Los chicos planeaban algo y habían pasado cerca de dos semanas desde que llegó Matthew. Sin embargo, el aludido no estaba precisamente emocionado y tampoco se acordaba siquiera de alguna fecha especial en los próximos días. Los gemelos hicieron lo posible por salir a escondidas de la casa. Y, aun así, Matthew se dio cuenta al escuchar cuchicheos, risas, pasos apresurados y la puerta trasera cerrarse. La señora Copper no tardaría en enterarse también de que sus hijos se habían marchado sin su permiso cuando los necesitara para hacer el almuerzo. Por lo que Matthew decidió asistirla en la cocina.
-Gracias Matthew- le agradeció la mujer con una sonrisa. Luego viró la mirada y tomó un cuchillo y un tubérculo para volver al trabajo- Aunque los que deberían ayudarme son otros.
Al final ella dejó que le ayudase, porque dos pares de manos eran más eficientes que una y mientras cocinaban charlaron entre ellos. Matthew disfrutó de su compañía.
En tanto Matt lavaba unas papas se preguntó en una primera instancia a dónde irían los gemelos y segundo, por qué no le habían invitado. Habían pasado varios días saliendo juntos. Sin embargo, esta vez no fue llamado. No obstante Matthew se dijo a sí mismo que no era asunto suyo y trató de no darle más vueltas, así que sacudió la cabeza y rápidamente lo olvidó al concentrarse en su tarea.
De esta forma, entre ayudar a la señora a pelar verduras, leer unas cuantas páginas de un libro y ver la tele con los muchachos, quienes estaban extrañamente callados, el tiempo pasó volando para Matthew.
Finalmente, al anochecer los gemelos se acercaron a Matthew y le invitaron a dar un paseo afuera de la casa. Matthew miró el reloj de mesa. Era muy tarde y faltaban unos minutos para las doce.
Aunque Matthew estaba soñoliento, se levantó del sofá. Por suerte la caminata le ayudó a despertarse y despejar un poco su mente. Siguió atentamente a sus guías por el jardín frontal y por un sendero de tierra dejando detrás arbustos, maleza y las ramas bajas de los árboles. Aproximándose cada vez más a la zona montañosa. En el camino los chicos dijeron que querían mostrarle algo. Como era de esperarse Matthew estaba ansioso por saber de qué se trataba y la expectación crecía cuanto más avanzaba. No obstante no le dijeron cuál era la sorpresa cuando preguntó y lo hicieron aguantarse su curiosidad.
Llegaron hasta un sitio limpio en lo alto de una colina. Allí se podía ver buena parte del pueblo. Por lo que Matthew se quedó absorto al ver el paisaje mientras los chicos se adelantaban y se ponían de cuclillas en el suelo frente a unas bolsas. Minutos después, una serpiente luminosa surcó el cielo y estalló con un estruendo en miles de luces brillantes.
Apenas si escuchó decir a los gemelos ´´feliz cumpleaños´´ al unísono. Entonces el desconcierto que había sentido Matthew durante el día fue sustituido por la fascinación de los fuegos artificiales.
Los observó durante un largo rato sin emitir palabra, por completo anonadado ante el sonido de explosiones y colores intensos. Luego, miró a un lado donde estaban los gemelos. Louis percibió su mirada y le sonrió.
- ¿No te acordabas? -preguntó divertido. Matt curvó sus labios en una sonrisa y frunció el ceño. No obstante antes de que pudiera decir algo el otro se adelantó.
- ¿es porque eres adoptado? -La felicidad se esfumó. Matthew miró al gemelo con igual o mayor estupor que Sam.
- ¿qué? -dijo Matt procesando lo que acababa de escuchar.
- ¿eh? - Louis los miró a ambos confundido.
- ¿cómo sabes eso? -le preguntó Matthew. Se hizo un breve e hiriente silencio.
-mamá nos lo dijo- contestó Louis después de varios segundos- mucho antes de que llegaras.
-Matthew...-Sam extendió una mano en su dirección con un gesto compasivo, pero no llegó a tocarlo.
Matthew tenía la cabeza gacha. No le había gustado nada saber que ellos estaban enterados. Era algo que él no quería que supiera nadie en lo posible. Las personas tendían a pensar que su condición debía ser una pena o un hecho desafortunado y lo trataban con lástima. Aunque Matthew aparentaba que no le afectaba, la verdad es que la sola mención del tema le provocaba dolor.
En sus registros de nacimiento figuraba una fecha aproximada. Esa fue probablemente la que le dieron a la señora Copper sus padres. Siempre supo que había sido abandonado y que había tenido suerte a diferencia de otros chicos por haber sido adoptado, sobre todo por una pareja amorosa. Por eso pidió a sus padres que celebrasen su cumpleaños el día que fue recogido por estos. Era una especie de recordatorio de un nuevo comienzo en su vida junto a sus personas más queridas, las cuales realmente lo apreciaban. Matthew estaba resuelto a no pensar más en sus progenitores biológicos.
Sin embargo, había algo que le molestaba profundamente. Más que el haber sido dejado en la puerta de un hospital o no saber con exactitud cuándo nació ni quiénes eran o por qué habían hecho eso sus padres. Se cuestionaba hasta qué punto llegaron las conversaciones de sus padres con la señora Copper y si lo habían hecho sentirse a gusto solo por lástima. En ese momento como adivinando sus pensamientos Sam manifestó:
-es cierto que mamá mencionó que fuéramos considerados, pero lo olvidamos desde que charlamos la primera vez.
-ni siquiera nos importó eso- agregó Louis despreocupadamente.
-lo que quiere decir Louis…- replicó Sam tratando de arreglar lo que soltaba su hermano sin pensárselo dos veces- es que no te tratamos de forma especial porque fueras adoptado, en realidad no lo recordábamos. Solo fuimos nosotros mismos- Louis asintió para apoyar lo que decía Sam.
- Sí- añadió este- ya sabes cómo somos.
Después de eso siguió un incómodo y largo mutismo en el que nadie expuso nada. Al menos hasta que Matthew levantó la vista del suelo, miró a sus amigos y sonrió incapaz de seguir enojado. Los hermanos le sonrieron de vuelta.
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Comments
Lisbeth Valbuena
dios Matthew es adoptado pero sus padres lo aman❤️
2023-12-09
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