Elyon estaba nervioso.
Su Reina le dijo que lo acompañará a una reunión que tendría con los Ángeles Guerreros, y podía estar nervioso por varias razones. La primera porque vería a los ángeles guardianes, incluyendo a la que una vez lo humilló y exilió de su hogar; la segunda porque la reunión seria en las Tierras flotantes de Airka, y la única forma de llegar ahí es volando.
—¿Cómo pretende que llegue? —Cuestionó el caballero castaño.
Starling en cambio, tenía una idea muy divertida en mente pero que podía ser muy alocada. Ambos se encontraban en el jardín real, y la Diosa lo guió a un sitio donde había un agujero.
—¿Puedes ver lo que hay dentro de este agujero?
Elyon se asomó con inocencia, no pudo ver nada pero sin darse cuenta Starling lo empujó haciéndolo caer. El castaño no había reaccionado cuando le llegó un olor a pólvora.
—¡Agárrate fuerte! —Gritó la reina.
De repente Elyon sintió todo comenzó a temblar, y con una explosión que casi lo deja sordo salió disparado de un cañón hacia el cielo. Con un gran grito atemorizado Elyon no había abierto los ojos hasta que disminuyó la potencia y pudo ver frente a él una hermosa ciudad flotante.
Iba a caer de nuevo de no ser porque sintió unos fuertes brazos sujetarlo, cuando alzó la vista vió grandes alas blancas que lo mantenían a flote. Y con un sonrojo que no pudo evitar, Starling lo cargaba hacia la ciudad flotante de Airka.
Al tocar tierra firme Elyon sintió que volvió a vivir.
—¡Para la próxima avise! —Exclamó Elyon con la respiración ajetreada.
—Eso le quita la gracia. —Contestó Starling entre risas. —Vamos, entremos.
Elyon caminó junto a Starling al interior del castillo, según decían las historias en Airka no vivían personas, sino millones de aves mágicas con habilidades diversas. Airka era su pulmón, la fuente de todos sus poderes, por eso debía ser protegido.
En la lejanía, Elyon escuchó una melodía que capturó su atención. A medida que se acercaban, la música de un violín se hacía cada vez más fuerte, hasta que llegaron a una enorme sala de reuniones y en ella una mujer de largos cabellos marrón claro y un vestido blanco tocaba el violín.
—Fanya...
La Ángel Guardiana de Airka dejó de tocar con el llamado de su Dios. Fanya se encontraba sobre un pedestal que tenía grabadas las letras con su nombre. A su lado, había varios pedestales similares pero con diferentes nombres.
—Bienvenida, Majestad. —Fanya se reverenció. —Los demás vienen en camino.
Elyon y Starling esperaron mientras hablaban con la esposa de Denis, nunca la había visto en persona, pero vaya que las leyendas no mentían al decir que era hermosa. Los demás ángeles comenzaron a llegar, cada uno más relevante que el otro, y a medida que llegaban se colocaban en sus pedestales.
Hubo uno que a Elyon le dio risa, pues llegó todo cubierto de nieve.
—¡Hayden, estás manchando el piso! —Le reclamaba Fanya molesta.
—Perdón, perdón, te prometo que después de la reunión pasaré el trapeador. —Dijo el ángel irritado por los regaños.
Elyon sintió el terror de su vida cuando vio entrar a Miriam, el ángel de su tierra. No obstante, lucía diferente comparado a aquella última vez que la vio, parecía más cansada, más vieja...
Y para su sorpresa, ni siquiera lo reconoció.
—¿Este es tu mejor caballero, Starling? —Cuestionó el Ángel que custodiaba los Dominios Marinos, Alec, que para su sorpresa no olía a pescado.
Sin embargo, su pesadilla empezó cuando la Ángel Guardiana de Læva, Bea, llegó acompañada de Cheshire, que de inmediato le reclamó a Starling por su presencia.
—Cheshire por favor, no estoy para aguantar tus reclamos, hemos venido a hablar algo importante. —Dijo la Reina agobiada.
—Starling tiene razón Cheshire, deja los celos y controlate. —Bromeó Bea, causando que Cheshire se pusiera rojo de la vergüenza.
