Capítulo dos -Juegos de bolas en el jardín

Matthew pensaba dejar que sus melosos padres pasaran algún tiempo a solas, ya que su padre debía viajar por negocios y su madre planeaba acompañarlo. No obstante, ellos le dijeron lo que planeaban hacer con él poco antes de llegar a la residencia de los Copper.

- ¡¿qué?!- fue su reacción. No podía creer lo que estaba escuchando- ¿por qué apenas me lo dicen ahora?

-porque conocemos tus cambios de humor y sabíamos que te ibas a negar en el último momento -expuso su madre. Tenía razón. Sin embargo, se sentía traicionado.

-cómo me conocen- dijo Matt apoyándose en la ventanilla con un puchero -me habéis hecho una mala jugada.

-sabes que te queremos- expresó su madre sonriente.

-pero no te íbamos a dejar solo- agregó su padre mirando por el retrovisor.

-me queréis demasiado- se quejó Matthew. Enseguida este pensó que de todas formas no habría hecho mayor cosa en el trabajo de su padre así que se resignó a vivir con los Copper.

En la actualidad, Matthew quería vivir en paz. Desde la noche anterior los gemelos se empeñaron en fastidiarlo a la hora de dormir. Llegando incluso a sugerir turnarse por día. Sin embargo, se las ingenió para evitar semejante cosa. Para Matthew, ese tipo de acoso invadía su espacio y el normal desarrollo de su heterosexualidad. Casi se sentía como dentro de una película de comedia en la cual era el objeto principal de las bromas.

Así pasó una semana desde su llegada. Matthew fue rápidamente aceptado por el dúo y los amigos de estos. A veces los acompañaba en sus salidas o jugaban futbol afuera de la casa como en ese momento hacían.

Era sábado y el esposo de la señora Copper, un sujeto igual de agradable que la mujer regresó de la ciudad donde acostumbraba a quedarse por cuestiones de trabajo y transporte, aprovechando para conversar con Matthew buena parte de la mañana y unírseles al juego.

A pesar de que Matthew no sabía con exactitud todas las reglas (él era más de jugar videojuegos), solo que había que meter la pelota en una de las porterías, a ellos no les molestó. Al contrario, parecía divertirles.

- ¡vamos Matthew\, tú puedes! - le alentó Sam\, su compañero de equipo.

De alguna forma él tenía en su poder el balón y el señor Copper le perseguía. Iba tan concentrado en patear, que solo notó a Louis cuando se lo llevó por delante.

Matthew cayó encima del gemelo. En una pose vergonzosa. Tenía las piernas a ambos costados del otro chico y las manos sobre sus hombros. Enseguida se sonrojó y no ayudó que Louis se riera. Era obvio que disfrutaba de la situación. El padre de los hermanos apareció a su lado para ayudarle a levantarse. Sin embargo, Louis le sujetó del brazo haciendo que se volviera a caer. Matthew no recordaba la última vez que un evento le causó tanto pudor. No, sí que lo recordaba, había sido la primera noche que pasó en esa casa.

Un rato después, unos jóvenes también quisieron jugar con ellos. El señor Copper algo cansado de correr prefirió quedarse fuera a charlar con un vecino que se le acercó. En ese momento, Louis abrazó a Matt.

-parece que se llevan bien- opinó el recién llegado. Matthew alcanzaba a escucharlos desde su lugar.

-Sí, ellos le quieren- coincidió el Señor Copper y volvió a mirarlos. Entonces su hijo acercó su rostro al de Matthew y rozó con sus labios la mejilla del muchacho.

-…demasiado- Añadió turbado.

Matthew se apartó de inmediato, tan rápido que tropezó en el proceso. Por suerte, Sam, quien se aproximaba en ese instante lo alcanzó sujetándole por la cintura. Entonces Matthew se quedó quieto por la sorpresa y se encontró con los ojos de Sam. Un rubor cubrió sus mejillas instantáneamente al recordar en que posición se encontraban y después de alejarse por segunda vez extendió sus brazos en ambas direcciones para guardar cierta distancia.

- ¡aléjense de mí! -gritó Matthew alternando su mirada de un gemelo al otro con cautela. Los chicos le miraban con una sonrisa perversa. Matthew estaba lejos de imaginar que así serían el resto de sus días hasta que se terminaran las vacaciones.

Era temprano. Matt acababa de despertarse y salía bostezando de su habitación. En eso uno de los gemelos apareció por un recodo del pasillo actuando de forma extraña (más de lo acostumbrado).

-Buenos días, Matthew- saludó en un tono que pretendía sonar elegante. Aunque sonreía de manera incontenible como era típico en ellos- ¿cómo estas hoy?

-jaa…-exhaló Matt frunciendo el entrecejo. Trataba de comprender qué ocurría.

-Acompáñame a tomar el desayuno- le invitó con un ademán de su mano. Matthew lo escudriñó con la mirada antes de preguntar.

- ¿qué estás haciendo Louis? - el chico suspiró e inclinó la cabeza hacia un lado con decepción.

-te dije que no iba a funcionar- dijo Sam manifestándose.

- ¿qué sucede? - preguntó Matthew.

-Louis quería engañarte para que creyeras que era yo y así probar que también podías confundirnos- explicó Sam.

-Ah- dijo Matthew.

Louis mantuvo un rato una expresión de meditación. Luego los miró a ellos, a su hermano y sonrió. Después se aproximó a la escalera y empezó a bajar los escalones para ir a desayunar. Sam se giró hacia Matthew.

-Me he estado preguntado algo -dijo este- ¿Cómo haces para diferenciarnos? Incluso nuestros padres y amigos suelen equivocarse.

-No puedo decírtelo. No quiero revelar mis secretos -contestó Matthew en tono misterioso. Sam entornó los ojos y enarcó una ceja. Una sonrisa en sus labios. Al final Matthew se decidió a hablar.

-tú no sonríes- soltó abruptamente. Esta declaración sorprendió a Sam, quien dejó de hacerlo en ese instante, pero de inmediato volvió a sonreír divertido con un matiz de confusión.

- bueno\, no lo haces tanto como Louis- se corrigió Matthew y su interlocutor le miró en silencio y con expresión ceñuda- En la mayoría de las ocasiones él es quien toma la iniciativa -La madre de ambos mencionó que Louis era el más travieso de los hermanos lo que le dio a pensar que actuaría de forma más descarada. ´´Por eso acerté cuando me retó a adivinar quién era quién el primer día´´.

-Además, tu forma de andar es un poco distinta -siguió Matthew- Louis se mueve rápido y siempre parece ansioso por hacer alguna broma. Tú eres más lento y tranquilo. También…no demuestras… ¿Tus sentimientos? No… - Matthew se esforzó por encontrar las palabras correctas.

- ¿Cómo decirlo? …Es difícil saber lo que estás pensando.

-eres muy observador- opinó Sam. Matthew se encogió de hombros con una sonrisa. Sin embargo, no se fijó en que Sam bajaba la mirada con gesto pensativo. Considerando lo que había dicho.

- ¿qué hacen ustedes dos? -la voz de Louis sacó a Sam de sus cavilaciones internas. Su gemelo ya se encontraba en la primera planta y los estaba esperando.

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Comments

Mandarina

Mandarina

El señor: bastante sospechoso no les parece?

2024-01-12

14

Mandarina

Mandarina

🤨🤨🤨🤨🤨

2024-01-12

0

Mandarina

Mandarina

Matthew: Yo había ponido mi heterosexualidad aqui

2024-01-12

2

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