...Megan Jones ...
"Un nuevo día, un nuevo amanecer, un nuevo comienzo", es lo que repito con alegría en mi mente al abrir mis ojos cuando suena la alarma del despertador, refriego un poco mis ojos, estiro mis brazos para despertarme bien y me pongo las gafas que reposaban sobre mi mesita de noche. Me levanto llena de energía y entusiasmo, hoy le daré inicio a mi último año de preparatoria, algo que me tiene feliz porque eso quiere decir que en sólo meses estaré lista para comenzar la universidad y seguir cumpliendo mis sueños más anhelados, ser una profesional y poder dale a mis padres todo lo que se merecen, que es el triple de lo que ellos me han brindado a mi en todos estos años, dando lo mejor de si para que mi hermanita y yo cumplamos todas nuestras metas.
Me quito el pijama y entro a mi baño para darme un regaderazo, lavar mis dientes y alistarme para bajar a desayunar. Luego de estar lista y vestir ropa cómoda, bajo hasta la cocina, dónde ya se encuentran mis padres, mi mamá está revolviendo los huevos del desayuno mientras que mi padre ya está sentado en su lugar leyendo el periódico esperando el desayuno, la imagen que cada día alegra mis mañanas.
- ¡Buenos días! - digo con una sonrisa al entrar a la cocina acercándome a mi padre para saludarlo con un beso en la mejilla, a lo que él corresponde dejando uno igual sobre mi frente a.
-¡Buenos días cariño!, siéntate, ya el desayuno está casi listo - dice mamá dejando el sartén para acercarse a saludarme con beso y un abrazo como todos los días.
- Huele delicioso, ya me dió hambre - digo aspirando el olor que desprende de la comida y el café recién colado.
- Ya comeremos, sólo falta que baje tu hermana, como siempre es la última en bajar. Hoy me tocó llamarla tres veces para que se pudiera levantar - dice lo último entre risas mi mamá, haciendonos carcajear a papá y a mi, pues todos sabemos lo tanto que le cuesta a mi hermana levantarse temprano.
- Que alegre están todos, ¡buenos días! - Saluda mi hermana Aslhey al llegar a la cocina, se sienta a mi lado después de besar y abrazar a mis padres. Aslhey es mi hermanita menor, acaba de cumplir sus catorce años y está cursando la secundaria, también lleva muy buenas calificaciones y se ha estado esforzando para ganarse una beca en la misma institución que yo, lo cual estoy segura de que lo logrará.
Los cuatro nos sentamos a desayunar en familia; al terminar, nuestro padres nos desean suerte en nuestro primer día de escuela, después de eso mamá se encarga de levantar la mesa para ir a descansar un poco más antes de ir a trabajar, ella es enfermera en uno de los centros médicos de la ciudad y algunas veces como hoy, le toca el horario nocturno, por eso cuando le toca guardia, aprovecha a descansar durante el día para no sentirse tan agotada en el trabajo, cosa en la que mi padre, mi hermana y yo la apoyamos y le ayudamos con los deberes de la casa al regresar del colegio.
Aslhey y yo subimos al vehículo con papá, él todo los días nos lleva y nos deja en nuestras escuelas antes de ir a su trabajo, él es contador de una empresa inmobiliaria, dónde le pagan bien, lo suficiente para ofrecernos una vida cómoda y lo básico para vivir bien, y de vez en cuando darnos unos que otros gustitos, aunque con el trabajo de mamá se nos hace difícil planificar las vacaciones.
- Papá, ¿Cuando me dejarás conducir éste bebé? - pregunta Aslhey a papá refiriéndose al auto, mi padre tiene un Mustang 1990, fué el primer auto que pudo adquirir con el esfuerzo de su trabajo, lo adora y cuida demasiado, dice que es "su bebé", mi hermana le he rogado tantas veces que le enseñe a conducir, pero a nadie le deja tocarlo, ni siquiera a mamá, por eso prefiere llevarla y traerla a todos lados con tal que nadie más que él lo conduzca.
