El llanto del cielo.

La Capital de la Megapolis, la radiante Ciudad de Phoebe estaba de fiesta. Y no era para menos, debido a que el día de hoy serian ascendidos los nuevos reclutas del ejército real.

Las calles estaban repletas de gente que provenían de todos los rincones de la Megapolis, y sin falta gozaban del festival mientras iban rumbo al coliseo a presenciar la ceremonia. Muchos jóvenes aprendices pelearan frente a su Dios y criaturas de gran importancia con el objetivo de ser dignos para pelear junto a ellos en caso de cualquier amenaza y preservar la paz.

Hace años el ahora comandante Elyon se encontraba en esa misma situación, y en este momento volvía a revivir el sentimiento, ya que hoy era el debut de su pupilo: Ander. Un joven de bajos recursos que había rescatado de niño y prometió entrenarlo para darle una vida mejor. Hoy se vería si tantos años de esfuerzo valieron la pena.

Los aprendices entraron al centro del coliseo, con el público animándolos desde las gradas. Frente a todos ellos, Elyon mandó a callarlos para decir las palabras de apertura.

—¡Pueblo de Paz, el día de hoy serán asignados los nuevos reclutas como parte de nuestra armada! ¡Pero por favor, reciban con un aplauso a su Dios: Starling!

El público se puso de pie y entre aplausos y alabaciones recibieron a su Reina. La sonriente Starling los saludaba con un ramo de flores que iba regalando a la multitud mientras Elyon la guiaba a la silla principal, donde vería los enfrentamientos.

Elyon sonreía cada vez que veía como el pueblo amaba a Starling, y el cómo Starling amaba a su pueblo. Todo era simplemente espectacular en esa mujer, su corazón, su rostro, su sonrisa... no podía estar más feliz de luchar por su Diosa.

—Apresúrate a nombrar a los demás antes de que a Cheshire le de un ataque. —Le Murmuró Starling con cautela. Él bufo disgustado.

La bondad en Elyon no dejaba que odiara a la gente, por ejemplo a día de hoy no deseaba venganza contra Miriam o Falabella por expulsarlo injustamente de su pueblo, para nada. Pero Cheshire era simplemente... detestable.

—¡El máximo gobernador de Læva y defensor de las Tierras del fuego: Cheshire!

El ángel de cabellos azabache salió al coliseo y el público lo recibió con aplausos, pero menos que con los que fue recibida su Reina. Antes de subirse a la silla principal junto a Starling le susurró a Elyon con desaprobación.

—Se te olvidó decir que soy la mano derecha de Dios. —Corrigió Cheshire.

Elyon hizo una mueca de burla en el tiempo que Cheshire se iba y dejaba espacio al tercer invitado especial.

—¡Y por último el honrado Guardián de estas tierras, un Ángel Guerrero totalmente admirable en batalla: Denis!

El ángel rubio salió al coliseo sorprendiendo a todos, ya que llegó montando sobre un oso, era su criatura de compañía llamada Bolero. A Elyon le caía bien el ángel, aunque no lo veía mucho debido a que pasaba la mayor parte del tiempo en la ciudad de los cielos: Airka, con su familia.

En realidad, Elyon haría lo mismo si tuviese una familia, sobre todo cuando una ciudad tan pacífica como Phoebe no requiere de mucha protección.

El enfrentamiento estaba a punto de empezar, por lo que Elyon se sentó en su puesto que para su fortuna era al lado de Starling.

—Vaya, luces muy confiado Elyon. —Resaltó Denis dándole una palmada en el hombro amistoso.

—Es porque lo está... ¿No Elyon? —Su Reina señaló disimuladamente a Ander, y Elyon concordó sonriente.

—Está en lo cierto, Majestad.

—Ahg... ¿Cuántas veces tengo que decirte que me irrita que me llamen así? Eres más que un caballero para mi, Elyon. —Recalcó Starling de forma tierna, pero despertando el enojo de Cheshire. —Dime Starling.

—Eso es muy inapropiado, Starling. —Reprendió Cheshire a la Reina, pero esta lo ignoró.

El ángel bravucón no pudo decir más porque el sonido de un trueno los interrumpió, avisando la llegaba de otra tormenta.

—Será mejor que comencemos antes de que la lluvia nos arrune la fiesta. —Dijo Denis, y con ello se dio inicio.

Las pruebas comenzaron y los aprendices las fueron superando una por una. Había de todo, desde arqueros, lanceros y hasta los aprendices que solo con sus puños para poder defenderse. Todos parecían dignos de superar la última prueba: vencer al Ángel Guardián. De lo contrario, los derrotados serían mochileros del ejército o personas encargadas de la limpieza de la ciudad. Un arma de doble filo...

