Shain:
Definitivamente la chica que tengo a mi lado es un ángel caído del cielo. Su curiosidad se dibuja en su hermoso rostro, en esos ojos verdes que a veces lucen casi transparentes. Mientras caminamos hasta mi departamento trato de mentalizar como decirle que esas fiestas no son para nada a lo suele hacer su querido hermano, no; estas fiestas son una completa locura.
—¿Y? ¿Qué pasa? Te comieron la lengua los ratones —dice al presentir que mi silencio se ha prolongado demasiado para su cabecita ávida de aprendizaje.
—Estoy tratando de encontrar las palabras para explicar lo que ocurre en ese tipo de fiestas sin que sufras un colapso —admito.
—¿Tan malas son que me podría dar algo? —pregunta con su interés sin resolver.
—No, todo lo contrario, pero se pasan de zarpadas y tu querida mía, no estas listas para ese tipo de eventos —anuncio.
—¿Estás seguro? —pregunta queriendo sonar con picardía, pero solo la hace ver más adorable.
—Completamente.
Llegamos al departamento y al ingresar mis dos idiotas amigos están contando los condones que nos había dado la noche anterior mi querida pelirroja.
—Tengo diez ¿crees que me alcanzaran? —pregunta el cavernícola de Leonardo a Martin.
—Yo tengo quince, de ultima me pedís o vemos —farfulla él.
—¿Qué planean? —pregunto sabiendo la respuesta.
—Esta noche es la gran pijamada y pensamos follar a lo grande —dice Martin y voltea a vernos—. Mierda hermanita, no sabía que estabas ahí.
Miro de reojo a mi lado y la pobre se le confunde su rostro con su pelo. Esta roja como un tomate.
—¿Lo siento? —balbucea avergonzada.
—Se olvidan de que tenemos una noche planificada —les recuerdo a los orangutanes de mis amigos.
—Si, pero... —ambos la miran como si su vida dependiese de ese evento.
Corren hacia nosotros y se tiran al suelo suplicándoles que les perdonen la vida, que necesitan asistir a esa fiesta a como dé lugar.
—Piensa que le harás un favor a la humanidad, hermanita —dice Leo, suplicando.
Es vergonzoso como este par quiere, a como dé lugar, follar sin contemplaciones porque esta noche da para eso. Las chicas en esas fiestas se despojan de todas sus vergüenzas y se convierten en unas zorras de verdad. Obviamente que al día siguiente nada paso y así como ese día llego y se fue para solo el disfrute de los atrevidos que han participado.
No voy a mentir, ya he asistido a ese tipo de fiestas, me he liado con más de una mujer que en mis sueños lograría tener, pero en este momento lo único que encuentro atractivo es mi querida compañera de biblioteca.
—¿Tú quieres ir? —me pregunta, sus ojos son de curiosidad. Niego—. Podemos dejar la noche de palis para otro día si realmente quieres asistir, no te retendré.
—No, dejemos a estos orangutanes que vallan y sean seres primitivos por una noche y nosotros podemos ver algo o jugar a la pley.
—¿Seguro? —es un ángel de verdad— puedo ir contigo si es que quieres ir.
No, ni loco.
Puedo sentir como mi semblante cambia de un momento a otro. Mi sonrisa se borra y al ver mi gesto mis amigos muy sabiamente hacen su retirada. Ella no dice nada mientras los orangutanes hacen su retirada y yo aprieto la mandíbula de solo pensarla en ropa interior, frente a unos cuantos degenerados esperando por su turno. No, ni que lo sueñe.
—¿Quieres perder tu tarjeta V esta noche con unos degenerados que no se preocuparan por ser suaves? —pregunto crudamente.
Enseguida aparece su cara de espanto y niega de una manera exagerada que me hace sonreír.
—Pero... pensé que solo es una pijamada...
—No es la clase de pijamadas que te imaginas, cariño —digo y la pego más a mí, tomo su cara para ver sus hermosos ojos—. No soportaría que alguien vea un milímetro de tu piel y definitivamente no podría resistirme a tus encantos.
—¿Entonces tendremos nuestra propia pijamada? —pregunta devolviéndome una sonrisa dulce.
—Pues sí, pero definitivamente no te quiero en tanga —digo y sus ojos se abren—. No podría contenerme —susurro sobre sus labios.
