El rey estaba furioso por la falta de respeto departe de su hijo hacia su prometida.
—¿En dónde está Farid?— preguntó furioso a uno de los guardias que estaba cuidando afuera de la habitación del príncipe.
—Majestad, el joven príncipe fue a estudiar a la biblioteca junto a la señorita Iveth— respondió un guardia.
Al escuchar esto, el rey solo optó por llevar a Amelia a los que serían sus aposentos, ella se quedaría en una habitación y sus cinco hermanos se dividirían en dos habitaciones diferentes, Liam y Félix compartirían una habitación, Max, Art y Arlo compartirían otra. Así los niños quedaron instalados y después les llevaron algo para merendar, ropa nueva, y todo lo necesario para su cuidado personal.
Amelia reunió a todos en la habitación de los chicos mayores, ahí merendaron juntos y después ella fue la que se encargó de que sus hermanos se dieran un baño, intentaba ser lo más cariñosa que podía con ellos. Disfrutaba cada momento con aquellos niños y ellos por su parte eran muy felices por tener a una persona que se preocupara de esa manera por ellos.
—Bueno, vayamos a dormir que hoy fue un día muy largo. Niños gracias por estar aquí conmigo, quiero que sepan que los quiero mucho y son muy importantes para mí.— Les dio un beso en la frente a cada uno de sus hermanos mientras ellos aún estaban sentados en un sofá, así se despidieron y se fueron a descansar.
Al día siguiente todos se despertaron, se prepararon y fueron a desayunar. Al llegar al comedor estaban presentes el rey y el príncipe, Amelia por fin conocía a su prometido.
—Amelia, querida bienvenida. Por favor todos tomen asiento— amablemente el rey los invitó a la mesa.
Todos los que habían llegado, hicieron una reverencia y se sentaron para disfrutar un delicioso desayuno. El hecho de que los niños fueron adoptados hace poco, hacía que no pudieran dominar la forma correcta de utilizar los cubiertos y por esa razón estaban renuentes a comenzar a comer hasta que Amelia se puso de pie, se dirigió a cada uno de ellos diciendo algo en su oído y con eso aquellos niños perdieron la vergüenza y comenzaron a disfrutar de sus alimentos.
—Amelia, no es la manera correcta lo sé, sin embargo me gustaría presentarte al príncipe Farid Winter— lo dijo señalando a su hijo, mientras que éste solo se dedicaba a comer, sin mostrar interés en conocer a Amelia.
—Mucho gusto su alteza, para mí es un verdadero placer poder conocerlo finalmente— dejando de comer, Amelia había hablado.
El rey se dio cuenta de la actitud de su hijo y decidió no intervenir más. Por su parte los hermanos de Amelia mostraron su cara de desagrado hacia el príncipe, pues estaban comenzando a querer a esa niña que les mostraba siempre lo mejor de ella.
Terminaron de desayunar y se fueron retirando, pero Amelia decidió ir detrás del príncipe.
—Su alteza, espere por favor. Me gustaría hablar con usted un momento— pedía, mientras continuaba caminando detrás de aquel chiquillo que no hacía por detenerse.
Amelia se cansó y cuando estuvo cerca del príncipe, lo tomó de la mano y así se detuvo.
—¿Qué te pasa?, ¿cómo te atreves a tocar de esta manera a alguien de la familia real?.— El chico estaba furioso, parecía que echaba chispas de los ojos.
—Le estoy pidiendo que por favor hablé conmigo y no me hizo caso. Desde que llegué hace como si yo no existiera, no sé cuál es su problema conmigo y me gustaría que me lo dijera— también molesta habló Amelia.
—Te diré esto. No me voy a casar contigo, el trato lo hicieron nuestros padres y yo ya tengo a alguien que me interesa. No me agradas, no me gustas y no pienso casarme con alguien como tú— ya gritando dijo el príncipe.
—Estoy de acuerdo con usted su alteza, pero tendrá que aguantarse todo ese coraje y también el gran amor que siente por aquella persona que quiere. Yo no voy a poner en riesgo lo que he logrado. Es lo que deberá pagar por ser un príncipe, tampoco me interesa tener que casarme con usted y cuando eso suceda, usted podrá hacer con su vida todo lo que quiera, mientras tanto no se interponga en mi camino y yo haré lo mismo— un poco más calmada, aclaró Amelia y enseguida se retiró del lugar haciendo una reverencia.
El príncipe se quedó ahí, enojado y lleno de rabia por todo lo que había escuchado de parte de aquella pequeña.
Más adelante, el rey les presentó a los hermanos de Amelia, a sus nuevos maestros de modales y de combate. Mientras que ella tendría una diferente instrucción, pues el rey tenía información que darle sobre lo que vendría para ella en su futuro. Dejando a los niños estudiando, Amelia y el rey se dirigieron a una sala dónde ella estudiaría.
—Amelia, quizás tu no lo sepas, pero tu madre era la mejor guerrera que tenía el reino demoníaco y cuando se fue, perdimos a alguien muy importante. Cuando ella murió, un poderoso ser oscuro pudo cruzar al mundo humano y habitó el cuerpo del actual Emperador, sabiendo esto las sagradas escrituras nos mostraron que solo la mejor guerrera sería capaz de destruir aquel ser oscuro y hasta ahora no hemos encontrado a nadie que sea capaz de utilizar la gran espada de fuego. Quiero pedirte que tú siendo hija de tu madre, intentes utilizar esa espada y veamos si eres la elegida.— Trató de explicar lo mejor que pudo.
—Tengo algo pendiente con aquel hombre, quiero intentar lo que me dice y si soy la indicada, entrenaré cada día hasta estar preparada.— Muy seria habló la niña.
Entonces el rey abrió una puerta secreta donde tenía guardada aquella espada, al observarla, resplandecía y Amelia sintió como si fuera llamada por aquella arma. Se acercó, tomó aquella espada y un poder recorrió todo el cuerpo de la niña haciendo que se desmayara.
Al despertar estaba en un sofá con el rey a su lado. —Pequeña, ¿te encuentras bien?— intrigado preguntó el rey.
—Estoy bien su majestad, dígame ¿qué fue lo que pasó?— respondió Amelia.
—Eres la elegida, la que vencerá aquel poder maligno. Pudiste tomar la espada entre tus manos y la sostuviste mucho tiempo, es solo cuestión de entrenar tu cuerpo y fortalecer tu espíritu para que logres dominarla— muy feliz habló el rey. Había encontrado de nuevo a su gran guerrera.
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Desde ese día, tanto Amelia como sus hermanos practicaron y estudiaron con mucho esmero y dedicación, para hacerse más fuertes. Por su parte el príncipe nunca se interesó en entablar una buena relación con Amelia, pues según él encontraría la forma de impedir el matrimonio entre ellos dos.
Fue así que pasaron cinco largos años y Amelia ya había cumplido quince, era el momento de dar a conocer su compromiso con el príncipe y para eso se organizó un gran baile.
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Comments
GMSC
La Iveth será parienta infiltrada de ese ser oscuro 🤔🤔🤔????
2025-03-01
1
Alex
Por eso el emperador la mandó matar 😲😱🤬
2024-05-27
5
Cruz Mejia
Pues muy príncipe y todo pero es un idiota faltó de educación 🙄, espero más adelante se de de topes por idiota al no intentar conocer a Amelia al menos para tener una relación cordial 😠
2024-04-08
1