Para la hora del almuerzo tuve que atender una llamada inesperada. Mi hermano. Raro, desde que esta con su novia meta y ponga todo el día me ha dejado abandonada el muy malito.
—Qué raro tu llamada ¿Sera que tu novia se cansó de ti? —ironizo.
—No tonta, pero necesito tu ayuda —murmura.
—¿En qué? —pregunto mientras termino de guardar mis útiles escolares.
—Quiero hacerle un regalo a Ayse —dice, dejándome sorprendida.
Si le quiere regalar algo es porque realmente está interesado en ella, si no para que se molestara en darle un presente.
—¿Cuál es la ocasión? —pregunto para tener una idea de que le puede llegar a dar.
—Vamos a cumplir un mes de noviazgo y quiero darle algo —dice y ahora sí que me quedo muda— ¿Estás ahí? —pregunta ya que mi silencio se prolongó.
—Si, lo siento. Me quede sorprendida y sin palabras para ser sincera —respondo con sinceridad.
—Ok... ¿Y me ayudaras?
—Si, ¿Dónde nos vemos? —pregunto ya saliendo del salón.
Me encuentro con el dueño de mis pensamientos más pecaminosos en las últimas veinticuatro horas apoyado en la pared, sus manos en los bolsillos de su pantalón, me mira despreocupado y mi corazón se salta un latido.
—Te espero fuera de nuestro departamento, en cinco minutos —dice mi hermano y cuelga la llamada.
—¿Con quién te vas a ver? —pregunta mi tormento. Su acento es algo receloso, pero quiero pensar que solo son imaginaciones mías.
—Mi hermano —respondo y puedo notar como su semblante se relaja, alzo una ceja ante su cambio de ánimo.
—Entonces no almorzaremos juntos —afirma.
—No, me ha pedido ayuda para algo —respondo poniéndome en movimiento hacia la salida de la universidad.
—¿Cuándo te veré? —pregunta ajustando sus pasos a los míos.
—En la tarde me toca ir a la biblioteca y esta noche tenemos programada otra onda de pelis, prometo no dormirme —digo divertida, él sonríe y toma mi mano.
Sin que se lo pida me acompaña hasta el encuentro con mi hermano, que ya está en su automóvil. Al verme hace sonar el claxon. Le hago una seña para que no se impaciente. Miro a mi acompañante y le sonrío.
—Nos vemos luego —decimos los dos a la vez por lo que reímos juntos.
Doy unos pasos hacia el automóvil, pero el me detiene tomando mi mano.
—¿No te despides? —pregunta y lo veo sin comprender. Me sonríe y se acerca más a mi para tomar mi cara y robarme el aliento.
Nos separamos y lo veo alejarse dejándome sumida en una burbuja. Pego un grito cuando mi hermano toca nuevamente el claxon sacándome de mi aturdimiento, sobresaltándome.
—¡Idiota! —grito levantando mi mano al voltear.
Camino la distancia que me separa del coche y subo en el copiloto, el me mira interrogante.
—¿Y? —pregunta.
—¿Y qué? —me hago la loca.
—¿Se puede saber que fue eso? —pregunta, sonrío.
—Nada —digo mirando al frente—. Vamos, arranca que también tengo prisa.
—¿A si? ¿Prisa para qué? ¿Para andar besuqueándote por ahí? —preguntó irónico y le dedico una mirada de reprimenda.
—Tengo que ir a la biblioteca, idiota —digo dejando un suspiro de hartazgo.
—Asique la niña salió del cascaron y ya anda de novia, mira vos —dice con burla.
—Te recuerdo que esta niña tiene la misma edad que tu —respondo también con burla—, pero ahora a lo que vamos, ¿Qué piensas regalarle a la princesita?
—¿Princesita? —pregunta y me hecha una mirada de reojo.
—Si, toda novia es la princesa de su novio —puntualizo.
—En todo caso ella es mi Diosa, mi Diosa que me hace unas cosas que uff..