Todos habían llegado, y en una armonía casi perfecta los ángeles Guerreros de la Paz se imponían en sus pedestales. Pero había uno vacío. Uno que a diferencia de los demás, era más oscuro y lleno de polvo, como si estuviese abandonado. Elyon pudo leer con dificultad las letras talladas en él...
..."ELENA RIPOLL"...
—Bien, a lo que vinimos. —Habló Starling. —Me alarman los cambios de clima que atraviesa la Megapolis, el cielo llora todas las tardes y noches, si acaso se calma en las mañanas pero esto va dejando de ser así.
—¿Asume que la leyenda sobre el llanto del cielo tenga que ver con esto? —Cuestionó Fanya, quien había escuchado algo parecido de su esposo Denis.
Dios asintió.
—Yo solo tengo que hacerles una pregunta. —Impuso Starling con firmeza. —¿Han hablado con Lena?
Y al igual que la vez que pregunto eso en el Palacio, el silencio reinó entre los ángeles.
—No hemos sabido nada de Lena desde que se la dimos a ese desgraciado. —Confesó Bea. —Me aterra pensar que si La Muerte ha caído, ella también lo haya hecho.
—A ver, solo hay una forma de saber si en verdad el Infierno ha caído. —Exclamó Kit, el Ángel Guardián de Kaira. Observando a Fanya.
La ángel tragó saliva con nervios, los ángeles la incitaban a que usará uno de sus poderes: la predicción. Sus nervios se debían a que tenía años que no usaba sus poderes, pero este era un caso esencial.
Fanya se concentró, de repente sus ojos miel se tornaron de un brillante color dorado y las escleróticas de sus ojos se volvieron negras. Esa imagen le erizaba los pelos a Elyon.
—...Hoy me han vencido, pero eso no significa que encontrarán la paz. —Otra voz salió de los labios de Fanya, comenzó a decir cosas sin sentido. —La Megapolis será destruida, reducida a cenizas, y ustedes solo verán como llueve el dolor sobre este lugar...
Fanya trató de buscar más señales, pero sin poder evitarlo sus poderes se apagaron. No obstante, con lo poco que había dicho alarmó a todos.
—De-Debemos ir a la puerta. Uno de nosotros debe entrar al Infierno y averiguar que está ocurriendo. —Respondió Alec alarmado.
—Si ese es el futuro, una nueva amenaza afectará la Megapolis. —Comentó la Ángel Damaris. —Debemos entrenar para lo que venga, ponernos en forma, o si no esa cosa nos derrotará.
—¿Qué cosas dices, Dama? ¡Yo estoy en excelente forma! —Afirmó Hayden estirándose, sin embargo sus huesos sonaron cual galleta crocante.
—Puedo asegurar que todos tus huesos están congelados, necesitan entrar en calor. —Añadió Bea. —Debemos llevar a alguien al menos para que nos informe que sucede en el Inframundo.
Cheshire de inmediato miró a Elyon y trató de ocultar su sonrisa maliciosa. ¿Querían un cebo? No veía uno mejor, que no le molestaría para nada perder.
—No miren más, tenemos a un valiente caballero dispuesto a todo, ¿No?
La propuesta de Cheshire le disgustó al castaño, más sin embargo no esperó que todos le dieran la razón. Starling lo miró con ojos de suplica, y Elyon no podía decirle que no.
—Yo iré, su excelencia.
Los Ángeles le aplaudieron y le gritaron en señal de apoyo.
—¡Ese es mi hombre! —Exclamó Denis con una emoción exagerada, causando las burlas de sus compañeros.
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Comments
Vanessa Ibáñez Fernández
es idea mia o simplemente estos disque "guardianes de la paz" lo único que sirven es para que otros hagan el trabajo pesado y ellos llevarse el mérito? simplemente se sientan ahí y mandan una "carnada" y mientras llega todo a su puerta ellos que hacen? tssk!! no me exgraña que la fantasma no tuviera una buen relación con la hija igualmente esperaré a ver que pasa con ese montón de inútiles disque "amigos" de Lena y bien que la abandonaron
2024-03-16
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