nuevos amigos

Fue gracioso ver la cara de derrota de mi seductor amigo. Tener a mis hermanos de mi parte fue maravilloso para su ego. Primero no dejaba de presumir que me partiría como un queso y luego sudaba frio porque no le di ni una oportunidad de avanzar. Quedo como un pelele ante mi juego.

—¿Eres profesional? ¿O qué? —pregunta con ese tono de frustración, como lo lleva haciendo ya un largo rato.

Sus amigos se han burlado tanto de él, que solo me ha quedado reírme con ellos.

—No, solo que jugar con mi hermano y mi padre me ha incentivado a perfeccionar mi jugada —digo sinceramente.

—¿Y en que otro juego eres buena? —pregunta y ya no se que pregunta realmente.

—Los de mundo abierto son mis preferidos —digo, siguiendo el hilo de la conversación y lo veo sonreír— ¡Pervertido! —exclamo dándole un empujón.

El solo se ríe y en ese momento vuelven a ingresar a la casa Leo y Martin que salieron a fumar en consideración mía.

—¿Cómo esta ese culo? —pregunta Martin a Shain.

—Sangrando como nunca —dice con un suspiro—. ¿Mañana seguimos? —pregunta mirándome nuevamente.

—Mmm... —lo pienso por un momento.

—Vamos hermanita, no nos abandones —suplica Leonardo, juntando sus manos.

—Ok —confirmo.

—Buenísimo, ahora a dormir que mañana nos toca madrugar —Dice Leo mirando su reloj.

Hago lo propio, miro la hora y me sorprendo de que son las doce de la noche. No sé en qué momento el tiempo paso tan rápido y yo acá de parranda como nunca en mi vida.

—Ni creas que volverás a esta hora a tu departamento, te quedas aquí —dice papa oso y suena más a orden que a otra cosa.

—Pero... —comienzo.

—Pero nada hermanita, te quedas aquí, nosotros seremos tus guardianes —enfatiza Leo y los demás asienten. Suspiro.

—No tengo ropa, ni mi cepillo de dientes ni nada mío aquí —reniego.

—No importa, yo te ayudo con eso —dice Shain tomando mi mano conduciéndome hacia lo que parece una pared.

¿Qué pretende? ¿Qué la traspasemos como si se tratara de magia? Pero para mí sorpresa la pared es engañosa, ya que no se veía, pero seguimos y detrás de esta esconde una escalera que lleva a la planta alta.

Ahora entiendo porque no había visto camas o puertas de habitaciones. Llegamos a la parte de arriba y entramos a la última puerta luego de pasar por otras tres.

El departamento parece pequeño, pero en realidad no lo es. En la habitación a la que entramos está claro que no es de invitados, ropa que reconozco como la de mi nuevo amigo esta esparcida en diferentes áreas. Sin soltar mi mano me lleva hasta un armario enorme y me da un cepillo de dientes nuevo, una remera que se me vera gigante y un pantanosillo igual de grande, pero de esos que se ajustan con los cordones.

Camina hacia otro lado del armario y me pasa una toalla enorme y mullida color lavanda. Sin soltar mi mano salimos nuevamente al pasillo por donde ingresamos y me guía hasta la puerta que está en medio de entre las demás habitaciones. Al abrir me percato que se trata de un enorme baño.

—Puedes ducharte, pero te aconsejo que no te demores ya que todos queremos darnos un baño —aconseja y mira la unión de nuestras manos—. Me agrada esto —dice levantándolas.

Me suelta y vuelve a su habitación dejándome algo desorientada. Reacciono y me meto al baño. Mio a mi alrededor y puedo notar lo masculino que es. Tres cepillos de dientes diferentes, máquinas de afeitar, espuma para afeitar, perfumes diferentes, jabones y muchos más artículos que utilizan los hombres, hay en este enorme baño. Lo que más sorprende es lo limpio que esta todo para tratarse de tres hombres.

Volteo y no solo hay un inodoro y bidet, también hay una ducha con mampara de cristal que tiene una parte difuminada para que no se vea ciertas partes del cuerpo.

También hay un canasto con algo de ropa en su interior, presumo que se trata de ropa para lavar. Me concentro en lo que debo hacer y me quito el gorro, dejo la ropa sobre un pequeño mueble que hay y luego de desenvolver el cepillo de dientes nuevo me lavo los dientes. Al terminar comienzo a sacar mi ropa, notando que tengo mi celular en el bolsillo de mi pantalón y al desbloquear me encero con diez llamadas de mi hermano, la última hace cinco minutos. La casilla de mensajes de wasap está llena con ciento de sus mensajes. Suspiro y lo llamo, de seguro que está realmente preocupado.

—¿Dónde estás? —grita del otro lado ni bien respondo.

—Lo siento, olvide que estaba en silencio —digo rápidamente—. Estoy de un amigo.

—¡¿Que?! —grita— ¡Tú no tienes amigos!

