...Oliver Davis...
Le propuse a Romina hablar en privado, ella sin mucho interés acepta y camina conmigo alejándose un poco de la multitud, pero cuando nos detenemos e intento decir algo, ella se adelanta.
- Oye Oliver, te voy a decir algo, eres un chico muy guapo, no te lo voy a negar, para nadie es un secreto que entre mis gustos no están los de tu edad, sin embargo, me atrevería a decir que si algún día fallara a mis propios esquemas, sería contigo, porque físicamente están muy bien, y además tienes fama de que lo haces rico, pero aún así, no es tan grande mi curiosidad de saber que tanto es cierto. Así que toma el mismo camino que tu amiguito y vete a conquistar niñitas mimadas porque conmigo no lograrás nada - me dice dejándome completamente sorprendido y al mismo tiempo inflado al saber que en otra situación, estaría dispuesta a intimar conmigo.
- Me halagas, Romina. Y créeme que si en algún momento se llegara a dar algo entre los dos, estaría encantado de demostrarte lo que puedo hacer, pero... realmente eso no es lo que vine a buscar. - le digo conservando la calma.
- No soy ingenua, Oliver; estoy al tanto de que tú y ese payaso de circo hicieron una apuesta que me involucra, y déjame decirte fué el peor error que cometieron, porque yo no tengo ni el más mínimo interés en relacionarme con chiquillos inmaduros como ustedes. - me responde con mucha seguridad y calma.
- Perfecto, porque eso es precisamente lo que quiero, que por ningún motivo aceptes las propuestas de Liam, incluso estoy dispuesto a darte la cantidad de dinero que me pidas con tal de que me asegures que así será - le digo sin rodeos ya que ella está al tanto de todo, y veo que ella sonríe al escucharme.
- Que casualidad, los dos utilizan el mismo método de convencimiento jajajaja. - Comienza a reír divertida.
- ¿De que hablas? - inquiero confundido.
- Pues... Que tu "amiguito" quiso lanzarme la onda, pero como vió que no tenía ni la más mínima oportunidad de obtener algo de mi, él me contó lo de la apuesta y me ofreció mucho dinero para que lo acompañara a una fulana fiesta y fingiera que salgo con él. - me confiesa, y siento como el enojo me recorre por dentro, desde el inicio Liam intenta hacer trampa.
- ¿Y tú qué le dijiste? - le pregunto esperando que ella se haya negado, de lo contrario, adiós bebé.
- Que no me interesa, no pienso dejar que todos aquí crean que pueden intentar algo conmigo, ni siquiera por dinero, es un verdadero fastidio tener que quitarme de encima a todos esos chiquillos - contesta rápidamente brindandome alivio, pero después se queda pensativa- Aunque... pensándolo bien, necesito actualizar mi guarda ropa, y ese dinerito me podría ser útil.
- Ya veo, entiendo lo que quieres, te diste cuenta de que tienes la oportunidad perfecta para sacarnos dinero, pero está bien, no tengo problema con eso, puedo darte la cantidad que quieras, estoy dispuesto a dártela con tal de que cumplas tu palabra y no le des ni la hora al tramposo de Liam - Le digo con firmeza, y es que es la verdad, es mi moto la que está en juego, prefiero darle el dinero a Romina para que gaste en lo que quiera si así puedo conservar a mi bebé y no permitir que Liam se salga con la suya.
- ¡Excelente!, entonces espero mi dinero mañana mismo, de lo contrario tomaré lo que tu amiguito me ofrece e iré a husmear un poco en la fiesta de los estudiantes - expresa con una sonrisa.
- Tranquila, no tienes que presionarme o amenazarme, te daré tu dinero, ¿Me das tu palabra? - le pregunto con seriedad.
- Tienes mi palabra - me responde ofreciéndome su mano y yo la estrecho cerrando el trato.
.....
