Pasó una larga temporada. Sam estaba tendido en su cama recordando la segunda vez que durmió con Matthew después de que este tuviera resaca por la fiesta en que ambos habían bebido una botella de vino entera. Sam había sonreído al ver a Matthew dormir tan plácido a su lado y en su lecho a la mañana siguiente.
La noche anterior le había hecho ojitos para que le diera de su pastel. Sam sabía que se aprovechaba del cariño que le tenía y por eso era tan descarado. Sin embargo, al final no pudo evitar complacerlo.
Luego terminó tocando a Matt como había anhelado desde hace mucho. Aunque Matthew cerró los ojos un rato después de tumbarse en su cama. Entonces Sam suspiró en su corazón, consciente de que tenía sueño y él debía detenerse.
De modo que, Sam se agachó y le quitó los zapatos a Matthew con delicadeza. Cuando lo hizo levantó la vista y miró fijamente los tejanos de Matthew.
- ¿no estás incómodo con el pantalón puesto? -inquirió Sam.
-entonces quítamelo -replicó Matt adormilado aún con los ojos cerrados y girando la cabeza hacia un lado. Al hacerlo los mechones de cabello negro se deslizaron suavemente por su bello rostro y pese a que Sam sabía que Matthew no pretendía sonar seductor se sonrojó.
-Dios...-murmuró Sam bajando la cabeza. Más tarde después de ayudar a Matthew con su prenda inferior se acostó junto a este.
Sam lo extrañaba. Se había acostumbrado a despertar y verle en las mañanas, a desayunar e incluso a discutir con Louis por él. Tanto así que, no pudo aguantar estar demasiado tiempo sin comunicarse con Matt. Por lo tanto, pidió a su madre el favor de conseguir el número a través de los tutores de este.
Su madre asintió después de mirarlo fijamente por un rato. Así que Sam no tardó más de dos días en ponerse en contacto con Matt. Este último se sorprendió al recibir su llamada, pero también se alegró.
Desde entonces Sam le dejaba escrito unas líneas y Matthew las respondía en cuanto podía. Por un periodo en el internado había permanecido tanto tiempo frente al teléfono que uno de los maestros se lo comunicó a su madre, la cual lo llamó y amenazó con que iría hasta allí solo para quitárselo. A partir de ese momento moderó su uso.
No dudaba que su madre sería capaz de emprender el viaje, después de todo el trayecto de la casa al instituto no duraba más de dos horas en vehículo. Sin embargo, ella no comprendía cuánto le entristecía no tener a Matthew cerca.
Sam llegó a preguntarse cómo soportaban las parejas estar separadas en épocas de antaño sobreviviendo a base de cartas. Pensaba constantemente en lo distinto que era hablar y escribirse a través de una pantalla a poder tocar o abrazar a alguien.
Casi se convirtió en una obsesión contar las semanas que pasaban. Desde la partida de Matthew se preguntó qué haría los próximos cinco meses en su ausencia hasta las próximas vacaciones de verano que la familia de Matthew prometió pasar con ellos.
En el presente se entretenía como podía. Intentando volver a sus viejos hábitos. No obstante, fue más consciente que Louis solía hacer parte de estos. Aquello sumado a lo anterior aumentaba la sensación de vacío. Lo único que servía como consuelo era que cada vez faltaban menos días para volver a encontrarse con Matthew.
Un día, Sam bajó las escaleras al comedor. En fechas festivas y fines de semana tanto él como su hermano permanecían en el hogar.
Su madre lo miró con extrañeza cuando se acercó a la cocina para servirse el desayuno. Tenía esa costumbre desde que Sam fue tan osado y besó a Matthew en frente de todos mientras esperaban a que los padres de este llegaran. No obstante no parecía molesta y su padre lo trató con el desenfado habitual.
Por otro lado, Louis mantenía una marcada expresión de tedio en el rostro. Llevaba el asunto tan bien como él, es decir, que se encerraba en sí mismo intentando distraerse mientras Matthew no podía responder los mensajes. Sam sabía que Louis también le escribía a Matthew. Tuvo que transcurrir un intervalo muy prolongado antes de que eso dejara de molestarle.
Aunque aún se escapaba ocasionalmente de la vivienda, lo cierto era que al principio Louis estaba demasiado aburrido como para coger siquiera su teléfono. Los días posteriores a la partida de Matthew se sentaba en un sillón, apoyaba la cabeza en la mano y colocaba el codo en el reposabrazos. Sam nunca lo había visto así. Aun así, no salía mucho después de lo mencionado. Sobre todo, porque le amargaba el beso de despedida que tuvo abstenerse de dar, por una parte, a causa de que Sam lo había retenido. Por otro, debido a que los padres de Matthew pronto llegaron al portón del jardín y en seguida se bajaron del auto para saludarlos.
Sam lo evitó una buena estación hasta que se le pasara la rabia. Entonces unas cuantas semanas después de aquella rutina cansina Sam se levantó una mañana y bajó las escaleras al comedor para tomar el desayuno. Luego esperó el momento propicio para acercarse a su hermano.
-oye, ¿quieres jugar una partida de fútbol? -inquirió Sam. Su hermano simuló bien no estar impresionado por su invitación y aunque tardó en responder, acabó aceptando con un asentimiento de cabeza y sin mirarlo. Al parecer no admitiría que también quería jugar.
Después de eso, se juntaron con más constancia. Jugando en la consola, otras veces con el balón o saliendo con sus amigos.
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Comments
Lisbeth Valbuena
se extrañan mucho ❤️❤️❤️❤️
2023-12-10
1
Aballay 😁
pobre Sam cómo extraña a Matt Yo también lo extraño y quisiera que ya estén juntos bueno por un lado positivo al menos Sam y Luis se van a querer se van a estar llevando bien por una temporada
para la autora qué te pasó que estuve muchos días esperando andas ocupada que no puedes actualizar los capítulos o qué pasó me estuviste preocupando estos días
2023-10-29
3