—Hijo, sé que estos meses no han sido fáciles. No quise tocar el tema porque sé que lo de Jennifer aún te duele…
—No quiero hablar de ella —interrumpe a su padre, pero este solo suspira agotado y sigue hablando.
—El punto es, Chris, es que antes te presioné porque te ibas a casar por amor y por eso no me pareció una decisión descabellada. Pero ahora lo único que quiero es que seas feliz. Si dejas de estar al mando, todavía vas a tener patrimonio con el que puedes comenzar tu propia empresa y ser libre de todos estos enredos familiares. Si más no recuerdo, ese siempre ha sido tu sueño. Eres un hombre talentoso y estoy muy orgulloso de ti. Ya no tenemos tiempo. Deja que Liam se haga cargo, tu tío y yo no vamos a dejar que nos arruine y, mientras tanto, tú puedes trazar tu propio camino.
—¿Me estás hablando en serio? —Chris mira a su padre sin poder creer en lo que dice y que ese sea el mismo hombre que meses atrás le estaba gritando en esa misma oficina que debía casarse sin importar qué. Además, él sabe que su padre ama Dinamo tanto como él y verla perecer en manos de un incompetente, lo destruiría. Chris es consciente de que todo ese discurso es porque Arnold se siente mal por él. Pero aun así… —. Jamás voy a dejarle el camino libre a ese imbécil. Me maté estudiando y trabajando porque este siempre ha sido mi futuro. Dirigir esta empresa es para lo que yo nací.
—Hijo…
—Todavía tengo dos semanas. Si Liam pudo conseguir una esposa en tres días, yo también. —sus palabras dejan entrever la idea que recorre su mente y Arnold se pone de pie furioso golpeando su escritorio con fuerza.
—¡Sobre mi cadáver, Christopher King! No te vas a casar con esa prostituta. ¿Quieres matar a tu madre de un infarto?
—Papá. Dalila es…
—¡Es una prostituta! No me importa si es cara o barata como la que se consiguió tu primo. Si te casas con ella, te juro por tu madre, que es lo más amo en el mundo, que te voy a quitar todo mi apoyo, y aunque recibas las acciones de tu abuelo, sin las mías vas a seguir sin tener el poder.
—Tú no me harías eso. -dice Chris incrédulo de que su padre llegue tan lejos por un asunto así. Pero en sus ojos puede ver que no está jugando.
Sin intención de discutir más, se dirige a su oficina e intenta, de forma miserable, concentrarse en su trabajo.
Dalila era su comodín. Pensaba que, al llegar a este punto de inflexión, la llamaría, le ofrecería una buena cantidad de dinero y firmarían un acuerdo de matrimonio y divorcio que le conviniera a ambos.
"Yo sé quién es ella, ella sabe quién soy. Todo se trataría de una transacción. Además, con Dalila las cosas podrían ponerse… interesantes. Me divertiría estando seguro de que ella jamás esperaría nada a cambio, aparte de lo que se acordó", llegó a pensar a la ligera en algún momento de su tiempo con ella.
Pero ahora ese plan está descartado.
Sabía a la perfección que sus padres jamás la aceptarían como su esposa, por eso nunca se atrevió a siquiera hablarlo con la susodicha, porque a pesar de que no estuvieran de acuerdo siempre en todo, él los respetaba demasiado y nunca se atrevería a ofenderlos de esa manera.
Lo que nunca imaginó fue que su padre lo amenazara así, porque si le quita su apoyo, no importa con quién se case, no serviría de nada.
"Dios… ¿Cuándo volveré a tener un día de paz?", piensa recostándose exhausto en su silla.
*****
Isabela se queda mirando embobada el edificio que tiene frente a ella. "Es la cosa más espectacular que he visto en mi vida." La obra arquitectónica no es tan alta como otros a su alrededor, pero desborda elegancia, lujo y tecnología.
Acompañada de Sara, ambas ingresan por las puertas de cristal y, para su sorpresa, en vez de parecer una de esas empresas en las que, cuando entras, se siente como una funeraria, donde todos visten traje negro, corbata y tacones, Dinamo se asemeja más a una facultad universitaria en la que cada uno expone sin pena, su personalidad a la hora de vestir.
Todas las personas con las que se cruzan saludan a Sara como si fuera una de las socias y les permiten pasar sin problemas hasta la oficina del CEO.
Una joven de cabello corto, negro, más bajita que Isabela y con estilo de vestir entre elegante y casual, las recibe con una sonrisa amable antes de pedirles que esperen a Christopher en la sala de descanso porque su jefe se encuentra en una junta.
Ellas hacen caso. El lugar en donde esperan es similar a una cafetería moderna, con muebles elegantes, muchas plantas, una variedad enorme de alimentos y bebidas que se ofrecen gratis.
"Wow", a donde quiera que mira Isabela, es en lo único que puede pensar. Las personas allí parecen estar felices. Nunca presenció un ambiente laboral tan agradable.
Todo el camino se estuvo torturando por la propuesta que piensa plantearle a Christopher.
Si le presta el dinero que necesita, ella trabajará para él hasta que su deuda esté saldada. Pensó que esa es la mejor idea, ya que de igual forma ese era el plan en un principio.
Trabajaría como redactora y traductora en Dinamo. O por lo menos así iba a ser antes de que todo se fuera al carajo.
"Si el ogro acepta ayudarme, trabajar aquí no es la peor idea del mundo." Ahora que ve el lugar en donde tendría que prácticamente vivir por aproximadamente cinco años, para pagar sus deudas, se siente un poquito más tranquila.
—¿Quieres algo de tomar? —pregunta Sara interrumpiendo sus pensamientos. Isabela asiente con una sonrisa y mientras espera a que su acompañante vuelva, decide ponerse a jugar con su nuevo teléfono.
—Señora King. Su esposo la espera en la sala de juntas. —la chica amable de cabello corto vuelve y se acerca a una mujer que está sentada cerca de Isabela, pero que ella no había notado.
"¿Señora King? ¿Acaso Chris está casado?", piensa algo sorprendida al detallar un poco más a la mujer.
Lo primero que piensa es que ella es extraña. Su ropa parece costosa, pero por alguna razón se ve barata.
Isabela lleva puesto un vestido veraniego blanco y corto, unos Converse en un pie y en el otro un yeso que le llega a la mitad del muslo. Dejó su cabello suelto y se maquilló suave para evitar lo que a esa mujer le está pasando, todo su rostro se ve como una pintura abstracta debido al calor que hace afuera.
La rubia se levanta de su silla apenas escucha la orden de la dulce joven y, antes de salir de la cafetería, escanea a Isabela con la mirada sin ningún atisbo de discreción, haciéndola sentir muy incómoda, porque si de verdad es esposa de Chris, entonces su autoengaño fue más grande de lo que se imaginó.
La Señora King sale de la cafetería como si fuera un pavo real, mirando a todos por encima del hombro, incluso al semi dios, alto, guapo, sexy, fuerte y elegante, que aparece de repente en la cafetería.
Y por alguna razón, al ver que ambos se miran con desprecio, Isabela siente que el aire le vuelve al cuerpo.
—Nana, Isabela. ¿Qué las trae por aquí? —pregunta Chris mirándola fijamente con sus bellos ojos azules.
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Updated 52 Episodes
Comments
Elide Rubio
jaja 🤣 🤣 isabela y Chris
2023-10-03
3
Nath nath Melendez
Debe de darle fin rápido entonces por que los publuca
2023-10-02
0
D M
jajajaja
2023-10-01
1