Pero el primer golpe de realidad los sorprendió un mes después, cuando el padre de Jennifer le puso como condición para tomar las riendas del negocio familiar, hacer una especialización en el extranjero. Esto hizo que los planes de la pareja se aplazaran, y aunque hubo mucha incertidumbre sobre el futuro de su relación, ambos se esforzaron por mantenerla a flote.
Mientras Jen estudiaba, la reputación de Chris iba creciendo en el mundo de los negocios, y aunque ella estaba orgullosa y feliz por su novio, no podía ignorar que, en el fondo de su ser, existía una pequeña semilla de celos que crecía con cada reportaje, noticia o comentario de la sociedad alabando el excelente trabajo de Chris. Pero sabía que su amor era más grande y que ese sentimiento incómodo en realidad era resentimiento hacia su padre, por ponerle tantas condiciones para ocupar el lugar que se le prometió desde que era una niña.
Los años pasaron, la pareja se reencontró y todo era como si nunca se hubieran separado. El amor seguía igual de fuerte, y con la experiencia que acumuló Chris mientras su novia estuvo lejos, los sueños que nacieron en un aula de clase, en la biblioteca y en una cama después de hacer el amor se convirtieron en objetivos alcanzables.
Pero la segunda dosis de realidad los golpeó cuando Christopher decidió proponerle matrimonio a Jennifer y ella se negó. El hombre quedó devastado con su respuesta, aunque después de una conversación sensata, comprendió los motivos de su novia. Jen necesitaba crecer por ella misma, y si se casaban, solamente la conocerían y respetarían por ser la esposa de Christopher King. Así que decidieron esperar para hacerlo formal. Optaron por comenzar a vivir juntos y mantener su relación en privado. Solo sus amigos más cercanos y familia eran testigos del gran amor que se tenían.
Un año después de la propuesta de Chris, la pareja recibió el tercer y cuarto golpe de realidad en forma simultánea. Mientras Jen se enteraba de que iba a heredar una empresa al borde de la quiebra, Chris descubría que, para poder tener el poder absoluto sobre el patrimonio familiar, debía estar legalmente casado.
—¡Es la cosa más absurda que he escuchado, papá! —gritó histérico al hombre que estaba sentado en la silla frente a su escritorio.
—Es la condición que estipulo tu abuelo en su testamento. Sus acciones serán tuyas solamente si te casas.
—Pero estamos en América y en el siglo veintiuno. Eso de los matrimonios arreglados y por conveniencia es arcaico —Chris no podía ocultar su disgusto. Se puso de pie y comenzó a caminar por su oficina tratando de calmar su ansiedad—. ¡Es ridículo! Una esposa no va a darme mágicamente más capacidad para dirigir esta compañía.
—¡Qué decepción, Christopher! Entiendo que los jóvenes de ahora desvaloricen la importancia de la familia. ¿Pero tú? —Arnold siguió los movimientos de Chris y con sus fuertes palabras hizo que finalmente se volviera a sentar en su lugar—. Creí que te había educado mejor. Puede que no sea magia, pero te aseguro que yo no hubiera conseguido ni la mitad de lo que tengo si no fuera por el apoyo de tu madre. Puede que ella no sea una gran empresaria como tu novia, pero siempre ha sido mi centro, mi polo a tierra, mi amiga, mi compañera. La vida no es solo trabajo, hijo, y aunque no estoy de acuerdo con las exigencias de mi padre, puedo entender los motivos que lo obligaron a llegar a estos extremos. Desde que saliste de la universidad, únicamente trabajas. No has asistido a reuniones familiares, cumpleaños, Navidad, ¡Por Dios! Ni siquiera fuiste a visitar a tu abuelo antes de morir por estar en un viaje de negocios. Uno de los secretos del éxito de esta compañía es que sus CEO han sabido vivir con equilibrio. ¡Pensé que ya lo sabías! —la cara de Chris se descompuso por el sentimiento de culpa que lo acompaña desde que lo llamaron a darle la noticia de que su abuelo había muerto y hasta el último momento estuvo preguntando por él.
Chris estaba de acuerdo con su padre y abuelo. El matrimonio había sido parte de su plan de vida.