—Además no tengo —dice ella y creo que moriré porque sin querer sonó muy sexi.
—Pues eso es bueno, de lo contrario no podría dejar de pensar en cómo te verías con ella sola —murmuro y veo como su color sonrojado se intensifica.
Decido dejar de incomodarla y juntos vamos a la cocina para ver que puedo preparar para la cena de esta noche. Ella elije acomodarse en una de las sillas que hay junto a la mesa de la cocina y mientras me cuenta lo que había estado haciendo con su hermano anteriormente.
—Me sorprendió el detalle para con ella, realmente está enamorado —dice mientras coloco en una sartén verduras a cocinar.
—Pues al parecer mi hermana también, se la pasa suspirando cada vez que la veo —digo recordando el medio día de hoy que se la paso suspirando, soñadora, como una completa idiota enamorada.
—Pues espero que le guste la pulsera que le regalara mi hermanito, la elegí yo —dice sin apartar la mirada de lo que estoy haciendo.
—Ahora dejemos a nuestros hermanos en paz —digo llegando su lado, coloco una mano en la mesa y otra detrás de su nuca.
Me acerco a su boca y dejo un beso breve, enseguida mi cuerpo pide más. Ella me recibe, como siempre, sin resistencia. No quiero prolongar el beso, porque vengo cargado de imágenes que incitan a la violencia.
Me aparto, con los ojos cerrados para contenerme y suspiro.
—¿Todo bien? —es descaradamente sexi su voz cuando esta excitada.
—Si... ¿Me ayudas a colocar la mesa? —pregunto desviando mi tensión sexual a un lugar menos exclusivo.
Ella solo se levanta para hacer lo que le pido, vuelvo mis pasos hacia donde tengo la comida lista para servir. Al tener todo finalizado y servido llamo a los orangutanes para asegurarme de que coman algo de comida antes de ir a la dichosa fiesta y se agarren una curda de los mil demonios.
—¿Quieres llamar a los chicos para que cenemos? —le pregunto a mi luz.
—Si —responde llanamente. Sale de la cocina y escucho como desde la sala los llama a gritos—. ¡Niños bajen a cenar, que papa oso ya tiene lista la cena!
Me rio de su ocurrencia y veo su sonrisa ingresando a la cocina nuevamente. Los pasos apresurados de los orangutanes se escuchan y pronto los veo ingresar con esos bóxeres que solo reservan para esta noche, para el evento del año se puede decir.
—¡Opa! —exclama ella, mientras cubre sus delicados ojos con sus manos.
—No te apenes hermanita y vete acostumbrando que si pasa mucho tiempo por aquí más de una vez nos veras así —dice Martin poniendo su punto de lógica.
—No pueden pretender que me acostumbre de buenas a primera —murmura descubriendo sus ojos. Los mira a ambos y veo como su semblante sigue sonrojado, trata de desviar la mirada.
Me acerco donde se encuentra, dejo la bandeja con la comida sobre la mesa y la atraigo a mi pecho.
—No veas tanto que me pone celoso —admito y amenazo con la mirada a los primitivos de amigos que tengo.
—Lo siento... es que... ¡Dios! —exclama, al parecer se dio cuenta que en medio de los dos hay algo que quiere toda su atención.
Se aparta de mí, yo sonrió por su reacción. Me dispongo a servir la comida procurando que toda mi hombría quede muy cerca de ella. Tengo que desviar la atención de esos cuerpos cubiertos solo por una fina tela y que mejor forma que mostrándole como me tiene desde que definitivamente mis ojos se posaron en su imagen.
La cena paso rápido, había un par de mastodontes primitivos desesperados por perderse en la noche. Esa pijamada será el comentario de la semana, seguramente.
Con mi preciosa colorada nos acomodamos para una noche de películas. Mis amigos no están con nosotros para cumplir con el reto, pero eso no resta que yo puedo ser quien cumpla con ella. Me muero por ver sus reacciones, si bien son películas de dibujos animados, estoy seguro de que sus reacciones serán como si se tratara de toda una película taquillera.
Mientras ella busca la película que veremos yo me dedico hacer palomitas de maíz y el infaltable café. Así lo pidió mi Luz y para mi princesa yo solo soy su humilde servidor.
