El duque extrañado, preguntó. —¿Te refieres a lo de irte a vivir a otro lugar?
—Exacto, usted dijo que era su amigo y que allí había crecido mi madre. Eso me servirá para conocer más sobre ella y además así no le daré ningún tipo de problemas aquí a usted— triste y con los ojos rojos decía Amelia.
—No me negaré a tu petición y es porque te amo que hago esto. Amelia creé en lo que te digo, lo único que siempre quise fue tu bienestar y seguridad, siempre te he amado y siempre te amare— con la voz entrecortada se escuchó al duque.
Así Amelia se retiró a su habitación y preparó algunas cosas para poder partir lo mas pronto posible, aunque antes debía convencer a su padre de hacer una cosa más.
Un nuevo día había llegado y Amelia se despertó muy temprano, bajó a desayunar porque tenía que salir a hacer algo importante.
—Buenos días señorita, ¿gusta que le sirva el desayuno ahora mismo o esperará a su padre?— preguntó una de las sirvientas.
—Desayunaré sola, así que sirvan mi desayuno de una vez— Amelia respondió, parecía muy apurada, así que la servidumbre obedeció y hizo rápido su trabajo.
La niña desayunó y salió al patio para ver a uno de los cocheros. —Buen día, me gustaría ir a un lugar. ¿Podrían llevarme?— se dirigió a dos de los cocheros que estaban presentes.
—Señorita, sin el permiso del duque no podemos llevarla a ninguna parte. Primero tiene que avisarle a él y pedir permiso— informó uno de ellos.
Amelia apretó los puños por el coraje de tener que pedir permiso a su padre y más porque ella no quería informar sobre cuál era su destino. Decidió caminar e ir a despertar al duque para pedir permiso, pues aunque no lo quisiera era necesario.
Tocó la puerta y el duque dijo que podía pasar. —Buenos días padre, sabe me gustaría dar un paseo por el pueblo y quiero que un cochero me lleve, me dijeron que necesito su permiso y por eso vine a pedirlo. ¿Puedo ir al pueblo y utilizar un carruaje para salir?— preguntó, entrelazando sus dedos, esperando que su padre diera su aprobación.
—Iré contigo, sola no puedes salir. Anoche te dije que corres peligro y no permitiré que te expongas por ningún motivo— el duque habló firmemente, asegurando que él iba o Amelia no saldría de ninguna manera.
—Esta bien padre, de cualquier forma lo sabrá. En realidad quiero ir al orfanato que está a las afueras del pueblo. Me gustaría informarle algo de camino a ese lugar— de igual manera habló firmemente, dejando un poco confuso a su padre.
El duque se preparó y después de un rato salió junto a su hija para ir a dónde ella había dicho. Pidió que un escuadrón de veinte de sus soldados los acompañaran.
Cuando ya iban en el carruaje, Amelia le informó a su padre lo que realmente quería hacer. —Verá padre, vamos a ese orfanato a visitar a cinco chicos, los mismos que quiero que adopte como mis hermanos. Es el único favor que le voy a pedir en toda mi vida.
—¿Acaso te volviste loca?, yo no puedo adoptar a cinco desconocidos y mucho menos por un capricho tuyo.— Furioso habló el padre de Amelia.
Muy molesta también, la niña respondió. —Necesito que los adopte porque si no ellos morirán y son los que me mantuvieron con vida después de su muerte. Si no quiere que yo vuelva a morir por manos de alguien de este imperio, debe adoptarlos y enviarlos conmigo al lugar de dónde era mi madre— tanto era su enojo que no midió lo que estaba diciendo.
—Amelia, ¿de qué estás hablando?. Hablas de la muerte como si ya la hubieras experimentado, ¿está es tu primera vida verdad?.— Sin querer escuchar realmente la respuesta, el duque tuvo que preguntar.
Con lágrimas en los ojos, la niña respondió.—Regresé del futuro, a mi y a mis hermanos nos mató alguien de este imperio. Además siempre creí que usted murió en un accidente, pero el día de mi muerte me enteré que fue asesinado por el mismo hombre que me mató a mí.
El duque estaba estupefacto con tal información, no podía creer lo que escuchaba. Era increíble que una cosa así fuera posible.
—Yo no sé de dónde era mamá, pero volví gracias a mí sangre de parte de ella. Debo entender y conocer mis raíces y así definir mi futuro, uno dónde no muera tan joven porque apenas tenía veintidós años y acabé de esa manera— sin poder parar sus lágrimas, Amelia seguía contando su historia.
—¿Sabes quién era la persona que te asesinó?— totalmente furioso habló el duque.
—No se quién era. ¿Significa qué me creé?, aunque no estoy mintiendo, no planeaba decirle nada y mucho menos a usted— limpiando sus lágrimas, decía Amelia.
—Te creo porque sé de dónde era tu madre y ellos serían capaces de hacer este tipo de cosas. Jamás quise que terminaras como tú lo cuentas. De verdad lamento todo lo que tuviste que pasar, no me imagino cuanto debiste sufrir. Si quieres que adopte a esos niños lo haré siempre y cuando ellos estén de acuerdo— un poco más calmado habló el duque.
Amelia sabía que convencer a aquellos niños sería casi imposible, sin embargo tenía un haz bajo la manga.
El camino transcurrió en total silencio dentro del carruaje hasta llegar al orfanato. Padre e hija bajaron del carruaje y se dirigieron con los encargados del orfanato.
—Buen día, me gustaría conocer a los niños que viven aquí. Estoy pensando en adoptar a algunos.— Saludó de forma amable a los encargados.
—Buen día señor, espere un momento aquí y le traeremos a los niños que están a nuestro cargo— mencionó uno de los encargados, dejando al duque y su hija en una pequeña sala.
Después de un rato los encargados llegaron con los veintitantos niños que vivían en ese lugar, entre todos ellos iban los hermanos de Amelia, ella al verlos derramó un par de lágrimas de felicidad por ver a aquellos niños que cambiaron su vida por completo para bien.
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Updated 32 Episodes
Comments
Cruz Mejia
Debería contarle todo para que su padre esté prevenido o irse todos juntos
2024-04-07
4
Isabel Conde Lema
si le contó todo porque no le dijo que que mandó asesinarles por el emperador
2024-03-06
2
Sonia de la Torre
No sé por qué no quería decirle nada al padre, como iba a salvar su vida si se va y no le dice nada? 🤔
2023-12-07
13