sentido extraño al crecer, pero ahora era mi arma más poderosa; a los hombres les encantaba mi voz ronca, casi podía ver las fantasías bailando detrás de sus ojos, imaginando si sonaría igual en otras situaciones.

—Una cerveza, cariño.

Fui a servir su cerveza mientras por el rabillo del ojo noté como depositaba un billete en el tarro vacío. Era más de lo que costaba su bebida, había caído.

Esta sería una buena noche.

La noche había avanzado, y la música más enérgica perforaba mis tímpanos mientras movía mis caderas al ritmo y me insinuaba a Hannah, las risas vibraron detrás de nosotras, encantadas con la actuación. Al principio Hannah no se sentía cómoda con todo el show, pronto le demostré que, si queríamos obtener un mejor beneficio que el miserable sueldo por servir bebidas, teníamos que hacerlo en grande.

Hannah se giró y acercó su rostro al mío, nuestros cuerpos pegados bajaron juntos mientras la brillante sonrisa de ella jamás abandonó su boca, una de sus manos se hallaba ocupada agitando un trago y yo tomé un vaso que siempre colocaba en el último estante fuera de la vista, perfecto para estas ocasiones; nos levantamos con la explosión de la música, y los vítores no tardaron en llegar; ya habíamos vaciado el tarro dos veces esta noche; lo estábamos haciendo realmente bien.

Lancé un beso al aire en su dirección mientras me movía hacia el otro extremo de la barra, la gente riendo encantada y yo disfrutando del leve rosa de sus mejillas. Era tan dulce.

—Aquí tienes, corazón.

La chica me sonrió mientras aceptaba su trago y dejaba otro billete en el tarro; le lancé un guiño antes de moverme hacia el siguiente cliente. Rihanna vibraba en los parlantes mientras gritaba intentando hacerme escuchar por el volumen de la música.

—¿Qué puedo hacer por ti, cariño?

Era apuesto, no podía negarlo; pero la forma en que sus ojos bajaron por mi cuerpo me dio escalofríos. Este hombre era peligroso.

—Puedes hacer muchas cosas por mí —dijo, sin intentar subir el volumen, pero aun así lo escuché perfectamente.

—Por el momento, sólo puedo ofrecerte algo de beber —dije intentando no sonar nerviosa.

Sus ojos oscuros se detuvieron en los míos, me obligué a no apartar la mirada.

—Vodka está bien.

Me giré para buscar el licor, agradecida por apartarme unos segundos de su presencia; Hannah miró hacia mi lado, después a mi espalda; la pregunta era clara en su expresión, ¿estás bien?

Le sonreí encogiéndome de hombros, había hombres así todo el tiempo, había peores también. Me estremecí, tenía experiencia con hombres peores, después de todo. El rostro sonriente y delicado de Nerea apareció en mi mente, parpadeé alejándolo, no iba a ir ahí, no ahora.

—Todo tuyo —dije dejando el vaso frente al extraño sujeto, ya moviéndome hacia el siguiente cliente; una mano me detuvo.

Miré hacia su enorme mano; un trébol descansaba en su muñeca, tres de las cuatro hojas rellenas de tinta negra. Sentí las cicatrices de su palma rozando mi piel e intenté apartarme, pero su agarre se apretó, deteniéndome en mi sitio.

—¿Y después?

La sangre seguía acumulándose en mis oídos, por lo que me llevó unos segundos entender sus palabras.

—¿Disculpa?

Una sonrisa que quizás resultara atractiva se apoderó de su boca; no se veía atractiva para mí. No era amistosa, era una advertencia, como todo en él.

—Dijiste que “por el momento” sólo puedes ofrecerme algo de beber. Me preguntaba, ¿qué estarías dispuesta a ofrecerme después?

Sentí un cuerpo pegarse a mi espalda, un brazo envolviendo mi cintura. Los ojos del hombre se movieron hacia mi espalda.

—¿Todo bien, amor?

La voz de Hannah fue como un bálsamo, relajándome al instante. Asentí mientras daba un paso atrás, esta vez mi mano fue liberada.

La sensación del agarre seguía ahí, necesitaba ir lavarme, arrancar mi piel hasta borrarlo.

—Todo bien, cariño —dije, recordando a Hannah; entonces añadí hacia el sujeto que todavía me observaba como un lobo hambriento —disfrute su bebida.

Me moví hacia el siguiente cliente, cuando su voz acarició mi nuca.

—Te veré luego, passerotto.

______________

Gracias por leer, si te gustó el capítulo no te olvides de dejar tu voto o comentario.

Más populares

Comments

Patricia Martinez

Patricia Martinez

estoy confundida con el personaje es hombre o mujer

2024-10-10

1

Marisol Ayala Gonzalez

Marisol Ayala Gonzalez

hola,opino igual ....estoy confundida con el personaje...

2024-10-08

1

Janet Herrera

Janet Herrera

autora disculpe mi comentario no es crítica es solo lo que pienso , desde el comienzo me fue confuso ya me estaba estresando porque? por el echo que no sabía quién era el personaje quien es el que relataba muchas expresión y poca revelación hasta que llegue al final y valla que hasta Ami me dió miedo esa sensación de relato del sujeto me dió más intriga y juro que pensé que haría yo en esa situación 😂😂 me encanta espero no seguir confundiendome con los protagonistas pero está muy buena encontré por casualidad está novela me llamo la atención

2024-02-16

4

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play