—Vamos Amelia, deberíamos ir a ver de qué se trata aquel alboroto que se escucha— propuso Arlo.
—No entiendo porque, pero si tú lo dices será interesante. Vamos.— Aceptando lo propuesto por Arlo, Amelia y sus hermanos se dirigieron a la entrada del castillo.
Ahí estaba el padre de la señorita Iveth, furioso había tomado su forma demoniaca con cuernos y una llama roja en sus manos, exigía justicia para su hija, Amelia aún no entendía lo que estaba pasando, la guardia del rey como podían trataban de detener a aquel demonio que parecía peligroso.
Amelia dio vuelta para mirar a sus hermanos, se dio cuenta que Arlo tenía una gran sonrisa de satisfacción en su rostro, entonces ella lo comprendió todo. Su pequeño hermano era el causante de todo lo que estaba sucediendo, su capacidad para cegar a las personas y hacer que vean o hagan lo que él quiera era muy peligrosa si se ponía a pensarlo.
—¿Qué hiciste Arlo?— intrigada preguntó Amelia.
—Simplemente le doy a su majestad un adelanto de lo que se sufre por meterse contigo hermanita— la sonrisa del chico no desaparecía, de hecho se intensificaba.
—Voy a necesitar una explicación detallada para entender todo esto. En el camino irás conmigo— muy curiosa por saber todo, Amelia dijo.
Pensaban en retirarse, porque no ocurría nada mas, pero del castillo salía Iveth, toda despeinada y desarreglada como si apenas se hubiese despertado.
—Padre, por favor basta. Regresemos a casa y aclaremos todo esto allá— colgada del brazo de su padre, suplicante pedía aquella señorita.
El hombre alejó a su hija con un empujón y cuando ella quiso acercarse de nuevo, le dio una fuerte bofetada que resonó en todo el lugar.
Mientras tanto dentro del castillo, el príncipe había ido a pedir ayuda al rey.—Padre por favor, el padre de la señorita Iveth se ha enterado de lo nuestro, es él quien está afuera armando un alboroto, tienes que echarlo de aquí. No sé si me podré contener si continúa con esto— intranquilo dijo el príncipe.
—Resolveremos este asunto ahora mismo, creo que es hora de que hagamos saber con quién te casarás realmente— respondió el rey a su hijo.
Ambos hombres salieron y se presentaron frente al padre de Iveth. El rey estaba muy tranquilo a pesar de todo, pues casarse con el príncipe era un privilegio y decirle a aquel hombre que su hija era la indicada, seguro estaría feliz.
—Señor Lamb, le pido que se calme. Pasemos y hablemos sobre lo que está ocurriendo.— habló el rey.
—Su majestad, no permito que su hijo juegue con mi hija y mucho menos estando comprometido— furioso gritaba el señor Lamb.
Amelia vio la oportunidad de aclarar las cosas y de esa manera no manchar su nombre con malos entendidos. —Señor Lamb, disculpe la intromisión, pero según las sagradas escrituras yo ya no debo casarme con su alteza. Seguiré siendo la espada de este reino y lo protegeré siempre que yo pueda, además me voy del reino por petición de su majestad, él me envía al reino vecino élfico. El compromiso que jamás fue oficial ya no existe— en su rostro mostraba tristeza, así todos los presentes miraron a los dos involucrados, a Iveth y al príncipe, culpándolos por ser tan descarados de apenas romper el compromiso, ya tan pronto pasaron la noche juntos.
Con la cara en alto y satisfacción, Amelia y sus hermanos ahora sí pudieron irse de aquel lugar, dejando atrás todo un caos. A ellos no les importaba lo que les sucediera, siendo estos los primeros en traicionar la confianza de Amelia.
Cuando ya estaban en camino, tres chicos en cada guiverno, por su parte el señor del fuego Johan, iba en uno aparte.
—Dime Arlo, ¿qué fue lo que hiciste para que pasara aquel alboroto?— Amelia seguía muy intrigada y tuvo que preguntar.
—Simplemente, metí ideas en ambos enamorados. Hice que bebieran en la noche y así terminaron pasando la noche juntos. Cómo las doncellas de la señorita Iveth no podían quedarse en el palacio, tuvieron que regresar a la casa de ésta y hoy cuando amaneció, su padre preguntó por su querida hija, claro que no iba a permitir que las doncellas mintieran y hablaron con la verdad. Así el señor Lamb, llegó al palacio furioso, listo eso es todo.— Orgulloso de su hazaña, sonreía Arlo.
—Realmente me sorprende tu capacidad de pensamiento en maldad, me hace falta aprender de alguno de ustedes aún.— Muy orgullosa de su hermano, habló Amelia. Mientras que los otros cuatro, aplaudían lo que su hermano pequeño había hecho, pues a ellos igual les hubiera gustado hacer algo para defender a su hermana.
Así continuaron conversando entre ellos, sobre muchas cosas. Al anochecer, tuvieron que detenerse a descansar, ellos no necesitaban de gente que los atendiera, pues los hermanos de Amelia desde que estaban en el orfanato se hacían cargo de sus asuntos, incluso cuando llegaron al castillo del rey, ellos optaron por no recibir servicios de ninguna doncella. Ellos aprendieron a alimentarse solos, vestirse solos y hacer cualquier cosa solos. Todos los que habitaban y trabajaban en el castillo, sabían de esto.
—Entonces chicos, ¿Qué les gustaría cenar?, tenemos conejo, serpiente o jabalí.— muy feliz preguntó Félix, era increíble cazando con su arco y hacerse de presas en donde se encontraban, no sería difícil.
—Preparemos el jabalí, es más rico o el conejo, pero yo no pienso comer víbora— replicó Art.
—lo que sea está bien, pero dense prisa se hace más noche y debemos montar guardia por si algo se presenta durante la noche— pidió Amelia. —Comenzarás tú, Liam. Después irá Arlo y Félix, más tarde harán guardia Max y Art, al último iré yo, así descansaré de corrido y estaré más activa el día de mañana— Amelia dio el orden en el que se haría la guardia.
Todos los chicos estuvieron de acuerdo, entonces se apresuraron a cenar y los que descansarían, se retiraron a sus tiendas de campaña, quedando así solo Liam.
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Comments
GMSC
Y asi quería continuar con el compromiso el baboso 🤦🏻♀️😂🤣😅🤦🏻♀️😅
2025-03-01
0
Brunilda Canudas
0 y van 1 Rey , 1 Emperador en su Lista😈😈😈
2025-03-24
0
GMSC
Saluden a su futura reina alias la zorra oportunista 🤣🤣🤣🤣🤣😅
2025-03-01
1