Entre todos los Guerreros destacaba un joven rubio, su combate y estilo de pelea lo hacia sentir como si estuviese jugando, pero siempre iba ganando. Ese joven tenía que ser el pupilo de Elyon, quien con una espada y un escudo con el símbolo de una cabra recibía el favoritismo del público.

Denis notó esto, por lo que debido al desempeño del Aprendiz y a su preocupación por la lluvia que amenazaba con caer detuvo las pruebas y llamó a Ander.

—¡Joven guerrero, dime tu nombre!

—¡Soy Ander, mi honorable Guardián!

Denis miró con travesura a sus compañeros, en especial a Elyon, mientras pensaba la forma en la que el muchacho se enfrentaría a él.

—Veamos si tu pupilo está bien entrenado. —Dijo Denis para luego silbarle a Bolero, quien todavía en forma de oso se levantó dispuesto a pelear con el muchacho.

Ander se mostró seguro de que podía vencer al oso. No obstante, Denis invocó su magia de luz e invocando un conjuro provocó que el oso creciera más y más... incluyendo sus dientes filosos y sus garras hasta parecerse a espadas.

El público estaba sorprendido, y Ander no se sintió tan confiado como antes. Volteó a ver a su maestro, y este solo le sonrió dándole la seguridad suficiente para enfrentarlo. El muchacho se abalanzó en contra del oso mutante, que si bien no era rápido sus golpes eran bastantes fuertes.

La multitud estaba tan concentrada en la pelea que no notaron cuando el sol se escondió y las nubes oscuras se posaron sobre ellos.

Denis le ponía empeño en controlar los ataques del oso, en un momento Ander fue tirado al suelo pero se reincorporó rápidamente esquivando el ataque de sus garras. Ander estaba agotado, a punto de rendirse, pero recordó las palabras de su maestro.

"El valor te dará la fuerza que necesitas."

Con un grito de guerra Ander atacó al oso, le propinó algunos cortes que lastimaron levemente al animal, y a su dueño. Hasta que de un rápido movimiento Ander logró trepar sobre el animal y con la misma fuerza que empuñó su espada se la clavó al oso en todo el centro del lomo.

La bestia agonizó, con él Denis sintió un fuerte dolor en su pecho que lo hizo sentarse, pero el público lo ignoró pues se habían vuelto locos gritando el nombre del Aprendiz. Elyon no fue la excepción, quien se levantó de su silla y aplaudió feliz por su Aprendiz.

Pero la alegría duró poco cuando la lluvia empezó a caer con fuerza, la gente se fue corriendo del coliseo buscando un lugar donde refugiarse. Esperaban que la fiesta continuará cuando la lluvia cesará.

Pero llovió toda la tarde, lo que provocó la cancelación de la misma.

—Hey, no te pongas mal campeón, hiciste un buen trabajo. —Elyon animó a su Aprendiz, quien se encontraba decaído por la lluvia.

—¿Cómo no hacerlo? Si tuve al mejor maestro. —Resaltó Ander con gran importancia. Nunca dejaría de agradecerle a su maestro todo lo que hizo por él.

Ambos se fueron a beber para celebrar, eso la lluvia no se los podía privar. Por otro lado Starling y Cheshire se encontraban discutiendo, como era de costumbre. Denis en cambio los observaba sin prestarles mucha atención, mientras sanaba a su pobre Bolero ahora transformado en un cachorro de oso.

—Esta lluvia no es normal, Cheshire. El cielo está de luto desde hace días, y debemos averiguar el porqué. —Insistió la Reina.

—Te estás basando en un absurdo mito, tal vez sólo está empezando el invierno, no es para tanto.

—¿De está forma? ¡No escuchas la rabia que desprenden las nubes! —Exclamó Starling señalando la ventana. —Ellas sienten, y en este momento expresan mucho dolor.

—A ver, si algo malo estuviese sucediendo en el Inframundo, Lena nos lo hubiese informado. —Argumentó Cheshire cruzándose de brazos.

—¿Siquiera han intentado hablar con ella? —Cuestionó Starling con seriedad. Sin embargo, un silencio incómodo reinó. —¡Denis! ¿Cuándo fue la última vez que se comunicaron con Lena?

Denis no pudo ocultar sus nervios.

—Emm... pues... esto... hace como, hace poquito en realidad, fue... —Denis trataba de pensar en algo, pero que va, había sido capturado. —... No hablamos con ella desde que se fue.

Starling se sintió indignada por ello. Solo les dio la espalda con desprecio con la intención de retirarse. Pero antes decretó:

—¡Llama a los Guerreros a una reunión, ahora!

—¿A dónde vas? —Preguntó Cheshire.

Starling lo miró con resentimiento.

—Con gente en la que si pueda confiar, y que no tenga un corazón lleno de negligencia. —Soltó la Diosa cerrando la puerta tras si.

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