Baile fallido.

El príncipe se acercaba a donde estaba Amelia, claro que junto a su acompañante. Al ver esto, los hermanos de Amelia, le obstruyeron el paso y no permitieron que él se acercara a su hermana.

—No deberían de tratar así a su alteza, el podría hacer que los echaran de este lugar— intentando defender lo que le estaban haciendo a Farid, Iveth habló.

—Señorita, mi hermana aquí es mucho mas importante que cualquier otra persona— con mucho orgullo habló Félix.

—No te atrevas a responderle de esa manera a Iveth— molesto dijo Farid.

Amelia se estaba cansando de todo, entonces decidió interrumpir. — Alteza, me disculpo por el comportamiento de estos chicos, sabe les sorprendió tanto al igual que a mí, el hecho de que mi prometido llegara con otra chica a nuestro baile de compromiso. No se preocupe lo que menos queremos es molestar, así que si ustedes se mantienen alejados de nosotros, les aseguro que todo estará bien.

—No puedes darle órdenes a su alteza. Discúlpate ahora mismo.— Furiosa insistió Iveth.

—Señorita Iveth, por lo que sé, ha sido la mejor amiga del príncipe desde hace muchos años y eso lo comprendo, sin embargo usted no puede darme órdenes. No solo soy la prometida del príncipe, también soy la princesa guerrera, la elegida por la espada de fuego y ni tú ni nadie puede ordenarme, ni siquiera el príncipe. El único ser aquí presente que puede darme órdenes es el rey.— Verdaderamente, Amelia se había molestado, pues esa información nadie la sabía y se daría a conocer cuando Amelia cumpliera la mayoría de edad. En ese momento el enojo se apoderó de ella y dejó salir toda la verdad. Cuando se dio cuenta ya era demasiado tarde, aunque los asistentes al baile estaban sorprendidos, todos y cada uno se inclinaron ante Amelia, porque quién dominara la espada sería la única capaz de mantener a salvo al reino demoníaco, pues aunque tenían poderes, habían seres más fuertes que ellos, incluso los humanos si así se lo proponían.

Todos estaban inclinados a excepción del rey, el príncipe, Iveth y los hermanos de Amelia.

—Muestra tu respeto a la princesa de la espada de fuego, ¿o acaso quieres morir?— gritaba un hombre que al parecer era el padre de Iveth.

La señorita Iveth no tuvo mas opción que inclinarse ante Amelia, pero el príncipe intentó detenerla.

—No te atrevas— gritó el rey. — Todos deben mostrar respeto a Amelia, ella es la elegida. No quise que se enteraran de esta manera, pero es la verdad, así que todos deben de mostrar su respeto siempre.

Los hermanos de Amelia estaban a punto de arrodillarse, pero ella los detuvo. —Ni se atrevan a inclinarse ante mí, se los he dicho y se los repito. Ustedes son yo y yo soy ustedes. Los seis somos uno, nos respetamos mutuamente, jamás deberán agachar la cabeza ante mí— aclaró, dejando sorprendidos a todos, por la gran devoción y amor que tenía Amelia por sus hermanos.

Los chicos solo pudieron asentir a lo que su hermana les había pedido, al fin parecía que el baile podría iniciar, pero nada sería como se esperaba en toda esa noche.

—Su majestad, su majestad. Atacaron la frontera norte— llegó gritando un hombre que parecía ser un mago oscuro.

De inmediato la guardia del rey se comenzó a reunir y así el baile terminó sin antes haber comenzado.

Amelia comenzó a reír entre todo el alboroto que se había provocado. —Saben, necesito sacar todo lo que traigo dentro— dijo esto dirigiéndose a sus hermanos. —Max necesito que me lleves a la frontera norte, supongo que tú ya has estado ahí— Max asintió y luego de eso todos sus hermanos dijeron que ellos también irían, utilizando sus palabras en su contra.

—Dijiste que tú eres nosotros y que nosotros somos tú, ¿cómo irías a un lugar en donde no estemos tus hermanos?— había hablado Arlo.

Así todos salieron del castillo, sin darle ninguna importancia a los presentes y mucho menos al príncipe. Volaron en los guivernos que Max había domado, así llegarían más rápido.

Tardaron alrededor de una hora en llegar a la frontera y sí, justamente frente a ellos, los demonios de bajo nivel estaban siendo masacrados por lo que parecían ser entes malignos, normalmente solían ser los restos de aquellos seres que habían sido asesinados, pero que no morían en realidad. Provocar miedo y pánico entre los que no tenían suficiente poder para detenerlos, era la manera más efectiva de ganar más poder y destruir todo a su paso.

Los entes, contra los que se enfrentaron Amelia y sus hermanos.👆🏻👆🏻👆🏻

—Bien chicos, demostremos de lo que estamos hechos— muy segura habló Amelia y comenzaron la batalla con aquellos seres. Para ella no fue ningún problema pelear con seres de tan bajo nivel, pero para sus hermanos era un poco mas difícil, ya que eran humanos y eso les jugaba en contra, aún así lograron eliminar la amenaza sin contratiempos y cuando por fin llegó la guardia, no había nada para eliminar ni nadie con quien pelear. Con ellos venía el rey.

—Amelia Grant, ¿puedes explicarme todo esto?, ¿por qué te arriesgas de esta manera?— el rey estaba enfadado.

—Majestad, necesitaba sacar toda la humillación que me hizo pasar el príncipe, por eso decidí venir y como puede ver no tengo ningún rasguño. Tranquilo, todo está bien— Amelia, se había acercado al rey y le había dicho eso casi al oído. En eso ella pudo sentir como algo se acercaba a gran velocidad y se dio cuenta que era una flecha dirigida al rey, entonces con la mano izquierda agachó al rey y lo hizo caer, mientras que con la mano derecha detuvo la flecha con su espada.

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Comments

GMSC

GMSC

Ya ve rey, sabe que van por él y se anda exponiendo en lugar de mandar a su hijo

2025-03-01

0

GMSC

GMSC

Hay principe estás bien perdido 🤦🏻‍♀️

2025-03-01

0

GMSC

GMSC

Lo mismo digo para usted Rey, que hace en el campo de batalla 🤔, y por cierto, su hijito donde está 😅😅😅

2025-03-01

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