La Madre de Dios.

¿Rai había subestimado al ángel?

Un poco, podía decirse que si.

—Amo. —Un demonio esqueleto de nombre Taiyo entró a la habitación de La Muerte —La chica Ángel ha escapado.

No le sorprendía que le llegara una noticia como esa, sabía que la muchacha estaría perturbada con los recuerdos de su infancia al volver a estar encerrada y que encontraría la más mínima forma de escapar.

Pero no sería sencillo para ellestálir.

—¿Y qué? Captúrenla, no les cuesta nada. —Ordenó Rai.

—Lo hemos intentado, pero...

—¿Me están diciendo que una pequeña ángel, débil y sin poderes puede contra ustedes? —Mencionó Rai en tono irónico.

—Por eso vine a recurrirlo a usted, amo. —Aclaró Taiyo.

Rai estuvo a punto de desahogar su ira sobre el demonio esqueletico cuando a su habitación entro otro demonio desesperado.

—¡Amo, hay que apresurarse! ¡La chica Ángel pasó el puente de las almas, está llegando a La Puerta!

Rai se levantó exaltado ¿Cómo pasó en tan poco tiempo por el puente de las almas? ¡Era un sitio estrictamente vigilado por su ejército!

La Muerte exigió el veredicto de cada demonio. ¿Qué mierda estaba pasando? ¡Esa chica estaba acabando con su reino!

—Una bestia con ojos de fuego la acompaña.

—Su fuerza se asimila al de 20 hombres unidos.

Rai escuchaba cada comentario y solo se preguntaba... ¿Quién había sido el alma en pena que fue capaz de traicionarlo?

Porque la única en la que esa chica Ángel hubiese llegado tan lejos era con ayuda. Ayuda de un alma muerta.

...🖤...

La estructura de La Puerta hizo presencia ante la visión de Lena, orgullosa de estar cerca de la victoria animó a su fiel criatura Mosaico en forma de lobo y a su amiga Raenix.

No obstante, a pocos metros la detuvo un ejército de muertos que aparecieron mágicamente de la tierra y la amenazaron con sus armas.

—Le conviene dejarme pasar, Sir. —Pidió Lena de manera educada.

—Ni creas que nos manipularas con tu belleza, niña. —Se burló el capitán.

—¿Quién dice que llegué hasta aquí por belleza?

De repente la tierra debajo de ellos tembló, y el ejército de muertos comenzó a ver como una sombra oscura crecía detrás del Ángel. La mayoría se asustó al oír sus gruñidos y sentir el calor de los ojos llameantes del monstruo.

—Son tuyos, Mosaico. —Dio a saber la chica.

La criatura mutante no dudó en abalanzarse al ejército, que con esfuerzo trataron de luchar contra él, en vano.

Lena desenvainó su espada FiloZafiro para deshacerse de las sobras de Mosaico, miró por última vez a Raenix que también la ayudó.

Rai llegó al lugar y se sorprendió al ver al Ángel luchando hábilmente con la espada, en otro extremo la bestia enorme que la acompañaba acababa con masas de hombres. Sin embargo, Rai notó que otra mujer acompañaba a Lena en su lucha y que nadie la atacaba.

—¿Por qué no atacan a la otra mujer? —Interrogó Rai a Taiyo.

—¿Cuál, amo? —Dudó confundido.

—La de pelo oscuro y rizado de allá. —Señaló.

Taiyo siguió sin entenderlo, lo que significaba que nadie veía a la mujer. Su radar no lo engañaba, esa mujer era un espectro, un ser que pertenecía a su reino como todos.

Rai no se quedó a ver como un Ángel acababa con su ejército, así que el mismo se acercó a Lena para pelear contra ella.

—Se une a la fiesta cuando ya terminó, señor Rai. —Decretó Lena.

La Muerte se mostró furiosa ante su tono demandante, nadie era superior a Rai.

—Yo diría eso... para tu amiga.

Rai fue donde estaba Raenix y la amenazó con una daga que podía cortar su cuello. Lena se sorprendió del ataque tan repentino.

Hasta Mosaico se asustó, dejo de ser una bestia y se transformó en un cachorro temeroso para refugiarse en la falda de Lena.

—Tu... ¿Puedes verme? —Preguntó Raenix, desconcertada. Era la primera vez que alguien además de Lena, y su hijo, la veían.

—Claro que puedo, soy el rey de los muertos, puedo verlos a todos. —Aseguró Rai.

Raenix rió en burla.

—Te doy un minuto para que todos te vean como un idiota. —Comentó el espectro.

Rai no entendió a que se refería, hasta que sintió como Taiyo y otros finados se acercaban a él.

—Amo, ¿Por qué no la ataca? La tiene frente a usted. —Preguntó Taiyo.

—¿No ves que estoy sujetando a una mujer? —Reclamó Rai.

—¿De qué habla, señor? —Preguntaron ellos sin entender.

Pero Rai se molestó, no iba a aguantar una humillación.

—¡No van a jugar conmigo!

El poder de Rai se reflejó en fuentes eléctricas que atacaron a Raenix y a Lena junto a Mosaico, quienes por el dolor del shock eléctrico terminaron inconscientes.

...🖤...

Lena despertó y lo primero que vió fue a Rai sentado delante de ella. Parpadeó suavemente, al intentar levantarse sintió náuseas por un momento, por lo que de inmediato Rai le extendió agua.

—Tómala. —Ofreció el hombre.

Lena se lo pensó dos veces, pero la necesitaba, por lo que se la tomó con remordimiento.

—¿Puedo preguntar a que viene tanta hospitalidad? —Preguntó al terminarse el agua.

—No eres un simple ángel. —Más que una pregunta, sonó como una afirmación. —Me debes explicaciones.

—Nunca las pediste.

—¿Tienes poderes? ¿Por qué nunca me enteré?

—Porque no son los más gratos para el estereotipo de un ángel. —Respondió Lena irónica. —¿No se supone que me habías estudiado antes de venir?

Rai frunció el ceño, estuvo a punto de contestar cuando fue interrumpido por una serpiente que se arrastró entre sus pies.

—¡¿Pero cómo...?!

La serpiente subió a la cama de Lena.

—Quieto Mosaico. —Ordenó el Ángel, y la serpiente adaptó la forma de un cachorro lobo que empezó a exigir el cariño de su ama.

—¿Qué cosa es esa? —Cuestionó Rai.

—Es una criatura cambia formas, todos los ángeles tenemos uno ¿No lo sabías?

—¿Qué otros poderes escondes?

—Depende, también soy exageradamente amargada. —Contestó sarcástica.

—Bien, seré especifico... ¿Cómo se supone que puedes ver el espiritu de la mujer que estaba a tu lado? —Preguntó Rai lo que en verdad le importaba.

—Siempre pude, nací con ello supongo.

—¿Sabes quién es ella?

Lena se aguantó por decir: La escandalosa Raenix. Pero la expresión intrigada de Rai y su desespero por saber la hicieron decir...

—¿Tú sabes quién es?

—Solo sé que es un espectro que tuvo mucho poder en vida, y que por eso no cualquiera puede verla.

Con esa respuesta Rai estuvo en lo cierto.

—Ella es la Reina Raenix, la madre de Starling.

¿La madre de Dios?

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