—¡No quiero saber! —me tapo los oídos y detengo su confesión fuera de lugar. El solo se ríe de mí.
—Ok... estaba pensado en una pulsera —dice.
—Mmm... ok vamos a la joyería de papa —digo, el asiente.
Llegamos al local. Al entrar nos reciben como si fuéramos los Dioses del olimpo cuando en realidad somos simplemente seres humanos.
Le pedimos a la encargada de la joyería que nos muestre pulseras. Una que sea digna de una princesa, pienso en mi fuero interior.
Elegimos una realizada en plata combinada con oro. La pisa es hermosa. Su cadena tiene las formas del símbolo del infinito entrelazadas con diferentes dijes de corazones que se hacen más grandes a medida que llega al medio de la pulsera. En verdad que es una pieza muy hermosa. Los corazones son de oro y el del medio, el más grande, tiene un rubí con la misma forma que el dije haciendo la pieza más interesante aún.
La colocan en un estuche de terciopelo rojo y salimos del local.
—Debemos pasar por una florería y comprar una rosa —digo.
—Solo una? —pregunta mi hermano.
—Si, el mes que viene le compras dos y así sucesivamente —puntualizo.
—Buena idea —dice el, concordando conmigo.
—¿La invitaras a cenar para darle los presentes? —pregunto.
—Esa es la idea, aunque sé que tiene un paladar exquisito —dice, apuesto a que teme errarle a su elección—. Su padre es chef, su hermano también, eso es mucha presión.
—Solo se tú, recuerda que lo importante son ustedes dos no la comida —digo.
—Quiero que sea perfecto, como toda ella —dice. Deveras que está enamorado.
—¿Tan loquito te tiene? —pregunto y el solo me sonríe.
Volvemos a nuestro apartamento, aprovecho para dejar mis cosas antes de ir a la biblioteca y antes de salir le digo que le pregunte a nuestro padre consejo de donde llevarla a comer.
Siento una ansiedad que nunca había sentido. Es como si de pronto ir a la biblioteca tenga otro significado, es como si esperara encontrar algo nuevo.
Bueno nuevo no, más bien grande, de manos igual de grandes, ojos azules y cabello castaño cobrizo con un conjunto de músculos que te hace dudar de tu cordura. Llego y como siempre no esperen a que entre para señalarme el carrito lleno de libros. Paseo mi mirada por el interior de la biblioteca y no veo nadie conocido salvo los mismos de siempre, pero no específicamente ese espécimen que me hace sudar frio.
Suspiro y comiendo mi ardua tarea de acomodar los libros uno a uno en su lugar correspondiente. Al poco rato termino con los libreros que están en la planta baja y solo me quedan los de la planta alta. Subir el carrito es fácil, la escalera tiene un sistema para que el carro enganche y suba solo, por suerte de lo contrario ya habría dejado de hacer esto hace mucho tiempo, aunque lo dudo porque me encanta esta tarea.
Llego a la planta alta y desengancho el carro para seguir con mi asignación. Mientras camino tengo la sensación de no estar sola. Dejo uno de los libros en su lugar y miro a mis lados para corroborar que mis sentimientos sean una bobada. Al parecer así es porque el silencio reina además de la soledad.
Sigo el camino y guardo otro de los libros y nuevamente esa sensación de que me vigilan. Me giro completamente y busco. Camino un poco más y nada, pero un ruido levemente como si se tratara de páginas volteando, como si un libro estuviera siendo hojeado, llama mi atención. Me muevo sigilosa hasta donde están los libros antiguos y encuentro uno de los tantos libros en el piso, abierto.
Antes de acercarme vuelvo nuevamente a mirar a mis lados, pero no hay nadie. Esto ya me parce raro. Vuelvo mi atención al libro que ahora no se encuentra dónde estaba recién en el piso. Es extraño porque no escuche nada. Doy otro paso hacia donde estaba el libro y de pronto siento como una mano cubre mi boca y otra va a parar a mi cintura. No grito porque su olor lleno todos mis sentidos, dándome la paz que necesito y un poco de adrenalina, una adrenalina por sentir cosas nuevas.