Con todo listo me dirijo al sillón y dejo una bandeja rebosante de palomita acarameladas más un termo con suficiente café como para un ejército. Sirvo dos tazas le paso una y me acomodo a su lado. Ella me sonríe mientras toma la taza, está sentada en forma de indio y deveras que se ve adorable con su cabello suelto y sus mejillas sonrojadas.
Ver su cara así me hace pensar en que estará pasando por su mente. Miro la pantalla y lo que ven mis ojos no es lo que espero. Vuelvo mi mirada a ella, inquisidora.
—¿Quieres ver eso? —pregunto sorprendido por su elección, pensando que sería alguna de las tantas películas que viene mencionando, no, en cambio a elegido una que no es muy guau que digamos.
—Si, quiero verla y no es una película que elegiría para ver con mi hermano —dice ella en un tono algo bajo, es como si su timidez estuviera dando rienda suelta.
—ok... —murmuro—. No esperaba que quieras ver algo así, aunque tengo que decir que no es la gran cosa.
—¿Por? —su pregunta es realmente curiosa, su mirada está atenta a lo que pueda llagar a decir.
—Me parece mejor otra a esa, pero es tu elección —digo pensando en esa película que si me pone y me llena de ideas pervertidas.
—¿Quieres que veamos ambas y luego debatimos cual es mejor? —la idea me gusta, aunque, necesitare de todo mi autocontrol; además de un baño de hielo.
Hacemos lo que la señorita sugiere, ósea, ponerme en una situación potencialmente sensible a cualquier gesto o reacción que tenga. Ver cincuentas sombras de Grey no me parece tanto como ver 365 días. Esa sí que me tiene alejado de ella, más cuando se sonroja y me mira de reojo.
Al comienzo de esta travesía estábamos uno al lado del otro, mientas comíamos palomitas del mismo cuenco. Poco a poco mientras las escenas se hacían más candentes sentía que mi pulso se aceleraba, no porque ver la película me ponga en esa situación, sino que imaginarme que los protagonistas éramos nosotros.
Mi mente a la hora de volar es muy específica y no había pasado ni una hora de la primera película que ya me había alejado un poco de ella simulando que tomaba de mi refresco, porque el café a esta hora no era propicio.
Lo cómico de toda esta situación que ella estaba muy incómoda con cada escena cachonda que se proyectaba ante nosotros y eso que la que sugirió ver esto fue ella y no yo.
Al finalizar ambas películas nos quedamos tan quietos como simulando ser un par de esfinges. Creo que ni respirábamos y debo admitir que no quería dirigir mi mirada hacia ella porque sé que mi reacción podría ser una no esperada o si, no lo se.
—Emm.. Eso fue... —escucho que murmura, pero no me atrevo a mirarla— interesante —finaliza con un suspiro.
—Sip... —solo atinó a decir y le hecho una mirada de reojo, me está mirando.
—Deveras tenías razón, me pareció mucho mejor la segunda que la primera —escucho que dice y tengo que mirarla.
¿De verdad quiere debatir cual le gusto más? Yo más bien me pondría a practicar cual me gustaría más personalizar, pero debo recordad que estoy ante el ángel más puro de todo el territorio.
—¿En cuál situación te encontrarías más cómoda? —no puedo evitar preguntar.
—Mmm... no lo sé —dice y mueve su cuerpo para quedar frente a mi mientras toma el termo y sirve café para ambos, me tiende una de las tazas.
—Gracias.
—Ambas situaciones son incomodas, en una le imponen el amor y en la otra la atracción nace por parte de ambos, pero uno se resiste demasiado y eso del contrato me parece una locura.
—De todos modos, que elegirías —insisto.
—Creo que ambas, me gusta la idea esa enferma de querer imponer, pero también me gusta el otro lado más romántico y sensual —responde con sinceridad y no puedo creer que estemos debatiendo este tema.
Podríamos pasar directamente a la práctica, pero no, acá estamos hablando que sería más propicio que te secuestren o te quieran para un contrato como sumisa.
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Updated 36 Episodes
Comments
Wolfita Albarez
😂😂😂😂😂😂
2024-12-10
0
Marlet Ramirez💕
Shain estás despertando un demonio cuidado jajajaja /Facepalm/
2024-09-25
1
Lourdes Mendez
te sorprendió su contestación
más sorprendido estarías en la práctica
2024-08-20
1