...Oliver Davis...
- ¡Eso es!, así quedamos en paz, asunto resuelto - dice una vez más como si realmente creyera lo que dice.
- No, no, no, no. ¿Estás loca?, yo no consumo esas porquerías, deja de decir disparates y no trates de distraerme - le digo frunciendo el ceño por la molestia que me causó el hecho de que ella crea que soy de los que se mete porquerías.
- Descuida, no le diré a nadie - repite nuevamente pero ahora con mirada y media sonrisa comprensiva, eso me enfurece más haciendo que golpee la mesa.
- ¡Basta!, ¡Dije que no hago esas cosas! - ella me mira sorprendida alzando ambas manos como a los lados de su cabeza como diciendo "está bien".
- De acuerdo Davis, no te enfades, no es mi culpa que tú extraña manera de actuar me haga pensar eso - dice tranquilamente.
- No estoy actuando de manera extraña, sólo intento llegar a un acuerdo contigo, ¿Entiendes? - le digo tratando de volver a calmarme, ésta niña me complica las cosas, llevamos rato charlando y aún no logro terminar de decirle mi propuesta.
- ¿Que clase de acuerdo?, no entiendo nada, habla más claro, Davis, empiezas a agotarme, de verdad - me responde algo estresada.
- Ya te lo dije, te ayudaré a conquistar a Mathias - le repito y ella empieza a reír divertida.
- Jajajaja, ¿Quien dice que necesito tu ayuda?, es más, ¿Quién dice que quiero conquistarlo?. - dice entre risas.
- Sé que me crees idiota pero no lo soy - le digo serio y en el fondo enojado por su actitud, pues ella nunca me toma enserio- Estás enamorada de él, y una mujer enamorada sueña por conquistar el amor de su chico ideal, ¿No es así?, piénsalo, podría ser tu única oportunidad - le digo y en ese momento se escucha al futbolista en cuestión riendo, ambos miramos en su dirección y él estaba sonriendo muy animado con un par de chicas y un amigo suyo. Volteo a ver nuevamente a Megan y ella desvía la mirada un poco triste.
- Escucha Davis, si es cierto que uno sueña con que la persona que te gusta te corresponda algún día, pero eso no quiere decir que sea tonta y sueñe con imposibles. Tu mismo lo has dicho, él está acostumbrado a otro círculo de amistades al que yo no pertenezco, por eso ni siquiera pierdo el tiempo pensando en algo que no sucederá - me dice en tono calmado pero notandose la seriedad en sus palabras.
- Te equivocas, yo puedo hacer que eso cambie, puedo hacer que se fije en ti - le aseguro mirándola a los ojos y ella por primera vez desde que la comencé a tratar me dedica una pequeña y leve sonrisa, la cuál tiene un deje de tristeza.
- Lo dudo mucho Davis. En todo caso, aunque eso fuese posible, ¿Por qué me ayudarías?, ¿A cambio de qué? - inquiere intuyendo que hay algo más detrás de todo ésto.
- Esa es la parte más fácil - le respondo aliviado de por fin llegar a lo que quería - sólo hay una cosa que quiero que hagas por mí. -La veo que suspira con pesadez antes de hablar.
- Lo sabía, sabía que algo querías de mi, pero ya te lo dije Davis, no voy a hacer tus tareas - responde adelantándose sin tener idea de lo que realmente necesito.
- Te equivocas, no se trata de nada de eso - ella me mira interrogante esperando una explicación - Quiero que me acompañes éste fin de semana a la fiesta que se dará en casa de Liam, después de eso no te pediré nada más; a cambio, yo me convertiré en tu consejero de amor.
- ¿Consejero de amor?, ¿Tú?, ¿el que nunca tiene nada serio con ninguna chica, ni se le ve más de dos días con la misma?, no me hagas reír - dice entre incrédula, sarcástica y burlona.
- ¿Y eso que?, no es conmigo con quién te vas a liar. Además, precisamente eso es lo que me hace el indicado para ayudarte, porque conozco perfectamente cuáles son los detalles que atrapan a un hombre, que te lo digo yo que vivo esquivando todas esas armas femeninas a diario.- Le digo seguro de mis palabras y ella hace una mueca mientras ladea un poco su rostro.