Sus movimientos me llevan hacia los libreros mientras que ahora su cuerpo choca con el mío, sus labios buscan la piel descubierta de mi cuello y cuando la encuentra un gemido se escapa de mis labios cubiertos.
La mano que impide que hable se libera de su agarre para acariciar mi mejilla. Llega a mi gorro y se deshace de él. Estoy mareada, todos sus movimientos me envían a una especie de letargo al que no me quiero resistir y no lo hago, lo dejo hacer.
Sus carisias son más exigentes y ahora sus besos se mesclan con leves gemidos que salen de nuestras bocas necesitadas de contacto.
Hecho la cabeza hacia atrás, abro los ojos para ver su mar profundo y dejar que me ahogue con su cálida lengua.
Con las manos apoyadas en los libros, sus dedos inquietos dibujan mi talle mientras nuestras bocas danzan apasionadas entre sí. Siento como su cuerpo cobra poder, endureciéndose y rozando mis glúteos y como si fuera una lujuriosa amante, me refriego en el logrando que su toque ejerza más presión, sus besos sean más rudos y sus gemidos lleguen nítidos a mis oídos.
—Creo que este no es el lugar para que hagan sus cosas —nos sorprende infraganti, Ariana la bibliotecaria.
Nos separamos inmediatamente y puedo ver esa sonrisa burlona en su mirada, nos recorre con la mirada a ambos. Shain se queda a mi lado, pero sin voltearse, su excitación es muy evidente en este momento.
—Lo siento, es mi culpa, quería sorprender a mi novia y las cosas se salieron un poquito de control —dice el concentrando toda su mirada en mí.
—Enseguida bajamos, tengo algunos libros para terminar de ordenar —señalo el carrito, ella voltea a mirarlo y Shain aprovecha para acomodar su bulto.
—Termina rápido que ya casi estamos por cerrar —dice ella, he inmediatamente reviso la hora. Estamos a tiempo—. Por si no lo sabes esta noche hay una gran fiesta y yo ni mis compañeros de trabajo nos la queremos perder.
Sin más voltea y se va del lugar dejándome con la seria duda si es lo que quería decir. Miro a Shain que mira los libros de mi carrito y toma uno.
—¿Dónde va? —pregunta y le sonrío. Le señalo el lugar y juntos terminamos de ordenar todos los libros que quedaban.
Cuando terminamos bajamos y antes de despedirme ya noto que la biblioteca está completamente vacía, al parecer esa fiesta es muy popular para que la gente desaparezca tan temprano.
—¿Sabes de que se trata la fiesta? —pregunto y veo como su cara se ilumina.
—Si, pijama partí —responde con cierta emoción que no entiendo.
¿Qué tiene de divertido estar en una fiesta de pijamas? Es maso menos lo que aremos nosotros en casa viendo películas.
—Es maso menos lo que haremos nosotros —razono convencida —ver películas en pijama mientras las palomitas pasan de mano en mano.
—Creo que nunca asististe a los pijamas partís que se hacen aquí —señala y toma mi mano acocándome más a el—. No es precisamente un pijama lo que utilizan y en definitiva no se ven películas y todavía menos se come palomitas de maíz.
—¿Entonces? —pregunto sintiendo como la intriga comienza a hacer de las suyas en mi fuero interior.
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Comments
Marlet Ramirez💕
Sexo party /Drool//Tongue//Facepalm/
2024-09-25
0
Lourdes Mendez
que tipo de piyama party aran🤔🤔🤔🤔🤔🤔🤔?????
2024-08-20
1
Anonymous Carmen diaz
Será que la fiesta universitaria será cambio de parejas o tipo orgia
2024-05-28
2