Luego de esa incomoda presentación con su madre, todo paso demasiado rápido y precipitado.
Fue un segundo en el que estaba junto a Shain y al otro su madre me tenía envuelta en sus brazos maternos. No sabía que hacer, por lo que atine a hacer lo mismo, envolver mis brazos alrededor de ella.
Al separarnos su sonrisa era legitima, mirando mejor sus facciones puedo ver como su cabello colorado natural, no tan rojo como el mío o el de mi madre, tiene algunas canas que le quedan como si fueran reflejos.
—Encantada de conocerte —dice cuando está a un paso de mí, pero se inclina para susurrarme—. Eres la primera chica que nos presenta mi hijo.
—Oh... —murmuro mirando de reojo a mi novio que solo nos mira impaciente.
—¿Papa? —pregunta Shain para llamar la atención de su madre y volver a estar pegado a mí.
—Terminando de cocinar, como siempre —dice volteando para salir por donde habíamos ingresado—. Osman esta junto a él y su novia.
—¿Bragas perfumadas está aquí? —pregunta y su madre se ríe asintiendo a su pregunta.
Me quedo pensando en que será eso de “bragas perfumadas”.
—Esa historia seguro que luego la descubrirás —dice su madre como leyendo mis pensamientos. Mi boca se abre de la impresión—. Ser abogada me ha enseñado a leer a las personas —menciona Zafiro, respondiendo a mi pregunta no formulada.
—Eso puede intimidar —murmuro.
—¡Oh! Habla, pensé que solo decías y hacías gestos —nuevamente se detiene para mirarme con cierto aire burlón muy parecido al de su hijo.
—¡Mama! —la reprende mi novio y yo no puedo hacer más que sonreír, me gusta.
—Bien, no chilles —dice retomando el camino a lo que parece ser el comedor principal.
Entramos a una enorme sala donde en el centro hay una enorme mesa con muchas sillas, inmediatamente me pongo a contar y veo que tiene doce sillas a cada lado más las que coronan las puntas. Me siento en una escena salida de un cuento de hadas, de princesas y príncipes, de esas de la edad media donde los reyes comían junto a sus súbditos.
—¿Es muy grande tu familia? —no puedo evitar preguntar en un susurro para que solo el me escuche.
—Algo así —responde con cierta tinción.
Seguimos de largo, pasando por un nuevo pasillo que comunica el gran comedor con la cocina que parece salida de un restaurante de reputación Michelin.
Detrás de una gran estufa esta un hombre mayor, con su cabello parcialmente encanecido que al levantar la mirada y ver a la mujer que es madre de mi novio es increíble la metamorfosis que sufren sus ojos grises. Su cara pasa de estar completamente seria, por algo que le dice al hombre que está a su lado junto con una mujer sonriente, a iluminarse y sonreír de esa forma que tienen los enamorados. Me recuerda mucho a la mirada que le suele dedicar mi papa a mi mama cuando la ve ingresar o solamente cuando ella habla entusiasmada de algunos de sus personajes ficticios.
—Amor —dice el hombre y mira a su hijo, el parecido que tiene con Ayse es increíble—, Shain que bueno que al fin llegaron con tu hermana, la cual no veo —dice y ahora concentra toda su atención en mi—. Y esta adorable chica ¿Quién es?
—Ludmila, mi novia —me presenta ante su padre que se acerca a nosotros limpiando sus manos en un repasador blanco—. Luz, él es mi padre Shiloah.
—Encantada —murmuro tomando la mano que me tiende, pero él se inclina y como todo un caballero besa mis nudillos.
—Es grato saber que tus hijos sientan cabeza —dice luego de esa pequeña muestra de caballerosidad—, ahora falta la mocosa que plante bandero.
—Pues te sorprenderás —acata Shain.
En ese momento se escucha unos taconeos viniendo de otra zona de la cocina y lo siguiente que se, es que Ayse nos deja medios sordos cuando grita y chilla corriendo a los brazos de su padre.
—¡Papi! —grita emocionada.
—¡Mi niña! —le responde Shiloah, en el momento que mi hermano muestra su cara y pasa saliva como si se percatara que se ha metido en la boca del lobo.
Fue cómico ver como mi hermano hacia tripa corazón cuando el señor Shiloah lo saludo seriamente. Le dio un apretón de manos que lo dejo algo pálido, pero luego de eso lo estrecho en un abrazo que desubico a un más a mi hermano.