- Bueno, no voy a quitarte méritos, posiblemente por ser hombre sepas que cosas le agradan a los chicos, pero eso no te hace confiable ni mucho menos el indicado para dar consejos de esa índole - me escupe sus duras palabras en la cara como si hubiese dicho cualquier cosa sobre el clima, no se por qué empieza a molestarme que ella tenga tan mal concepto de mi.
-Podrias estar equivocada, no me conoces lo suficiente - le refuto.
- Digas lo que digas no me vas a convencer, ya te dije que no me interesa... Mejor sácame de una duda - me pide pensativa con sus últimas palabras - ¿Que ganas tú con llevarme a esa fiesta?.- por un momento me quedo callado, realmente no se lo que debo decirle en éste momento, si le invento algo seguramente no me creerá y si le digo la verdad, se enojará y perderé toda oportunidad de convencerla.
-Tengo mis razones, sólo confórmate con saber que me estarías haciendo un gran favor; y favor con favor se paga, por eso estoy dispuesto a ayudarte con el sonso de Mathias. - le digo esperando que mi respuesta sea suficiente para ella.
- Pues tendrás que pedirle ese favor a alguien más - me dice parándose de su silla, toma rápidamente el libro entre sus manos y se marcha dejándome ahí más desesperado que nunca. No podía dejar ir mi única oportunidad, así que me levanto y corro para alcanzarla.
- ¡Megan!, ¡Megan!, ¡espera un momento por favor! - le digo mientras voy tras ella - Te contaré la verdad, ¿De acuerdo? - le propongo resignado a perderlo todo o a arriesgarme para ganar. Ella detiene su andar y se gira para verme.
- ¿Cuál verdad? - inquiere sin mostrar ninguna expresión en su rostro.
- Yo... Te diré todo, te lo prometo, pero no aquí, hablemos en otro sitio - le pido de la manera más tranquila y sincera. Veo como ella mira al techo y suspira, luego me mira y asiente.
.....
Luego de algunos minutos llegamos a la cancha que a ésta hora queda nuevamente desolada porque todos están en clases, subimos a las gradas y nos sentamos en silencio, el mismo silencio que hemos guardado desde que estábamos en el pasillo de la prepa.
- Te confieso que vine sólo porque la curiosidad me ganó - es ella la primera en hablar, y la verdad se lo agradezco porque yo no sabía ni por dónde empezar.- espero que no me hayas hecho perder una de mis clases favoritas por alguna tontería. - me advierte con la mirada.
- Megan, hay algo en lo que has tenido razón desde un principio, y es que yo si me acerqué a ti con una doble intención, y admito que quiero ofrecerte mi ayuda sólo para mí propio beneficio - ella me mira atenta sin cambiar la expresión de su rostro, como si no le sorprendieran mis palabras.
- Eso ya lo se, Davis. Lo que realmente quiero saber es, ¿Por qué insistes tanto en esa fiesta?. - suspiro antes de hablar para reunir la valentía necesaria.
-Antes de que quieras golpearme e irte enojada, quisiera que me escuches por completo y luego consideres mi oferta, nos beneficia a ambos - ella se queda callada esperando que continúe - Bueno... La verdad es que hice una estúpida apuesta con mi amigo Liam - Megan eleva una ceja mirándome incrédula y luego desvía la mirada negando con la cabeza con evidente molestia - pero no es lo que crees... O si... él debía convencer a Romina de acompañarlo a esa fiesta, y yo... pues debía convercerte a tí, de esa manera el que lograra el reto demostraría que es el mejor conquistando chicas.
-¡Son unos imbéciles!, ¿Cómo se atreven a hacer ese tipo de apuestas burolándose jugando con las chicas sólo para agrandar sus estúpidos egos? - dice enojada poniéndose de pie, yo rápidamente hago lo mismo para evitar que se vaya.
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Comments
Vane Quiroga
estos con charla y charlas se van terminar enamorando
2023-11-24
2
HILDA BENÍTEZ ALFONSO
uy mejor que sea sincero
2023-11-24
1