Siempre soñó con tener lo que sus progenitores tenían y lo que sus abuelos tuvieron. Una familia propia, una esposa a quien amar y varios hijos, porque lo único que lamentaba de la vida era no tener un hermano. Sin embargo, no podía confesar que la razón de su negativa era que Jen no deseaba casarse; aquello solo causaría que su familia la rechazara, y eso era lo último que Chris deseaba.
—Entiendo todo lo que dices, papá. Pero tienes que comprender, los tiempos cambian. Las cosas no se hacen de la misma forma que hace cincuenta años. Existen muchos tipos de familias. Yo tengo a Jen y nuestra relación es perfecta tal y como está. Tiene que haber otra manera. ¿Qué pasa si no acepto?
—Seguirás siendo el CEO de la compañía hasta que tu primo Liam se case. Si antes de su cumpleaños número 33 él contrae matrimonio, recibirá las acciones de tu abuelo y con las que ya posee, más las de su padre, se convertirá en el accionista mayoritario.
—¡¿Me estás tomando el pelo?! —gritó sin poder creer lo que escuchaba y pensando que su abuelo se había vuelto loco antes de morir— Liam nos llevará a la ruina en meses si lo dejamos tomar el control del patrimonio familiar.
—¡Entonces cásate, Christopher! De verdad no entiendo por qué estamos teniendo esta discusión. Vine a darte la noticia creyendo que te ibas a poner feliz, porque la idea de que Liam y tú tuvieran el mismo poder en la empresa te estaba desquiciando. Ahora que existe una forma para que tengas prácticamente el control absoluto, ¿me sales con esto? No es como si te estuvieran obligando a contraer matrimonio con alguna mujer específica. ¡Puedes hacerlo con quien quieras! Tienes una novia de la que estás muy enamorado, viven juntos hace más de un año. ¿Qué les cuesta ir a una notaría y firmar un simple papel?
Chris no tenía más remedio. Iba a tener que confesarle a su padre que ya había intentado proponerle a Jen que se casaran y que ella lo rechazó. Pero en ese momento, fueron interrumpidos por la chica que ocupaba sus pensamientos, cuando entró a la oficina con los ojos rojos e hinchados de tanto llorar.
Los dos hombres, preocupados, corrieron a consolarla y averiguar el motivo de sus lágrimas. Ella estaba decepcionada, dolida, angustiada y frustrada porque nada estaba saliendo según sus planes. Cuando finalmente creyó que tendría todo lo que siempre deseó, se enteró de que lo único que la esperaba eran problemas multimillonarios y no tenía idea de cómo arreglarlos.
Al terminar de desahogarse, se dio cuenta de la tensión que existía entre padre e hijo y, cuando preguntó qué pasaba, a pesar de las miradas acusatorias de Chris, su suegro le contó todo.
—¡Hagámoslo! —dijo decidida mientras se limpiaba las lágrimas.
—Cariño, pero tú… —Chris la miraba confundido y ella lo interrumpió antes de terminar la frase.
—Tu papá tiene razón. Nosotros nos amamos y ya vivimos como una pareja casada. El matrimonio es solo una formalidad.
—¡Excelente! —exclamó feliz Arnold—. Entonces planeemos una boda. Lo de la notaría y el papel lo mencioné en medio de la discusión. Pero una pareja que se ama, de la forma en que ustedes lo hacen, merece celebrar su amor por todo lo alto. Déjenmelo a mí. Lo único a tener en cuenta es que deben casarse antes de que Chris cumpla 33 años, y para eso falta un año y medio exactamente. Tómenselo con calma, sigan trabajando duro, y Jennifer, no te preocupes por la situación de tu familia. Estoy seguro de que entre todos encontraremos una solución.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 52 Episodes
Comments
Luz
Me preguntó si así es la vida de los ricos en la actualidad
2023-10-27
2
Elide Rubio
ay que cosas de casarse por conveniencia
2023-10-03
1
D M
señor me a conmovido... me ha caído bien, su personalidad y forma de pensar me gustan, y me caerá bien hasta que se demuestre lo contrario
2023-10-01
0