- Princesa, aún no tienes edad para éstas cosas, además, ya sabes que este clásico sólo puede ser conducido por mi. Espera a que tú hermana empiece la universidad y podamos comprarle uno propio, con ese podríamos enseñarte. - responde papá sin quitar la vista del camino.
- Pero papá... falta mucho para eso, y ya estoy grande, muchos de mis compañeros ya saben conducir, y en la prepa de Meg la mayoría ya tiene auto - se queja mi hermana haciendo puchero.
-No se para que quieres conducir si yo puedo llevarlas hasta donde ustedes quieran - dice papá.
- Pero no es lo mismo... - refunña Aslhey entre dientes soltando un suspiro de resignación, yo giro mi cabeza para ver a papá, quién la mira a ella por el espejo retrovisor antes de mirarme a mi y sonreír juntos. Ashley es muy distinta a mi, es buena chica, responsable y muy aplicada, pero ella si tiene intereses más acordes a las niñas de su edad, le gusta vestirse bien, arreglar su cabello, incluso usa maquillaje, aunque sólo un poco porque a mis padres no les gusta que use maquillajes excesivos, dicen que va a corde a su edad y ella intenta siempre obedecerles. Sin embargo, no puede ocultar que le preocupa quedar bien con los demás, siempre intenta encajar y cumplir con los estereotipos de la sociedad.
Minutos después papá la deja en la escuela secundaria y se dirige al otro lado de la ciudad para dejarme en la preparatoria, ya que queda bastante retirada de nuestro hogar, pues la escuela está ubicada en la mejor zona de la ciudad, donde sólo vive gente pudiente y adinerada, es un verdadero privilegio que yo esté estudiando ahí, porque ni uniendo el sueldo de mis padres podríamos cotear la matrícula y los libros que solicitan a los estudiantes, por eso me he esforzado en ser la mejor de la clase, incluso de la escuela, para poder conservar mi beca estudiantil y recibir la mejor educación, algo de lo que mis padres están muy orgullosos.
Al llegar a la preparatoria San Diego, me despido de mi padre y me dirijo caminando hacia adentro con mi mochila colgada en mi espalda. Mientras camino observo a mi alrededor, todo está igual que siempre, chicos y chicas por todos lados, el estacionamiento repleto de carros lujosos, unas cuantas motocicletas costosas y unas pocas biscicletas de estudiantes comunes como yo que están aquí gracias a sus becas. Los jardines reverdecidos y bien cuidados, diferentes grupos de amigos riendo y contando sus anécdotas durante las vacaciones, la mayoría de ellos son chicos ricos que lo tienen todo en la palma de su mano, con ropas, calzados y morrales de marca.
Los chicos en su mayoría son guapos, algunos elegantes y bien vestidos, otros a la moda pero con un estilo más fresco, uno que otro con estilo y aspecto de chico malo, y otro... bueno, hay ciertos chicos que parecen que nunca tomaran un baño, cabellos largos con coletas, los pantalones casi a la mitad de los glúteos presumiendo la marca de su ropa interior y actitud de hippie. Cada quien a su estilo pero agustos consigos mismos.
Las chicas con sus cabellos bien peinados y en su mayoría tenidos, perfectos maquillajes y accesorios a la moda, todas unas bellezas con cuerpos esculturales que resaltan a la vista, algo muy distinto a mi, mi vestimenta es modesta, sudaderas cerradas en colores neutros y un poco holgadas, jeans sensillos, nada ajustado, tenis cómodos, una mochila normal y corriente, mi cabello castaño oscuro lasio y callendo suelto sin chiste sobre mis hombros y espalda, un flequillo básico que oculta mi frente y que junto a las gafas casi ocultan todo mi rostro, de cara lavada sin un rastro de maquillaje ni accesorios, así soy yo, una chica nada especial que no tiene interés alguno en llamar la atención.
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Comments
Vane Quiroga
se ve bastante interesante espero q siga haci
2023-10-16
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