—Amelia, ¿estás lista para tu fiesta de compromiso?— riendo le preguntó Max a su hermana.
—Si Amelia, ese príncipe no te ha dirigido la palabra en todo el tiempo que llevamos aquí, creo que deberías rechazar ese matrimonio— dijo Félix.
—Tengo mis motivos para no hacer algo al respecto, quedará en el si asiste a ese baile o no. Lo único que necesitaré ese día es que mis cinco hermanos estén ahí y me acompañen— entusiasta habló Amelia.
—Ella tiene razón, nosotros lo único que debemos hacer es apoyarla y no cuestionar sus decisiones, ¿acaso alguna vez ha hecho algo malo?. No verdad, entonces creamos en Lía y démosle todo nuestro apoyo— muy amable había hablado Liam, Lía había sido el apodo que le dio para referirse a ella con cariño.
Los hermanos compartían momentos juntos, dónde platicaban como les iba en ese lugar o simplemente para divertirse, ellos si podían, no tenían otro tipo de responsabilidad, además de que eran los mejores en lo que hacían.
Liam, se especializó en estrategias de guerra y combate mano a mano, aunque podía utilizar la espada, prefería pelear con puños. Félix mostraba excelentes habilidades con el arco, para él era más fácil pelear alejado de sus contrincantes. Max por su parte era increíblemente habilidoso en la doma de animales y también con la lanza, le encantaba viajar a diferentes lugares dentro del reino para reunir a más de sus "amigos" como el los llamaba, era muy fácil trasladarse pues logró domar un guiverno en poco tiempo. Art uno de los pequeños simplemente era muy bueno con cualquier arma, pero le encantaba utilizar la espada, se le hacía una mejor manera de defenderse. Y Arlo decidió aprender encantamientos, algo que sorprendió a muchos cuando lo vieron poder segar con hechizos de control a algunos demonios e incluso a sus hermanos, claro que sabía pelear, pero era excelente a la hora de encantar a cualquier ser. Por otra parte Amelia había estado puliendo sus técnicas de combate y cada día era mejor, incluso sus profesores no podían enseñarle nada más, pues habían sido derrotados por esa adolescente de quince años.
—Veo que se divierten— el rey había llegado a aquel jardín donde se encontraban los seis hermanos.
Todos se pusieron de pie y hicieron una reverencia al rey. —Buen día su majestad, ¿hay algo en lo que podamos ayudarlo?— preguntó Amelia, se le hacía raro que justo el día de reunión de ella y sus hermanos, el rey apareciera.
—Verán, el día del baile se acerca y quería saber si todos ya tienen acompañantes. De lo contrario deberemos encontrar a alguien para que vaya con cada uno de ustedes— se explicó.
—Con todo respeto su majestad, nosotros iremos acompañando a nuestra hermana, estamos más que seguros que el príncipe no asistirá al baile o que irá con otra persona— con algo de vergüenza se expresó Max.
Por supuesto que el rey se sintió desconcertado al oír referirse de esa manera de su único hijo. —No se a lo que se refieren, pero les aseguro que Farid irá a ese baile, el sería incapaz de faltarme el respeto de esa manera— aclaró.
—Su majestad, disculpe la osadía de Max, es solo que de verdad prefieren ir para acompañarme por cualquier cosa que pudiera suceder. Por favor no haga caso a sus palabras— algo nerviosa habló Amelia.
—Entiendo, sin embargo me parece que están juzgando muy severamente a mi hijo. Les agradecería que guardaran más respeto por el príncipe de este reino— pidió el rey y pasó a retirarse.
Cuando él rey ya se había ido, Max no solo recibió un golpe en la cabeza, sino que fueron cinco.
—¿Cómo se te ocurre responderle de esa manera al rey?, si el lo quisiera, nos echaría de aquí porque a la única que necesita es a Amelia— regañando a su hermano dijo Félix.
—Están equivocados si creen que yo dejaría a mis hermanos solos, dónde ustedes estén yo también estaré, al menos hasta que se casen y formen sus propias familias— aclaró Amelia, dejando a sus hermanos felices y tranquilos.
Después de ese tan inesperado momento, cada uno se retiró a realizar sus labores, pues su reunión solo tardaba unas cuantas horas. Amelia se fue por el lado contrario que sus hermanos y se adentró a un pequeño bosque, muy denso y frío. Ella amaba ese clima y de vez en cuando le gustaba pasear por aquel lugar para despejar su mente de los recuerdos que tenía.
Iba caminando tan plácidamente, cuando de pronto vio que del cielo caía algo que parecía ser un ave. Ella se hizo a un lado y ese ser se estrelló contra el suelo. Corrió a ver qué o quién era y se encontró con una gran sorpresa, aunque ese ser llevaba una máscara, era hermoso, tenía alas blancas y muy grandes, parecía ser el ser más hermoso que ahí habitaba.
—Oye, ¿te encuentras bien?, ¿dime qué necesitas que haga para ayudarte?— preguntaba Amelia.
El ser que se encontraba ahí, no podía hablar por quién era la persona que lo había encontrado. Lamentablemente estaba herido y Amelia lo sorprendió por lo que hizo a continuación. Ella no le había informado a nadie que tenía el poder de curar y ella estaba ahí, curando las heridas de ese ser misterioso.
—Ahora ya te encuentras bien, por favor cuídate mucho y ten más cuidado por dónde sobrevuelas, pudiste causarte más daños en el cuerpo— Amelia se levantó después de haberlo curado y se retiró, diciéndole aquello.
Aquel ser no era nada más que el príncipe, estaba en su forma demoniaca, en ésta tenía alas blancas y parecía un ser muy hermoso. Se había quedado sorprendido por la forma en como lo trató Amelia, él en realidad no sabía cómo era ella porque jamás se dio la oportunidad de conocerla. Había quedado impactado por la amabilidad y humildad de esa pequeña a punto de convertirse en mujer.
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Comments
GMSC
Hay Rey, tantos años y nunca se dio cuenta de las intenciones de la Ivet
2025-03-01
1
Tatys Maramotti Silva
Ay que desilusión yo pensaba que era un principe de otro reino y que se iba a enamorar de ella 🫣
2024-08-26
8
Selma Oje
yo pensando que era otro porque el príncipe no la queria
2024-05-13
6