...Megan Jones...
Ayer falté a la prepa, ahora tengo que ponerme al pendiente de todo lo que me perdí y las tareas que hayan asignado, odio pasar por ésto, siempre me gusta estar al día con la escuela, sólo me pasa las pocas veces que enfermo y eso porque mi mamá me impide salir en esas condiciones, de lo contrario iría a clases aún con alta temperatura. Sin embargo, ésta vez no me arrepiento de faltar y retrasarme un poco porque disfruté mucho compartir con Sam, me habría sentido mal dejarla ir sin darle una despedida como la que ella merece por ser la mejor de las amigas de éste mundo, o bueno, al menos si es mi mejor amiga.
Ya lista para ir a clases, bajo a desayunar con mi familia, mamá ya tiene todo listo y está arreglada para irse al hospital; mi padre está disfrutando su flameante café mientras lee el periódico y mi hermana como siempre aún no ha bajado, ésta niña aún no conoce la puntualidad.
- ¡Buenos días padres! - los saludo con un beso y un abrazo como todos los días.
- Buen día cariño, ayer no pude preguntarte cómo te fué en tu pijamada - dice al tiempo que comienza a servir el desayuno, luego alza la voz para que mi hermana la escuche - ¡Aslhey, el desayuno está listo, baja ya o tendrás que ir en bus y llegarás tarde!.
- Fué muy divertida, mamá; Sam y yo estuvimos despiertas casi hasta el amanecer, me hará mucha falta de ahora en adelante - le digo sintiendo que ya la extraño - lástima que no pude ir a acompañarla al aeropuerto.
- Sé que la extrañarás - me dice con una sonrisa comprensiva - pero no te desanimes, estoy segura de que ella seguirá en contacto contigo. Tal vez eso te ayudará a hacer nuevos amigos.
- Si claro - digo fingiendo una sonrisa, ¿Quién querría ser la amiga de la nerd de la escuela?, en ese lugar ni en ningún otro conseguiré a alguien que me comprenda y me quiera tanto como Sam.
Mi hermana finalmente bajó y nos dedicamos a desayunar, los cuatro subimos al auto, mi padre llevó primero a mamá que era la que tenía que entrar más temprano, luego dejó a Ashley y finalmente me dejó a mi. Me despedí de él y me dijo que no podría venir por mi a la hora de salida, luego puso el auto en marcha y yo giré hacia el edificio y suspiré con pesadez pensando que a partir de ahora estaré sola.
Antes de avanzar hacia el interior del edificio, di un leve vistazo a mi alrededor, justo en ese momento vi a mi Mathias tan lindo y bello como siempre, caminaba junto a una chica con la que hablaba animadamente y sonreía mientras pasaba una de sus manos por su cabello dorado como intentando peinarlo, lo que lo hacía ver más guapo y perfecto, hasta me hizo suspirar.
De pronto siento el peso de una mirada penetrante sobre mi, muevo la vista intentando descubrir de dónde proviene esa sensación extraña, y ahí estaba una vez más Oliver Davis, mirándome fijamente de brazos cruzados apoyándose sobre su ruidosa motocicleta y con una sonrisa indescifrable en el rostro, ¿Ahora que se trae éste?, espero que le haya quedado bien claro que no quiero que se me acerque y deje de perseguirme.
Desvío la mirada y empiezo a caminar ignorandolo, lo menos que quiero es que piense que deseo saludarlo y comience a molestar de nuevo. Llegué a mi casillero, miré hacia la entrada y allí venía él, tomé los libros que necesitaba y cerré el casillero rápidamente para huir directo a mi salón de clases antes de que me alcanzara. La clase estuvo de maravilla, el maestro de idiomas era muy creativo y sus clases salían de lo rutinario haciéndolas muy divertidas y únicas.
Llegó la hora del receso y la campana sonó indicando que la clase había acabado, me dirigí al cafetín, allí pedí una ensalada de frutas, mi merienda favorita. Me ubiqué en una de las mesas más retiradas, saqué uno de los libros y me puse a leer el contenido de las clases que me perdí ayer, pero no salió perfecto como esperaba porque un ser sin oficio llegó a fastidiar.