Entre bromas por la cara que había tomado mi hermano, todos fuimos colaborando en colocar la mesa para servir el almuerzo.
Fue una sorpresa comprender que el personal doméstico solo se dedicaba al aseo de la casa y no atendían a sus patrones en cada comida. Para alegar ese acto simplemente se dijo que lo hacían para compartir ese momento en familia, aunque ya sus hijos no están en la casa, pero que, aún así, no dejaban de hacerlo.
El momento cómico se lo llevo el hermano mayor, Osman. Contando la historia de como conoció su novia o más bien a su prometida, ya tenían fecha de boda, que fue en la preparatoria.
Amber, que es el nombre de la chica, todos los días le dejaba cartas anónimas perfumadas. A medida que sus cartas adquirían un tono más elevado lo fue también sus suvenires que pasaron de simples dulces a dejarle prendas íntimas.
Cuando su hermano recibió la primera prenda, su madre lo descubrió y pensó que era alguna admiradora de su marido, que al parecer tiene antecedentes de casanova, se armó la de San Quintín.
—Suerte que el sobre llevaba el nombre de este muchacho —dice palmeando el hombro de Osman—, de lo contario su madre me tendría comiendo tierra desde entonces —finaliza Shiloah, con aire divertido.
—Y así fue como esta señorita comenzó a intrigar a mi hijo, no podía saber quién era las de las cartas hasta que se le ocurrió la brillante idea de colocar una cámara de seguridad cerca del buzón para descubrir a la chica misteriosa que dejaba esos regalos problemáticos —dice Zafiro, mirando a Amber, que solo se sonroja un poco. Al parecer es un tema superado y lo ven más como una anécdota para compartir en familia.
—Ahora quieren escuchar como esta encantadora mujer se aprovechó de este desamparado hombre —levanta la mano el padre de mi novio con una picara sonrisa en su cara, mirando a su esposa que rueda los ojos.
—¿No será que fue al revés? —dice ella y se levanta para acercarse a él y sentarse en sus piernas— Tú te aprovechaste de mí y para peor me dejaste tirada cinco años.
—Te sentaron bien esos cinco años —se burla el dejando un beso en sus labios.
—Descarado —le responde burlona y dirige su mirada a nosotros—. Porque no disfrutan de la tarde, la piscina está lista para ser usada —propone y ya Ayse está tirando de mí.
—Vamos cuñada que te presto un bikini —dice ella sacándome del gran comedor.
Me pasa uno en color verde que para mi sorpresa no es tan revelador, aunque se trate de un bikini. Voy al baño que está en su habitación y me lo pongo.
Me queda como si me lo hubieran hecho a medida. Saco mi gorro y trenzo mi cabello para no parecer una loca con el pelo mojado. Miro mi reflejo en el espejo y recuerdo la marca cubierta con el maquillaje.
—¿Ayse? —salgo del baño buscándola para preguntarle si el maquillaje es a prueba de agua.
La habitación está sola, me encamino hacia la puerta de la habitación, pero me detengo cuándo escucho murmullos.
—¿Qué quieres de recompensa por la apuesta? —escucho la voz de Ayse.
—Todavía no lo sé —escucho que responde su hermano.
—Creí que lo de ustedes era en serio y que no me pedirías nada —resopla ella, se escucha una risa de parte de su hermano.
Es suficiente para mí, no necesito escuchar más. Volteo y miro a mi alrededor. Salir por esta puerta está descartado, pero ¿La ventana?
Me dirijo hacia allí, corriendo las pesadas cortinas de terciopelo que cubren los amplios vidrios que se alzan hasta casi llegar al techo. Descubro que se trata de una puerta venta que comunica la habitación con el exterior. Abro la puerta y salgo sin siquiera recordar que me encuentro casi desnuda y que la mansión está situada a las afuera. Camino hacia la salida, mi cuerpo me pide que camine y me aleje, eso es lo que hago reprimiendo las lágrimas que quieren salir de mis ojos al descubrir que todo esto es una vil mentira.
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Updated 36 Episodes
Comments
Lourdes Mendez
en traje de baño no quiero creer las miradas que robará
2024-08-20
1
Anonymous Carmen diaz
No debiste huir por lo que no escuchaste completo Lula debiste confrontarlos y que aclararan
2024-05-28
4
Ariana Cavallaro
Mal interpretó las cosas, nunca se quedan a escuchar el final
2024-05-15
2