pañuelo de tela

Al día siguiente, luego de un desayuno compartido con mi hermano y su novia, porque si, la muy descarada paso la noche aquí, voy a la universidad.

Llego, como siempre, primero que todos. Me dirijo a mi casillero y preparo todo lo que necesitare para hoy. Cuando cierro la puerta me encuentro con mi vecino de casillero, parado de brazos cruzados mirándome muy serio. Suelto un suspiro y decido ignorarlo para dirigirme donde se dará mi primera clase del día.

—Espera —lo escucho que dice detrás de mí y no le prestó atención, sigo mi camino—. ¡Oye! ¡Detente! —pide tomándome por uno de mis brazos, miro su agarre y luego lo miro a él.

—¿Qué quieres? —pregunto zafándome de él.

—Que veas como me he ganado unos puntos en mi frente —dice mientras corre su cabello para ver como una bandita ocupa el sitio donde se golpeó la noche anterior.

—¿Y a mí qué? —digo soltándome de su agarre para seguir mi camino.

—¿Cómo qué? ¿qué? —repite—. Este golpe lo llevo gracias a ti.

—Estás loco, nadie te mando a hacerte el borracho para tirarte encima de mi —espeto sintiendo como la ira comienza a crecer en mi interior.

—Bueno en realidad si, mi hermanita —dice el caradura.

—Pues reclámale a ella, no a mi —escupo siguiendo mi camino, preguntándome porque se interpone en mi camino.

—Pero tú eres más interesante —dice y detengo mi andar para voltear mi cara, acomodar el marco de mis anteojos y mirarlo buscando la burla en sus palabras.

Vaya, parece que habla enserio. Eso es nuevo. Reanudo mi camino a mi clase.

—Creo que necesitas un psiquiatra, pero es decisión tuya —digo y le doy una última mira a su hermoso rostro y traspaso las puertas del salón donde se imparten las clases de mi primera asignatura del día.

Mientras las clases se van desarrollando mi mente no deja de cavilar en él. Cada palabra que salió de su boca y la mía se repite como si estuviera en circulo. Lo que más llama mi atención es todo lo que ha salido de mi boca de solo tenerlo en frente de mí.

Nunca antes había hablado tanto con otra persona que no sea mi familia, y eso que con ella lo hago, pero con reservas.

Es como si verlo de pronto en mi me invade unas ganas de vomitar todas las cosas que llevo dentro. Como si mi cabeza se relajara y solo quiera hablar sin parar. Eso es nuevo y me agrada de cierta manera, aunque también me enfada el simple hecho de que solo se acercó a mí por su hermana y no porque en realidad le haya nacido a él.

Ya para la hora del almuerzo, como siempre pido mi manzana y una botella de agua para dirigirme a la azotea. Es un lugar silencioso que aprovecho para relajarme mientras el mundo se destroza un poco más a mi alrededor.

—¿Me preguntaba que podías hacer aquí? —escucho que dicen a mi espalda.

Volteo para encontrarme con la razón de mis pensamientos. Suspiro, adiós a mi paz mundial.

—Morir un poco más —murmuro—. ¿Qué quieres? Has decidido joderme la vida ¿Acaso?

—Huy que gruñona —se burla sentándose a mi lado, dejando una bandeja con comida, va yo diría que lleva un menú completo en ella— ¿Solo comes eso?

—Si —respondo para darle un mordisco a mi manzana.

Siempre fui de comer poco, diría que me obligo a comer y una manzana es mucho para ahora. Por lo general de noche en mi departamento cuando ya estoy más tranquila y sin tanta gente a mi alrededor es que puedo comer como debe ser.

Al comienzo fue difícil, nunca hallaba paz en el cuarto que compartíamos con mi hermano. Mi madre se comenzó a preocupar por lo que fue una buena decisión alquilar ese apartamento, cosa que mi hermano eligió por la piscina y el salón que tenía detrás. Era el lugar ideal para dar sus fiestas, sin tener que dejarme. Él puede ser un estúpido en cuestión de mujeres, pero siempre me protege y se preocupa por mí.

—¡HO! Esto esta delicioso —dice mi acompañante— ¿Quieres probar? —pregunta a lo que niego.

—Estoy bien con mi almuerzo —digo.

Terminamos de comer, o más bien termino yo, por lo que me dedico a observarlo mientras devora toda la comida que tiene en su bandeja como si fuera su última cena. Es ridículo como una persona de su tamaño y compleción coma tanto y no engorde un misero gramo, creo que hasta envidia causa.

