...Oliver Davis ...
Con el tiempo dejé de preocuparme tanto por mis estudios y las calificaciones, en cambio, cada vez me hacía más popular y fuí ampliando mi círculo de amistades, ya no eran sólo mis compañeros de escuela, si no que ahora tenía amigos para ir de fiestas, las cuales fueron cada vez más seguidas, empecé a tomar y eso llamó la atención de mi mamá, pero de manera negativa, porque sólo me hablaba para regañarme por estar tomando, pero bueno, al menos lograba captar un poco de su atención, aunque fuese enfadada.
Una noche al salir de una fiesta, unos amigos me invitaron a las carreras de motos, la velocidad y la adrenalina que sentí al verlas correr despertaron mi pasión por las motos, le pedí a mi papá que me comprara una, y con tal de que no lo estuviese molestando todo el tiempo, me la compró a la primera que se la pedí, eso me entusiasmó mucho, me dediqué a cuidarla, hacerle remodelaciones, adaptaciones e instalarle diferentes tipos de accesorios y pegatinas.
Con la ayuda de mis amigos, aprendí a conducir muy bien, poco a poco me fuí integrando a las carreras hasta que me convertí en uno de los mejores corredores. Una noche en la que los policías descubrieron la ubicación de dónde se realizabas las carreras clandestinas, fui atrapado con la redada, esa fué la noche que nuevamente mi mamá descubrió que yo existía, ella y mi padre me fueron a recoger a la estación de policía, mi madre lucía angustiada por lo que me pudiese pasar, pues se enteró de las carreras, pero eso duró poco, porque al llegar a casa el sermón que ambos me dieron, me hizo recordar que nunca seré un hijo del cual llegarán a sentirse orgullosos.
Por varios días estuve castigado en casa, sin poder salir ni siquiera al jardín, hasta me descomizaron la motocicleta. Durante esa semana traté de ser obediente y no llevarles la contraria, pues me hizo sentir muy mal ver cómo mi mamá se preocupaba por mi, todos los días me llevaba y me recogía en el colegio, iba hasta tres veces a mi habitación a ver cómo estaba, o tal vez a saber si estaba ahí y no me había escapado, pero todo pasó pronto, luego volví a ser invisible para ellos.
Cuando mis padres dejaron de vigilarme, retomé las carreras y comencé a asistir nuevamente a las fiestas, pero no sólo eso, me volví parte de una pandilla de motorizados, cuando no habían carreras salíamos a recorrer toda la ciudad, algo que me trajo problemas con mis padres otra vez, pues con mis amigos hacíamos cosas para divertirnos, hacíamos grafitis en las paredes, a veces tirabamos los botes de basura o activabamos las alarmas de los autos para luego salir corriendo entre risas y carcajadas, todo bajo el efecto del alcohol, pero los demás decían que eran "actos delictivos", y eso traía a mis padres caminando por las paredes, ya no sabían que hacer conmigo, apenas con 16 años, ya no me podían controlar, no salía de un lío para meterme en uno peor, así que decidieron dejarme hacer lo que quiera.
Al poco tiempo cumplí los 17 años, seguía juntandome con mis amigos de la pandilla y participando en las carreras, pero ya no me involucraba en líos ni todas esas locuras que hacían, a fin de cuentas ya no tenía chiste hacer nada de eso, porque a mis padres ya les daba igual. En lugar de perder el tiempo en tonterías, empecé a asistir a más fiestas, tomar y disfrutar con chicas, ya que ellas mostraban interés en mi, ¿Por qué no complacerlas?, si tengo suficiente para todas.
Justamente anoche asistí a una gran fiesta donde sobraban las bebidas, las chicas lindas y la buena música, me embriagué como la mayoría de las veces, bailé y bailé hasta el cansancio, y al final de la noche me fuí con una muñequita que no dejaba de coqutearme, tanto gocé que ni recuerdo cómo llegué a mi casa, y ahora tengo que lidiar con las malas miradas de mis padres.
- Yo me retiro, tengo que trabajar - fueron casi las únicas palabras de mi padre al terminar de comer, luego sólo se dirigió a mi hermano - Vamos hijo, tu irás conmigo hoy. - Lucas asintió y se puso de pie para marcharse, no sin antes darme unas palmaditas en la espalda.
- Yo también voy de salida, tengo cita en el spa. Procura no llegar tarde a la escuela, y pórtate bien, por favor, no quiero saber que te metas en más problemas - me habla mamá acomodándose su bolsa en el hombro.
Todos salieron de casa y yo hice lo mismo, fuí al garage por mi motocicleta, me subí en ella al tiempo que colocaba el casco sobre mi cabeza, encendí el motor y me marché disfrutando del sonido provocado por el rugido del motor y la adrenalina recorriendo mi cuerpo, mi escape favorito.
Unos minutos más tarde, llegué a la prepa, de inmediato todo el mundo que se me cruzaba comenzaba a saludarme, rápidamente me encontré con mis amigos, con quiénes me quedé charlando mientras se hacía la hora de entrar a clases. La campana no tardó mucho en sonar y todos dimos inicio al nuevo año académico en la Preparatoria de San Diego.
......
- ¡Está Decidido, chicos!, éste viernes a las ocho en punto en mi casa - expresa Liam, mi amigo, uno de los chicos que conforma nuestro grupo de los más populares de la escuela.
- No me la perderé por nada del mundo, eso sí, no podré quedarme toda la noche hasta que termine la fiesta, estoy comprometido para ese día, una importante carrera - respondo de inmediato. Estamos todos reunidos disfrutando el receso.
- ¿Qué?, vamos Oli, no estarás hablando en serio, será nuestra primera fiesta de regreso a clases, ¿no puedes olvidarte por una noche de esas carreras? - Se queja Esther, una chica hermosa y sofisticada, nominada "la más guapa de la escuela", con quién he salido un par de veces, pero la he evitado desde que insinuó que quería figurar como mi novia oficial, cosa que no pasará, yo jamás tengo novias, mucho menos que se hagan llamar "oficiales".
- Lo sé, por eso dije que estaré ahí, sólo que no me quedaré toda la noche. En cuanto a la carrera... no puedo dejar de participar, realmente es importante - trato de explicarle sin ser tajante, aunque a veces es una chica fastidiosa, es mi amiga y la aprecio.
- ¿Ya pensaste a quién llevarás a la fiesta?, estoy seguro de que Esther estará contenta si la invitas a ser tu compañera de fiesta - susurra Liam a mi oído.
- Liam, yo no necesito ir acompañado a ninguna fiesta, iré y allá me sobrará con quién bailar y pasarla bien - le respondo con arrogancia y una media sonrisa, usando el mismo tono de voz que él.
- ¿Te crees el más galán eh?, hagamos una apuesta, el que consiga primero una acompañante para la fiesta recibe cien dólares, y el que pierda, le toca cumplir el reto que el ganador exija. - propone Liam mientras seguimos conversando en voz baja para que nadie más nos escuche.
- Bien, iré pensando cuál será tu reto o castigo, ésto será pan comido para mí - digo seguro de ganar, mientras choco puños con mi amigo Liam para cerrar la apuesta.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 50 Episodes
Comments
Vane Quiroga
malisima la apuesta y no l cuesta nada eso
2023-10-16
1