Llegada.

—Parece que están confundidos, es comprensible ya que tú padre nunca vino a este lugar, conoció a tu madre fuera de la barrera y fue fuera de aquí donde se enamoraron— aquel hombre había llegado y realmente parecía un humano, se dirigió a Amelia.

—Señor, gracias por ayudar a mi hermano. Mi nombre es Amelia Grant y ellos son mis hermanos— la pequeña saludó y presentó a sus hermanos.

—Bienvenida, tu padre dijo que vendrías con tus hermanos, pero jamás especificó que fueran simples humanos— algo desconcertado habló aquel hombre.

—Me disculpo a nombre de mi padre, sin embargo la única forma en que yo esté aquí es que ellos estén conmigo, no hay otra manera— parecía que Amelia amenazaba a aquel hombre para que no se le ocurriera echar a sus hermanos de ese lugar.

—Pequeña, veo que tienes carácter. Me gustaría tener una plática contigo, te aseguro que tus hermanos están bien, ¿podrías venir conmigo a mi oficina?— preguntó el hombre.

—Amelia ve, nosotros estaremos bien. No debes preocuparte por nosotros— Liam le había dicho a Amelia, se había dado cuenta que aquel hombre era el que mandaba en ese lugar y no sería bueno llevarle la contraria.

Así Amelia acompañó al hombre a su oficina. —Me disculpo por mis modales, me presento. Mi nombre es Kellan Winter, soy el soberano de este grandioso lugar, pero algunos me dicen rey, su majestad, señor. Aunque tú podrías decirme padre o señor Kellan. No sabes cuánto había esperado para conocerte.— Con una sonrisa sincera en el rostro, el rey habló.

Les presento al rey Kellan Winter.👆🏻👆🏻👆🏻

Amelia enseguida hizo una reverencia y se disculpó. —Su majestad, lamento haberle faltado el respeto, mi padre jamás me dijo quien era usted.

Se escuchó una risa muy leve, —Si que eres educada, me llena de orgullo que la futura esposa de mi hijo, tenga tan buenos modales, ¿por qué si te informó tu padre que eres la prometida de mi hijo, verdad?— ya preocupado, el rey cuestionó.

—Me habló de ello, no tengo objeción con el matrimonio. Estoy dispuesta a hacer lo que sea, pero como le dije siempre y cuando mis hermanos permanezcan a mi lado— aclaró.

—Bien, bien, ellos se quedarán y también podrán gozar de los mismos privilegios que tú, ¿contenta?.— Sonriendo le dijo a Amelia.

La niña más que feliz por lo que estaba escuchando, asintió y luego se retiró a ver cómo estaba su pequeño hermano. También le dijeron que ese lugar solo era la frontera del reino de los demonios, porque sí, ese lugar era un reino lleno de seres con magia y diferentes formas, escondido de los humanos para evitar su codicia. Amelia no sintió repulsión ni miedo al enterarse, sabía que en ella corría la sangre de alguno de ellos. Lo único que le preocupaba era que sus hermanos se vieran afectados por ese motivo.

Ya que solo era la frontera, deberían partir al día siguiente rumbo a la capital dónde por fin ella podría conocer a su futuro esposo.

Todo se hizo como lo habían previsto, al amanecer les dieron algo de comer a los niños y partieron de aquel lugar, el trayecto les llevaría todo el día y eso que no irían caminando. El rey pidió específicamente que fueran unos guivernos los que transportaran a sus invitados. Él poseía magia y usar la levitación para volar, no sería ningún problema.

Estos eran los guivernos que servirían de transporte. 👆🏻👆🏻👆🏻

Los niños al ver en lo que se transportarían, se habían quedado sin habla. Liam, Max y Arlo estaban muy felices por ver ese tipo de ser frente a ellos y más por poder viajar sobre uno de ellos, pero Art y Félix parecían estatuas, no se movían del miedo que sintieron.

—Tranquilos, yo iré con ustedes. Les dije que no tenían de que preocuparse, yo los cuidaré— se dirigió Amelia a Art y Félix.

—Lo dices porque no le tienes miedo a las alturas, además quién me asegura que esté semejante animal no me comerá— aterrorizado habló Félix.

Sus hermanos comenzaron a reír, porque Félix de verdad estaba temblando.

—Liam, por favor cuida a los dos que irán contigo. Nos veremos al llegar— pidió Amelia. Su hermano asintió y ya arriba del guiverno, su viaje comenzó. Mientras tanto, por culpa de Félix no podían partir los que restaban.

—Su majestad, ¿habrá una manera de que duerma a este gran miedoso?. Por favor, no me gustaría retrasarnos más.— Amelia lo que menos quería era separarse, aunque ya estaban ahí, ella no confiaba en nadie.

Para ayudar, el rey con su magia durmió a Félix y por fin pudieron partir.

El viaje fue muy ameno y todos disfrutaron de los paisajes, de las diferentes razas de seres que habían, claro que Félix se perdió de dicho espectáculo por miedoso y exagerado, al menos eso dijeron sus hermanos.

Sobrevolaron por unas cuatro horas y bajaron a descansar un rato, aún faltaba para llegar al corazón del reino. El rey les dio a los pequeños, comida y bebidas para que pudieran alimentarse y habiendo descansado una hora más o menos, siguieron con su viaje, uno que duró otras cinco horas, hasta que por fin pudieron ver el castillo y fue ahí donde los guivernos aterrizaron.

Toda la servidumbre salió a recibir a su rey, pero no hubo señales de su hijo. Así que el rey solo se dedicó a presentar a los pequeños y también informó que ellos se quedarían a vivir ahí, que debían respetarlos y cuidarlos como si fueran los hijos propios del rey. Aunque a muchos no les gustó la idea, no podían ir en contra de su rey, pues siempre se mostraba amable y con una gran sonrisa, pero ellos que lo conocían de tiempo, sabían de lo que ese rey demonio era capaz.

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Comments

Irene Nievecita

Irene Nievecita

Harto bueno el rey, un hombre así me recetó el doctor jajaja.

2024-12-05

0

GMSC

GMSC

y los cuernos 🤔🤔🤔

2025-03-01

0

GMSC

GMSC

Supongo que alguien estará atendiendo el envenenamiento del pequeño 🤔🤔🤔

2025-03-01

1

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