—¿No sientes calor con ese gorro? —pregunta cuando termina de masticar el ultimo bocado de su comida.

—Por lo general aprovecho la soledad de la azotea para quitarlo —admito.

—¿Y qué te detiene?

—Tu —afirmo luego de un suspiro.

—Pues no te detengas —dice extendiendo su mano para querer quitar mi gorro.

Enseguida me alejo de su cercanía, arrastrándome por el piso. No quiero que vea mi cabello.

—¿Qué haces? —pregunto con miedo.

—Solo quería ayudarte a quitar tu gorro —dice levantando sus manos en son de paz.

—No lo hagas —digo poniéndome de pie.

—¿Tan feo lo llevas? —suelta una risa burlona que hace que aprete más mis dientes.

El problema con mi cabello no es que sea feo, sino que es el color. Mi madre es colorada, a pesar de que con mi hermano somos mellizos yo llevo el color del pelo de mi mama, pero con más intensidad.

Es como si todo el fuego que los consumen a mis padres haya quedado grabado en mi cabellera siendo de un rojo intenso, parece fuego.

Cuando era niña no hubo problemas con él, pero con el correr de los años se volvió un inconveniente para mí, más siendo como soy tan tímida.

Cada lugar en el que entraba llamaba demasiado la atención por lo que mi madre decidió que lo mejor sería cubrirlo, obviamente que primero paso por su mente la idea de teñirlo, pero la sola idea me aborrece. Amo a mi cabello, así como es, no creo que cambiar su color vaya a significar mucho, por lo que lo conservo al natural y cubierto por mis gorros. Solo en la soledad de la azotea o mi departamento es que lo descubro.

Ahora deberé tener cuidado con este personaje que al parecer ha decidido seguirme como un perro faldero.

—Si, horriblemente —digo y el solo se ríe.

—Pues no creo que sea así —murmura pensativo — ¿Tienes más clases por hoy? —pregunta luego de un silencio corto.

—No —respondo.

—¿Quieres que salgamos a algún lado? —lo miro enseguida, debe estar de broma.

—¿Bromeas? —respondo con otra pregunta.

—No —dice el serio repentinamente—. Ya te he dicho que me intrigas.

—No dijiste eso, dijiste que te era interesante —le recuerdo.

—Bueno, es lo mismo —dice el con una sonrisa en su cara.

Decido ignorarlo, es lo mejor. Me recuesto un momento sobre el suelo sintiendo como el sol calienta mi piel blanquecina. Quisiera poder tomar algo de color, pero nunca paso del rosado en mi piel y luego vuelve a la normalidad. Blanca leche. Parezco vampiro.

Un pequeño movimiento a mi lado hace que habrá uno de mis ojos para encontrar que la molestia sigue acá y no solo eso, ahora, se ha acostado en el suelo a mi lado.

—Esto sí que es relajante —escucho que dice y debo admitir que está en lo cierto.

—Si —susurro mi respuesta casi inaudible, me encuentro tan relajada que no creo que algo pueda cambiar el estado en el que estoy.

Unos minutos más tardes me incorporo del suelo y veo a mi lado, al parecer mi compañero de tomada de sol se ha quedado dormido. Suspiro y miro a mis lados, no es que de la nada vaya a aparecer alguien, pero por las dudas me cercioro de que no ande nadie por alrededor.

Acuclillada como estoy, tomo la iniciativa de acercamiento. Poco a poco me acerco y veo su cara relajada, las pestañas de sus ojos son largas y curvadas. Cualquiera diría que fue a un salón para hacerlas por lo abultadas que son. Su cabello presenta notas coloradas, no como el mío, pero si se nota que por su sangre corre el gen de los colorados.

¿Quizás su madre? ¿O su padre? No lo se.

Su piel es blanquecina pero no tiene el mote como el mío, más bien es como un café con leche, pero con mucha leche. Algo así como una lagrima. Tiene algunas pecas casi invisibles en su rostro bordeando sus mejillas, pasando por su nariz.

Si me veo a un espejo, yo no tengo pecas, cosa que es raro teniendo en cuenta la pigmentación de mi cabello, debe ser por mi gen alvino. Lo que si tengo es lunares. Uno en la base de mi nuca, es pequeño y otro en el valle de mi pecho. Tengo otros más, pero esos son los que más me gustan.

El de mi nuca se ve si recojo mucho mi melena y no uso gorro, el de mi pecho lo puedo lucir en verano. Los bikinis me gustan, pero no esas que se te pierden en el horizonte.

