...Oliver Davis ...
Dejé que la primera hora de la mañana transcurriera normalmente, incluso yo mismo quise entrar a mis clases, ya que en éstos últimos días me había volado. A la hora del receso fuí al cafetín en busca de Megan, sabía que estaría ahí porque con las breves investigaciones que hice ayer, me dijeron que ella merendaba todos los días con su amiga Sam, lo que tal vez me convenía porque estando su amiga podía encontrar la forma de generar conversación y acercarme a la cerebrito.
Llegué al cafetín y ahí la encontré, en la misma mesa que se había sentado la vez anterior, lo extraño es que estaba sola, y como siempre con la cabeza metida dentro de un libro, ¡que niña tan rara!. Yo esperaba usar a su amiga para que me ayudara a estar en la mesa con ellas, pero tampoco podía arruinar los planes por un pequeña variante, entonces caminé hacia ella y me senté en la mesa.
Al principio ella intentó pasar de mi haciendo como si no existiera, pero no perdí el tiempo para hacerme notar y hacer que me escuchara; aunque intentaba parecer tranquila y negar mis palabras, pude ver en su rostro la impresión de verse descubierta cuando le dije que sabía sobre sus sentimientos por el futbolista. Me causó gracia la cara de disgusto que puso cuando comencé a comer de su ensalada, hacía un gesto con su nariz adorable que causaría ternura si no conociera la fiera que lleva por dentro.
Me dejé de tonterías y prácticamente tuve que recurrir al chantaje en vista de que ella no quería reconocer la verdad, incluso la suerte seguía de mi lado al darle entrada a Mathias en el cafetín en el momento indicado; fué entonces cuando por primera vez la vi flaquear.
- ¿Entonces que?, ¿lo admirás o no? - insistí en que aceptara de una vez por todas que le gusta Mathias.
- No sé que esperas que admita, sólo has dicho tonterías - respondió tajante como siempre.
- De acuerdo, iré a preguntarle a él que opina al respecto, ¡Ah mira!, ahí viene, que casualidad - le dije señalando por donde estaba Mathias entrando y simulé que iría por él para medir su reacción, en ese momento siento su fuerte agarre en mi muñeca intentando detenerme haciendo que voltee a mirarla algo sorprendido.
- ¡Está bien!, lo admito, pero por favor no digas nada - me fijé en el modo que su mano me sostenía con fuerza, era la primera vez que sentía el contacto de sus pequeñas y suaves manos sobre mi piel, pero al mismo tiempo su agarre era firme. Levanté la mirada y en sus ojos había preocupación y hasta miedo quizás; fué raro para mí sentirla frágil y vulnerable, porque si es cierto que quería usar su secreto para manipularla un poco, pero nunca pensé que algo así le afectaría tanto hasta el punto de terminar admitiendo todo mostrándome su debilidad.
- ¿Vas a escucharme? - es lo único que se me ocurrió decir en ese momento. Aunque mi tono de voz fué suave y tranquilo, no evitó que ella me viera otra vez con molestia, y me sentí un desgraciado cabrón por aprovecharme de la situación, pero lo hecho está hecho, no era momento de retractarme, debía seguir con el plan y conservar mi moto.
- Te escucharé si eso es lo que quieres a cambio de tu prudencia, pero no puedes pedirme nada más, es mi vida privada y no tienes derecho a hacerme ésto - me dice entre dientes con evidente furia, sus ojos miel me miraban fijamente luciendo más brillantes detrás de los cristales de sus anteojos. No se que magia hacía cuando me miraba fijamente, pero se me dificultaba dejar de mirarlos.
- Puedes soltarme, no iré a ningún lado - le digo saliendo de ese trance señalando que aún me estaba sujetando de la muñeca, luego intento bromear para eliminar ésta tensión extraña que nos estaba envolviendo - se que soy irresistible, pero retenerme en contra de mi voluntad es acoso - con voz juguetona.
- ¡Idiota chantajista! - dice por lo bajo soltándome al tiempo que rueda los ojos y toma asiento nuevamente. - Bien, di lo que tengas que decir de una vez - espeta con molestia pero con un tono menos agresivo.
- Muy bien - digo sonriente poniéndome cómodo de nuevo en mi silla - antes que todo, quiero aclarar que mi intención nunca fué chanatjearte, desde un principio dije que quería ofrecerte mi ayuda, pero como te pusiste difícil no me quedó otra opción.
- Si, como no - dice con ironía.
- Oye, dijiste que me escucharías, ahora déjame hablar - le digo ésta vez siendo yo el que se pone serio. Ella me hace seña con su mano para que prosiga sin quitar su cara de "quiero matarte con mis propias manos".- Ok, la cosa está así; no importa como, pero me enteré de tu gusto por ese chico, aunque... realmente no se lo que le viste, pero en fin. Me imagino que para una chica como tú, debe ser difícil entrar en su campo visual... - no terminé de hablar porque me interrupió.
- Espera, ¿A qué te refieres con "una chica como yo"? - me interroga con ojos entrecerrados como si estuviese lista para atacarme si le daba la respuesta equivocada.
- Pues... Así, como tú - la señalo - seamos honestos, no eres el tipo de chica con el que él se relaciona - trato de no sonar ofensivo pero que al mismo tiempo pueda entenderme.
- Olvídalo, ve al grano - me exige haciendo un ademán.
- Bueno, el caso es que... - me quedo pensativo un momento y luego le pregunto - ¿Te comerás eso? - inquiero señalando su ensalada de frutas que se ve muy apetitosa, de hecho está deliciosa porque ya la probé hace un rato pero al parecer ella ya no piensa comerla y sería un desperdicio tirarla. Veo como me mira incrédula.
- ¿Estás de broma? - me dice con el ceño fruncido como si no pudiera creer lo que le acabo de preguntar.
- ¿Lo comerás o no? - le insisto.
- No tocarás mi ensalada, Davis. Ahora termina de una vez que no tengo mucho tiempo ni mucho menos paciencia - me responde primero amenazante pero después se soba el puente de su nariz, lo que me hace comprender que debo continuar porque la última vez que hizo eso se transformó en la novia de Chucky.
- Si. Continuando con lo que venía diciendo, quiero ayudarte a conquistarlo - le suelto de una vez y veo que ella queda como aturdida con lo que le dije.
- Oye Davis, ¿Estás en drogas? - me ve ésta vez tratando de examinarme con la mirada usando un tono bajo y suave. Yo me sorprendo por su pregunta, incluso hasta me ofendo; creo que ella lo nota en el gesto que hago porque continúa hablando antes de que yo le conteste - Sabes que, disculpa, no debo meterme en eso, ¡hagamos una cosa!, tu guardas mi secreto y yo guardo el tuyo, ¿Va?.
- ¿Qué?
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Comments
Yesi Ale Garcia
te estás mereciendo una enorme cachetada Davis 🤭
2023-12-22
2
Vane Quiroga
jajaja me facina esta novela
2023-11-22
1