Pagarás.

Amelia salió de la habitación y pidió que a excepción de Liam, que debía encargarse de Aine, la acompañaran a averiguar que estaba pasando. Al preguntar por Eloy, le dijeron que el se encontraba en el área donde se encargaban de los traidores, una zona en donde castigaban a quienes cometían alguna falta o eran enemigos.

Amelia pidió que alguno de los guardias les indicara el camino, ya que aquella mujer que había ido por ayuda, no tenía permitido el paso. Así lo hicieron y al llegar, era un lugar tenebroso, para empezar estaba casi en total oscuridad, y se escuchaban lamentos por todas partes, se podían ver una variedad de armas para torturar, había una zona de horca y decapitación. Igual pudieron notar un habitación con llamas que no se apagaban, al preguntar, les dijeron que era una de las formas en las que ciertas personas morían. Amelia no se asustó, pero si quedo totalmente sorprendida por la amplitud de las formas que los elfos tenían para asesinar.

Por fin llegó a dónde estaba Eloy. Estaba a punto de hablar, pero se detuvo al escuchar algo que la impactó. Ella había llegado hasta ahí sola, pues sus hermanos se detuvieron en el camino a admirar todo lo que habían descubierto.

—¿Cómo se te ocurrió intentar tocar a Amelia?. Ella es la reina y nadie, ni siquiera yo puedo tocarla para hacerle daño.— replicaba Eloy.

—No puedo creer que intentas castigarme por esa mujer, ella no vale nada. Soy más capaz que ella y nadie en este reino lo puede negar.— Gritaba una mujer. Amelia pudo reconocer de inmediato el tono de la voz pues desde el ángulo en el que estaba no podía verla.

—Morirás por esa falta grande. Entiendo que estés enamorada de mí y que hayas intentado ayudarme a poner celosa a la reina, pero no perdonaré que hayas intentado dañarla. A la que quiero es a ella y tú lo sabías desde el principio. Debes aceptar las consecuencias de tus actos.— Con tal calma habló el rey que Amelia no podía creer cuan frío podía ser al momento de castigar a alguien, eso fue algo que le gustó mucho.

A Amelia no le costaba dejar que Eloy se deshiciera de esa mujer, que le había faltado el respeto, pero ella decidió algo mejor, así que decidió interrumpir.

—Su majestad, disculpe la intromisión, necesito su ayuda para algo— hizo como si no supiera nada de lo que estaba sucediendo y mostró una cara de sorpresa al ver a los dos juntos. —Lo lamento, me dijeron que se encontraba aquí, entonces vine a buscarlo para hablar sobre algo, pero veo que están los dos. Quizás en otro momento, con permiso— disimulando que se iba, Amelia comenzó a alejarse.

—Espera majestad. Estaba por castigar a esta insolente que intentó agredirla físicamente, la agredió verbalmente y aparte de eso le mintió. Yo jamás pasé la noche con ella y jamás lo haría.— Gritó Eloy. Él quería desenmascarar a esa mujer. Entonces Amelia se detuvo y habló.

—Su majestad, si me lo permite, tengo una sugerencia para castigar a esta mujer. Ya que fui yo la agredida, me gustaría que tuviera un combate contra mi a muerte. La que gane, se queda con todo.— Muy tranquila habló.

Eloy no podía creer lo que su esposa estaba proponiendo, era imposible pensar que ella estaba siendo capaz de renunciar a todo, incluso a él por un simple enfrentamiento.

—No lo permitiré, no puedo perder a la reina cuando apenas acaba de ser nombrada.— Enojado dijo.

—Significa que no confía en mí, su majestad. Lo entiendo, es fácil para usted creer que yo puedo perder, cuando nunca me ha visto pelear. Entonces puede seguir con lo que estaba haciendo, no le quito más su tiempo.— Ella se retiró del lugar, pero al final fue perseguida por Eloy, quién aceptó su propuesta.

—El enfrentamiento se llevará a acabo el día de mañana y tienes que ganar majestad— le decía Eloy a Amelia.

Ella asintió y se retiró, encontrándose con sus hermanos, todos salieron de aquel lugar. Por su parte Eloy encerró en un calabozo a aquella mujer y solo saldría al día siguiente para el enfrentamiento.

—Esto no se va a quedar así— pensaba aquella mujer y claro que tenía que hacer algo para dañar a Amelia. Recordando que todo el mundo tiene un precio, hizo que un guardia le dijera todo lo que había sucedido, a su madre. Ella se encargaría de todo.

La mujer no se equivocó al imaginar que su madre tomaría el asunto en sus manos y mandó a algunos elfos oscuros a deshacerse de la reina. Por supuesto que ellos no tenían ni la más mínima idea de contra quién se estaban metiendo.

En total eran ocho hombres, capaces de asesinar a quien se cruzara en su camino, entraron al palacio de manera sigilosa, sin ser vistos ni notados. Decidieron entrar por la ventana de la habitación de Amelia, ellos estaban enterados que por una situación extraña, los reyes no pasarían la noche juntos. Pues como el plan de Amelia había fracasado, decidió solo dormir al rey y dejarlo en su habitación, ella estaría en la habitación de siempre.

En ese momento Amelia se encontraba profundamente dormida y no sintió la presencia de aquellos elfos, así que actuarían sin ningún tipo de obstrucciones. Cuando estaban a punto de asesinar a Amelia, Félix entró bruscamente a la habitación, él había sentido una presencia extraña y decidió ir a revisar, encontrando a aquellos hombres en la habitación de su hermana. Cómo él solo sabía utilizar el arco, no tendría ninguna posibilidad contra esos hombres, por esa razón tuvo que utilizar aquello a lo que tanto le temía, todo era para proteger al ser que más amaba.

De las manos de Félix comenzó a salir un humo rojo, este se dirigió hasta cada uno de los hombres y los hizo caer de inmediato. Ese humo rojo, era veneno puro. Félix había desarrollado ese don maldito, tiempo después de haber llegado al reino demoníaco y los únicos que sabían sobre eso, eran sus hermanos.

Amelia se despertó por todo el ruido y al ver tirados a los hombres, buscó por todas partes y se dio cuenta que Félix estaba teniendo una crisis. El hecho de no utilizar su poder muy seguido, hacía que no tuviera control sobre el.

—¡Arlooooo!— gritó Amelia, un grito que retumbó en gran parte del palacio, poniendo en alerta a los guardias.

Arlo llegó rápido a la habitación de Amelia y vio lo que estaba sucediendo.

—Controla a Félix, no permitas que se haga daño. Utiliza uno de tus encantamientos por favor.— Suplicó.

Arlo así lo hizo y por fin Félix dejo de moverse y esparcir su veneno en todo su cuerpo y parte de la habitación. Los hermanos no dejaron que nadie entrara a la habitación, eso debían resolverlo ellos solos.

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Comments

GMSC

GMSC

Mmmm, excelentes palabras, que guardarán de trasfondo 🤔🤔🤔🤔!!!??!!??

2025-03-01

1

Cruz Mejia

Cruz Mejia

Como es posible que Félix tenga ese poder no se supone que son simples humanos algo no cuadra con ellos 🤔se que son humanos especiales pero siento que hay algo más

2024-04-08

4

Cruz Mejia

Cruz Mejia

ohh 😱 esa confesión no me la esperaba, él ya conocía a Amelia o se enamoró a primera vista, por que tanto teatro, por qué hacer que no la conocía, por que ponerla celosa si ese matrimonio es solo una alianza sin sentimientos mutuos o al menos eso parecía

2024-04-08

3

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