 Mi mano atrevida se alza y atraviesa el espacio que nos separa para acomodar un mechón rebelde de su cabello que cruza su cara perfecta. Aparece ante mí la bandita que ocasiono todo este acercamiento.

El movimiento inesperado alerta a la victima de mi atrevimiento haciendo que abra sus enormes ojos azules clavándose en los verdes míos. Me sonríe como si no hubiera pasado nada y se mueve quedando en la misma posición que yo, sentado frente a mí.

El movimiento hace que su cabello nuevamente cubra su frente ocultando nuevamente la bandita que lleva producto de su idiotez.

—Creo que me dormí —dice con la voz algo ronca, haciendo que pase saliva porque sinceramente sonó muy sexi.

—Crees bien —digo y tengo que carraspear porque al parecer mi garganta se ha secado.

Busco a mi lado la botella de agua que traje y luego de destaparla tomo un sorbo para aliviar la sequedad de mi garganta o el calor que me invadió al momento en el que se sentó frente a mí.

—¿Quieres que hagamos algo? —preguntó y me ataca un acceso de toz escupiendo toda el agua que había bebido en su hermosa cara.

Adiós al momento de romance momentáneo. Aparentemente soy especialista en arruinar momentos.

 —¡Oh mierda! lo siento —exclamo sorprendida de mi propia estupidez.

Busco con que limpiar su rostro y solo atino a quitar mi gorro para pasarlo por su cara, la cual comienza a hacer ruidos extraños. Sus manos se mueven queriendo detener los míos. Cuando logra detenerme, apuesto que tengo la cara de perro mojado. Nunca en mi vida me he sentido tan avergonzada como en este momento.

—¿Piensas asfixiarme con eso? —exclama sosteniendo mi mano para que no siga secando su rostro mientras que con la otra se quita algunas pelusas de su boca.

—Lo siento, no fue mi intención mojarte —digo afligida.

—Me escupiste, no me mojaste —aclara soltando la mano que sostiene.

Teniendo las manos libres, apretujo mi gorro, esperando a que no le haya hecho nada malo, siseando miles de disculpas. Lo veo sacar un pañuelo de tela de su bolsillo y con el limpia su cara.

¿Quién en pleno siglo veintiuno usa pañuelo de tela? Al parecer él es ese alguien. Eso me sorprende.

Termina de limpiar su bello rostro para mirar su pañuelo hecho un desastre y me lo tiende, lo tomo viéndolo sin saber qué hacer con él. Levanto la mirada y me lo encuentro viéndome con la boca abierta.

—¿Qué? —pregunto, seguro que mi escupida le aflojo algún tornillo o peor aún, le dio una neurisma.

—No entiendo porque no quieres que vean tu cabello, es bello —dice y señala el pañuelo que me dio anteriormente—. Como disculpas puedes lavarlo.

—¿Qué?

—Eso, que lo laves —señala.

—¿Te parece bello mi cabello? —pregunto algo sorprendida por sus anteriores palabras.

—Si, no deberías cubrirlo —remarca, toma el gorro algo estropeado de entre mis dedos y acercándose a mí de manera peligrosa para mi corazón, me lo coloca de nuevo, pero sin esconder mi cabello—. Así te ves mejor.

—¿Qué hago con esto? —pregunto mirando nuevamente el pañuelo en mis manos, ahora distingo un bordado en una de sus puntas. S.A.S paso mi pulgar por aquellas iniciales.

—Ya te dije —afirma, levanto la mirada acomodando el marco de mis lentes—. Lávalo, cómo muestras de tus disculpas.

—Ok —es lo menos que puedo hacer, casi lo mato—. ¿Eres raro?

—No, ¿por? —pregunta y emprendemos el camino hacia la salida de la azotea.

—¿Quién utiliza piñuelo de tela en este siglo? —pregunto marcando lo obvio.

—No lo llevo por mí, sino por ti —aclara y lo veo sorprendida.

—¿Por mí?

—Bueno, para las mujeres en general —aclara—. Mi padre dice que siempre hay que llevar uno, nunca se sabe cuándo se necesitara y debo admitir que es la primera vez que lo utilizo.

—Pero no yo, solo tu —digo no encontrándole lógica.

—Pero me dará pie a verte de nuevo —afirma muy feliz de sí.

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Comments

Lourdes Mendez

Lourdes Mendez

valgame le saldrá el tiro x la culata

2024-08-19

1

Anonymous Carmen diaz

Anonymous Carmen diaz

Lula ya te dijo que tu cabello es bello

2024-05-28

2

AMANECER

AMANECER

🤩😉

2024-05-06

3

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