Luego de saber que volvería a ver a Joel, esperé ansiosa que sucediera. Sinceramente, tenía miedo de que algo saliera mal. Pero, por fortuna, no fue así.
La cita empezó muy bien. Joel estaba aún más atractivo que la primera vez. Yo, por otro lado, logré tranquilizarme de alguna forma.
Una vez que él ingresó a mí departamento, estuvimos un breve tiempo sentados en mis sillones, cara a cara. No podía dejar de ver sus labios, para colmo él se los mordía cada pocos segundos. En un primer momento, supuse que era a propósito, solo después de observarlo bien me di cuenta de que era un tic. Incluso eso lo hacía único y tierno, a mis ojos.
Después de consultar con él acerca de que deseaba hacer, decidimos ir al cuarto. Está vez, cuando ingresé para darle los masajes, me quedé solo con una camisa blanca y unos shorts. Mis piernas estaban al descubierto, al igual que gran parte de mí piel.
Al ver cómo me observaba supe que algo había cambiado para bien, al iniciar el masaje lo vi menos tenso que la primera vez y también me encantaba que me viera directo a los ojos. 'Que gran progreso de su parte en poco tiempo'— pensé animada.
Al tocar sus manos nuevamente, me percaté de que eran muy suaves, y eso no me molestaba en lo más mínimo. ¿Por qué los hombres debían tener solo manos gruesas y ásperas?
Por otro lado, sus ojos eran negros, pero cautivadores. Ya me habían hipnotizado la primera cita, pero ahora eran más llamativos por alguna razón. Y su mirada y sus gestos transmitían paz y dulzura a la vez. ¡Quería adorar a ese joven en ese mismo instante! ¡Que afortunada de ser su masajista!
'¿Esto es el amor o sólo me gusta?'¿Cómo saberlo si nunca he amado realmente? — pensaba temblorosa como una adolescente que está por tener su primera vez. En efecto, me sentía como una jovencita inexperta de 15 años que no sabe bien que hacer frente al chico que le gusta. ¿Besarlo? ¿Seguir tomando su mano? ¿Qué hago para que esto sea eterno? ¿Hablar y conocerlo más?
Mí corazón también palpitaba con fuerza al abrazarlo, y cuando tocaba su pecho con mis manos, aún con su camisa sobre la piel, se sentía bien, era agradable sentirlo. Incluso me daban ganas de tocarlo más y más. Deseaba apretar los músculos de sus brazos y besarlos con cariño y pasión. ¡Debía controlarme o lo echaría todo a perder! Además yo no era así de "caliente", debía ser profesional.
Por dentro me odiaba a mí misma en esos momentos. Solo habían pasado unos minutos y si no me calmaba Joel se volvería a asustar. Y yo debía ayudarlo a sanar. En esos momentos tenía ese privilegio de ayudar a alguien dulce, amable y especial.
A ver, en un masaje tántrico, se supone que el o la masajista debe dar lo mejor de sí para "amar" y sentir "devoción'" por el cuerpo que está tocando. Yo siempre había creído que eso era lo que hacía con mis clientes. Todo eso cambió al tocar a Joel. Con él, la conexión fluía más rápido, todo era más natural, a pesar de mí nerviosismo.
Por un momento, mientras lo tenía tan cerca lo empecé a abrazar, él reaccionó bien y me correspondió, yo me di cuenta de que no quería que dejáramos de hacer.
"No voy a ser vulnerable por los sentimientos hacia un hombre" me había dicho una y mil veces. Y eso me había mantenido por mucho tiempo a salvo de Roldán, de sus excentricidades y de sus ansias de dominar mí vida.
Pero insisto, con Joel todo era diferente, con él volví a sentir lo hermoso que era compartir algo con el sexo opuesto. Mí mente volaba, me imaginaba peleando con Cleopatra, quien me reprochaba que me había involucrado con un cliente rico. También con Roldán, ya que por supuesto, no había "aprobado" la relación con Joel.
Al final de mis fantasias, en ese pequeño cuarto para masajes, el romance ficticio entre Joel y yo, siempre triunfaba. Los conflictos se resolvían fácilmente: "Renuncio Cleopatra, adiós, me voy con Joel", "Quédate con tu departamento de lujo, viejo tóxico". Y luego me veía tomando su mano, en un campo con un sol brillante. Ni mis sueños más felices habían sido tan detallados y todo en unos pocos segundos.
De repente, me planteó que quería hablar. Algo que me desconcertó, pero que resultó lo mejor que podía pasarnos. Joel me habló sobre sus abusos y me conmovió hasta el alma. '¿Cómo puede una tía abusar de su propio sobrino pequeño?' Pensé angustiada y con amargura.
Yo también abrí mí corazón con él y no solo le relaté brevemente el abuso siento sufrí en el orfanato, sentí necesidad de que supiera más sobre mis citas, para que viera que yo era una chica como cualquier otra. Cuando me di cuenta, le estaba relatando sobre situaciones vergonzosas con clientes.
Sin embargo, no me daba vergüenza hablar con él, me escuchaba con toda la paciencia del mundo. ¿Dónde había estado este hombre comprensible toda mí vida? Roldán me escuchaba sí, pero siempre terminaba hablando de él y su esposa y solo quería tener toda la atención para sí mismo. Joel se mostraba diferente, más interesado por saber de mí, por escucharme y entenderme.
'¿Será que es posible tener una relación tan dulce por el resto de una vida? Incluso si Joel no fuera mí pareja, ¿Podría alejarme de esto?' Pensaba mientras me corazón palpitaba de emoción, Joel me seguía escuchando, sin muestras de aburrimiento. Ni siquiera Carol me había dado tantas ganas de hablar y de compartir momentos y era mí mejor amiga
Así el tiempo se fue volando y antes de despedirlo, le propuse pactar otra cita, ya ni siquiera me importaban los masajes o cobrarle. Solo quería seguir estando a su lado. Tal vez el amor era eso, estar cerca de quién nos hacía bien y ya.
Mí enamoramiento juvenil casi me había hecho olvidar que tenía una cita con un joven de nombre Simón o algo así, había aceptado salir con él a través de la nueva app de la agencia. En la oferta de cita decía que yo debía "fingir ser su novia ante su familia". Siempre me había divertido actuar de novia, y el dinero lo necesitaba. Solo por eso acepté.
Por supuesto que a Joel no le di tantos detalles. Ciertamente, me asustaba que supiera mucho sobre mí vida de acompañante y quizás había hablado de más con él. Y aún más me aterraba que supiera sobre Roldán.
Mientras me duchaba para la cita con el cliente nuevo pensaba en una posible relación con Joel, ¿Sería posible? No si seguía en la agencia de citas y técnicamente yo tenía pareja. Cuando Roldán estaba en la ciudad era muy invasivo y mí vida solía girar alrededor de él, algo que sería incompatible con lo que me sucedía con Joel.
¿Qué debía hacer? La atracción hacia mi joven cliente me nublaba el juicio. No quería perder mí propiedad, Roldán no me permitiría tener una relación, Cleopatra tampoco, debería buscar otro empleo con urgencia. Al final, todas parecían complicaciones e igual no me importaban.
Definitivamente, necesitaba una solución a todos esos posibles problemas y la vida me había enseñado que para mí nunca nada resultaba ser fácil.
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Updated 51 Episodes
Comments
Zulim
Mejor amiga...Si claro
2024-06-27
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Carolina Acosta
para el amor definitivamente no hay edad, es sólo tener al frente al indicado
2023-09-15
1
Yura Ran
Darían. divino (a) tus lineas
2023-09-14
0