- ¿Que tal?, hasta que por fin te encuentro- Dice Oliver Davis tomando asiento frente a mi como si fuese sido cordialmente invitado. Yo lo ignoro y sigo con mi lectura. - Hey, es de mala educación no corresponder el saludo.- me reprocha divertido y es cuando lo miro por encima de mis lentes demostrandole que me incomoda su presencia.
- Ve a molestar a otro lugar, Davis; ya te advertí que me dejes en paz - le digo con expresión seria.
- No he venido a molestar, todo lo contrario, vine a ofrecerte mi ayuda - expresa poniéndose más cómodo en su silla.
- ¿Ayuda?, ¿Tu a mí?, jajajaja... Más ayuda el que no estorba - digo riendo por la estupidez que acaba de decir.
- ¿No quieres almenos escuchar lo que tengo que decir? - con su misma pose súper relajada.
- No, no me interesa nada de lo que tengas que decir, y tampoco necesito nada de ti, así que ve a ofrecer tu ayuda a alguien más - le respondo tajante, éste chico logra ponerme de malas en un instante.
- Yo que tú, dejaría la soberbia y prestaría atención a lo que te voy a ofrecer, a menos... - se queda en silencio sin terminar de hablar.
- ¿A menos que, qué? - inquiero con una ceja alzada, entonces veo que observa a ambos lados y luego se apoya en la mesa inclinándose hacia adelante para hablarme como si quisiera contarme un secreto.
- No querrás que todo el mundo se entere de tu secretito, ¿verdad? - con una sonrisa maliciosa.
- ¿Secretito? - pregunto frunciendo el ceño sin entender - yo no tengo "secretitos", Devis.
- ¿Segura?, piénsalo bien; tal vez sea Mathias el primero en enterarse - Dice de repente y yo me impresiono cuando escucho el nombre de Mathias de su boca, ¿Mathias?, ¿Por qué ha mencionado a mi Mathias?.- ¡Oh!, por fin te quedas callada, ¿es porque ahora te das cuenta de que si conozco tu secreto?
- ¡Tu no sabes nada de mi, Davis!, y no se por que diablos mencionas a un tal Mathias, no se de qué hablas, finalmente he confirmado que has enloquecido - le dijo con enfado pero tratando de que no se note que me ha alterado, ¿De que secreto habla éste idiota?, ¿Acaso sabrá que me gusta Mathy?, ¡No, es imposibles!, no tiene manera de saberlo, la única que lo sabe es Sam y tampoco hay manera de que ella se lo haya mencionado. ¡Calma Megan!, sólo está especulando, Davis no tiene idea de nada, está intentando confundirte, me digo mentalmente.
- Bien, como veo que no quieres admitirlo, te diré de una vez lo que sé - contesta apoyando sus codos en la mesa fijando sus ojos en los míos - Estoy enterado de que estás perdidamente enamorada del payaso de Mathias - yo me quedo helada - y no intentes negarlo - me advierte eso último.
- Estás mal, no se de lo que hablas - digo después de tragar grueso intentando sonar lo más creíble posible, no puedo delatarme frente a él.
- Claro que lo sabes - asegura sonriente, toma el tenedor plástico y pincha y trozo de fruta de mi ensalada para comerla tranquilamente, atrevido.
- ¡Deja eso!, es mío - le reclamo arrebatándole el tenedor y poniendo mi plato de ensalada lejos de su alcance.
- ¿Entonces que?, ¿lo admirás o no? - insiste.
- No sé que esperas que admita, sólo has dicho tonterías - me mantengo firme.
- De acuerdo, iré a preguntarle a él que opina al respecto, ¡Ah mira!, ahí viene, que casualidad - dice señalando con el mentón hacia la entrada del cafetín, yo miro también y ahí veo a mi Mathy entrando al lugar. Davis intenta levantarse, supongo que para irle con el chisme, pero yo reacciono con premura y sostengo su muñeca con fuerza para evitarlo.
- ¡Está bien!, lo admito, pero por favor no digas nada - le pido dando el brazo a torcer con desesperación, no sé que consecuencias me vaya a traer ésto ni a qué juega éste Playboy demente, pero lo último que necesito en éste momento es que este idiota le cuente de mis sentimientos a Mathias frente a todos y volverme la burla de toda la prepa.
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Comments
Vane Quiroga
buenisimo esta genial...lastima q tiene gusto a poco...espero otro capitulo
2023-11-15
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