El asunto de Romina está resuelto, aunque ahora sé que ella de ninguna manera asistiría a esa fiesta, voy a traerle su dinero, soy hombre de palabra, además, es mejor asegurar todo y evitar sorpresas, a veces el dinero hace que la gente actúe de la manera menos esperada, y es algo a lo que no me quiero arriesgar.
Miro al cielo y suspiro, me falta la parte más difícil, acercarme nuevamente a la cerebrito, y peor aún, convencerla de ir a esa fiesta, porque si, debo ganar con todas las letras, porque Liam es muy astuto, si ninguno de los dos cumple dirá que es un empate y se las arreglará para buscar otra manera de cambiar las cosas a su favor, así que no le daré ni la mas mínima oportunidad.
Resignado a mi destino, recorro todos los pasillos de la prepa, me asomo en cada uno de los salones buscando a Megan, pero no hay rastros de ella. Tampoco está en la biblioteca, ni reunida con los círculos de estudio, ni en el cafatin, canchas, jardines, en ningún lado; hasta en el salón de los castigados y la oficina del rector la busqué por no dejar, pero nada, se esfumó, aunque pensándolo bien, tampoco ví a su amiga, ninguna de las dos está en la prepa, que extraño, ¿será que no vinieron?, pero si los nerds no se pierden ni un día de clases.
Después de perder media mañana buscándola en cada rincón, me dejé caer sobre las las grandas de la cancha ya cansado, ni siquiera entré a las primeras clases que me correspondían, y para ser sincero, tampoco tengo ánimos de entrar a las siguientes, mucho menos de ir a casa, mientras más tiempo pase fuera, mejor para mí. De pronto veo que empiezan a llegar chicas y chicos a la cancha, y es cuando decido irme, últimamente me molesta estar entre la multitud y prefiero estar sólo.
Subo a mi preciada moto y me dirijo al departamento de mis amigos corredores. Estando allí toco el timbre repetidas veces, hasta que minutos después abren la puerta y se asoma una despeinada Liza.
- Hola Liza, ¿Te desperté? - le digo sonriendo al ver la maraña de cabello sobre su cabeza y una línea de saliva seca en la comisura de sus labios.
- ¿Tu qué crees?. ¿Que haces aquí tan de madrugada? - me pregunta mientras se refriega los ojos.
- ¿Madrugada?, son casi las diez de la mañana, el sol está en su mejor punto - le digo burlándome de ella.
- Para nosotros es de madrugada, pero bueno, pasa, ya estás aquí - se hace a un lado para dejarme pasar - ten cuidado con las botellas - me advierte, y al mirar al suelo me percato de que hay botellas de cerveza tiradas por toda la sala.
- Al parecer estuvo buena la fiesta - le digo mirando todo el desastre en el departamento.
- De hecho si, apenas nos acostamos hace rato, ¿Por qué no viniste?, Wilson preguntó por ti - Wilson es un amigo con el que comencé a involucrarme en las carreras, el es el líder de la pandilla, por decirlo así. Liza es su novia, o mejor dicho, su mujer, los dos viven juntos desde que los conozco, ellos son unos tres años mayores que yo.
- Estaba ocupado - me excuso con simpleza al no saber ni yo mismo por qué no vine a la fiesta.
- ¿Tu?, ¿Ocupado?, ¿Desde cuándo? - me dice sonriendo con gracia - ¿Acaso tus padres te han vuelto a castigar?.- inquiere mirándome mientras se recoge el cabello en una coleta.
- No, cada día les importo menos, ya ni ánimos de castigarme tienen - respondo dejándome caer sobre el sofá.
- No digas eso, que tus padres no sean los más cariñosos y comprensivos no significa que no les importes - Me dice tratando de levantarme el ánimo como siempre.
- En fin, no vine a hablar de ellos. ¿Quedó alguna cerveza por ahí? - cambio de tema y me quedo esperando la cerveza bajo la mirada comprensiva de Liza.
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