Estoy jodido

"La cabeza me va a matar." Christopher intenta ignorar el dolor que siente, apaga la alarma y se levanta de la cama cuando aún reina la oscuridad en la gran ciudad.

Se pone su ropa deportiva y va a la cocina a buscar agua antes de dirigirse al gimnasio que mandó a instalar en su Penthouse.

"Me alegro de poder volver a mi rutina. Desde que volví al país hace dos semanas he estado muy distraído y no he podido resolver el problema que me obligó a posponer mi exilio… Conseguir una esposa", piensa mientras se coloca los guantes de boxeo y comienza su entrenamiento golpeando con fuerza el saco frente a él.

La adrenalina corre por sus venas y con cada golpe, los recuerdos de la reunión que tuvo con su padre cuando le informó que podría perderlo todo si no se casaba, lo animan a golpear con más fuerza.

"Todo se fue al demonio desde ese día. Ya ha pasado un año y medio… Y aquí estoy. A menos de dos semanas de cumplir 33 años. Y a punto de perder todo por lo que me he matado trabajando."

Después de cuarenta minutos de golpes, se da una ducha fría y decide ponerse su mejor traje, porque bajo ninguna circunstancia va a permitir que los demás lo vean derrotado.

Toma un medicamento para la migraña y sale en dirección a la oficina para enfrentar lo que sea que se avecina.

Cuando Christopher cruza la enorme puerta de cristal, todos se sorprenden al verlo, y aunque él no se encuentra de humor para ser amable, pone su mejor cara y saluda a cada uno de los empleados que encuentra de camino a su oficina.

Pero al estar a unos pocos pasos de llegar a su refugio, una voz que reconoce y a la vez le fastidia la existencia, lo interrumpe antes de que logre abrir la puerta.

—¡Primo querido! Pensábamos que no íbamos a tener el placer de volver a verte —saluda Liam con su típica sonrisa hipócrita de playboy.

—¿Qué haces aquí? —responde Chris sin molestarse en ocultar su desagrado.

Se voltea para darle la cara y nota que de su mano trae a una despampanante rubia vestida como un costoso y brillante árbol de navidad. Todo el que la ve puede notar que lo que trae puesto es fino y muy caro, pero incluso así, ella no puede fingir el lugar de donde salió.

Solo con ver su postura engreída, su maquillaje corriente y el exceso de joyas que lleva encima, cualquiera puede sacar sus propias conclusiones.

Pero Chris ya lo sabía, mucho antes de conocerla.

La visita de su padre la noche anterior tuvo dos propósitos, conocer a Isabela y confirmar los rumores de que su primo se había casado.

Así que la aparición repentina de Liam no lo sorprendía, lo conocía demasiado bien como para no esperar que viniera con el firme propósito de regodearse por su aparente éxito en esa estúpida guerra que inició su abuelo.

—¿Acaso no puedo venir a supervisar que todo marche bien en mi empresa? —Responde Liam con una postura que desborda arrogancia.

"No puedo permitir que este imbécil se salga con la suya", piensa Chris, cada vez más decidido a luchar hasta el último minuto.

—¿Desde cuándo es tu empresa? Porque que yo recuerde, solo tienes que esperar en la comodidad de tu casa a que cada mes tu cuenta corriente esté llena de dinero, y luego ir a gastártelo en putas —dice esto último mirando con asco a la mujer al lado de su primo. Y no es porque las prostitutas le resulten repugnantes, al contrario, han sido su mejor compañía en los últimos meses, pero está en particular… "No sé. Tal vez sea porque parece como si llevara su profesión tatuada en la frente que me resulta indignante que ahora presuma el apellido King."

"Qué hipócrita eres, Christopher", su voz interior lo regaña y le recuerda que lo que en realidad le molesta es que Liam se haya adelantado a hacer algo que él mismo pensó en hacer.

—Puede que aún no sea mi empresa, pero en un par de semanas lo será. En vista de que no tienes una esposa y yo sí, no tengo que esperar a cumplir 33 años para reclamar lo que me pertenece.

—Eso está por verse —Chris lo amenaza, pero el idiota solo se ríe y no se deja intimidar por su tono de voz, como lo haría cualquier otro mortal.

—Hay primito. Conmigo no tienes que fingir. Ambos sabemos que esa loba con cara de oveja te dejó destruido. —se burla Liam, sabiendo que al mencionar a Jennifer aprieta con fuerza el botón indicado para hacerlo perder el control.

—¡Cállate! —responde Chris con los dientes tan apretados que la mandíbula le comienza a doler.

—¿Qué? ¿Acaso es mentira? Estás tan jodido que, a pesar de tener a cientos de las mujeres más hermosas del mundo a tus pies, sigues aquí, sin una esposa, sin novia. Es más, estoy seguro de que ni una amante tienes. Pero no te culpo, si a mí me hubiera pasado lo mismo, también buscaría el hoyo más oscuro y profundo del planeta para esconderme.

—¡Vete a la mierda! —grita y todos a su alrededor ya no pueden ignorar más la discusión— ¡Y ni sueñes que voy a entregarle todo mi trabajo a un vago inservible como tú!

—Eso son solo palabras. Lo que importa aquí son los hechos, y mientras no haya un anillo en esa mano, y una mujer sujetando la otra. No vas a tener más remedio que aceptar que, en dos semanas, me convertiré en tu nuevo jefe.

Liam sonríe mostrando todos sus dientes y Christopher comienza a ver todo en rojo. Su cuerpo reacciona sin preguntarle antes a su cerebro y se lanza hacia el hombre frente a él mientras tiene su puño preparado para poner en práctica su entrenamiento matutino.

—¡Christopher! —la voz de Arnold lo devuelve a la realidad y aunque relaja su puño, no aparta la mirada de Liam— Estás haciendo un espectáculo lamentable delante de tus empleados.

Chris observa a su alrededor y no puede evitar sentirse avergonzado.

A él le gusta pensar que tiene todo bajo control. Siempre intenta actuar con cabeza fría, pero cuando se trata de Liam… Simplemente no puede.

La rivalidad de ambos existe desde que son niños. Su primo se ha esforzado más en ponerle el pie para que caiga, que en intentar superarse y dejar de ser un parásito para su propia familia.

Chris recobra la compostura, mira a Liam con la promesa de que no han terminado y este le devuelve el gesto con una sonrisa malvada.

Arnold guía a su hijo y le abre la puerta de su oficina ignorando por completo a su sobrino y su nueva esposa.

—¡Tengo que hacer algo! —Chris camina de un lado a otro masajeando su entrecejo.

—¿Qué cosa? En dos semanas cumples 33. Ya no hay nada que hacer. —dice su padre mientras se sienta en su escritorio y lo observa preocupado.

—Siempre hay algo que hacer. ¡Esta situación es injusta, además de ridícula!

—Si hay algo que hacer, ya no tenemos tiempo para averiguarlo.

—No pienso dejar en manos de ese individuo todo por lo que tanto me he esforzado.

"Tantas mujeres… Tantas mujeres solo en esta parte del mundo y yo tuve que toparme con la peor de todas. Liam tiene razón. Jennifer me dejó jodido. Jamás voy a poder volver a confiar en alguien, y sin confianza… ¿Cómo se supone que me voy a casar?", piensa Chris mientras mira por la ventana la gran ciudad que ahora está totalmente despierta.

"La respuesta es muy simple. No puedo. Por lo menos no de la forma tradicional y romántica."

Más populares

Comments

Elide Rubio

Elide Rubio

pues chris tienes la solución en tus manos

2023-10-03

4

Total

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play