—Pues si tengo, tres para ser más específica y me quedaré a dormir en el departamento de ellos, solo te llamo para que estés tranquilo que estoy bien —grito desde mi lado y corto la llamada.

Termino de desvestirme sintiendo como las lágrimas comienzan a caer por mis ojos. Me meto bajo la lluvia esperando que el agua se encargue de despejar mi mente.

Se que hace mucho tiempo que no tengo ningún amigo, pero que mi hermano no crea que soy capaz de tenerlos me duele. Es un idiota si piensa que viviré sola, a la sombra de todos.

Termino de bañarme ya sintiéndome un poco mejor, tomo un peine y desenredo mi cabello, pero me cuesta un poco lograrlo completamente y me estoy demorando más de lo habitual en salir del baño.

—¿Hermanita? ¿Te fata mucho? —escucho la voz cansada de Martin.

—Lo siento ya salgo —digo y abrir la puerta, el abre sus ojos al verme, le sonrío tragando esperando su rechazo.

—Tendremos que cuidarte de veras, eres muy linda, de verdad hermanita —dice el en cambio, eso me alivia en parte.

—Me llevo el peine que no termine con mi cabello —anuncio mostrando el artilugio.

—No pasa nada —dice el, ahora mostrando nuevamente su cara cansada.

Salgo y sigo nuevamente los pasos hasta la habitación de Shain, no sé dónde dormiré, pero espero que él me diga. Doy un golpecito antes de entrar y me abre Leo que al verme me sonríe.

—Lindo cabello —dice saliendo de la habitación dejándome el paso abierto para que entre al cuarto.

En su interior Shain está arreglando su cama. Me quedo a un lado de la puerta tratando de arreglar mi cabello, que sigue enmarañado. Mientras veo como mi nuevo amigo se esmera porque su cama quede bien tendida con sabanas limpias.

—Cambie las sábanas para que duermas bien y cómoda —anuncia cuando finaliza.

—Gracias —murmuro con un gruñido, ya que no logro desenredar mi pelo.

—¿Te ayudo con eso? —pregunta y me señala una silla.

—Si, gracias —digo pasándole el peine.

Me siento en la silla que tiene frente a un mueble con una PC y por lo poco que se puede ver es de último modelo, muy parecida a la que tengo en mi departamento.

—Puedes dormir en mi cama, yo lo hare en el sofá de la sala —dice mientras suavemente peina mi cabello.

—Pues me gustaría que te quedes aquí —digo mirando su enorme cama, parece de esas King—. Tu cama es enorme y sé que podemos dormir bien en ella. No es que vaya a pasar algo entre los dos —afirmo sin dejar de ver su enorme cama.

—Creo que mejor me quedo en la sala —murmura y suspiro.

 Se que no soy su tipo, como también sé que está conmigo porque su hermana se lo pidió. Es una estupidez pensar que puede llegar a sentir algo por mí que no sea un sentimiento de caridad. Miro mis dedos sintiendo como su roce me llena de tranquilidad. No sé porque su cercanía me hace sentir diferente, olvidarme de como soy y ser otra. Me siento cómoda junto a él y espero que esta cercanía dure un poco más, antes de que se dé cuenta que estar junto a mí solo hará que se vea mal.

Sus amigos me cayeron genial, son como mis hermanos de verdad y así me siento, más viendo que me aceptan realmente como soy, pero sinceramente no sé qué pensar de Shain. Se que este pensamiento lo complica la razón de haberlo escuchado hablar con su hermana del tema y no saber si realmente se acercó a mi porque le intrigo o solo es porque le hace un favor a su hermana.

—Gracias por la ayuda —digo cuando finaliza de peinar mi largo cabello.

—De nada —dice y veo que toma ropa de su armario, se para en frente de mi—. Oye, no pienses mal —dice y tengo que levantar la mirada para verlo a la cara—. Si me quedo aquí contigo puede que no me contenga.

—¿Qué? —estoy algo desorienta ante sus palabras.

—Sé que no eres consciente de lo bella que eres y de lo que despiertas en mí, pero quiero que sepas que yo no te veo como una hermanita como lo hacen mis amigos y si me acuesto en esa cama contigo, por muy grande que sea, no creo que me contenga de querer hacer algo que tu no quieres.

—Creo que no sabes nada de lo que quiero —digo sacando el valor de alguna parte.

Por lo que entendí de sus palabras al parecer me he equivocado en mis reflexiones.

—Puede ser, pero por ahora déjame ser un caballero —finaliza.

Acaricia mi mejilla sin dejar de hacer contacto visual con mis ojos y luego sale de la habitación con su ropa, almohada y cobija en brazos.

Sintiendo mi corazón a mí, cada latido es desenfrenado y suena como una melodía a la que se la estoy dedicando completamente a él. Llego a la enorme cama vacía y suspiro antes de meterme en ella. Me siento perdida ente semejante espacio, pero trato de calmar las melodías que cantan mis latidos y dando vuelta como si estuviera en mi propia cama trato de conciliar el sueño. Un rato más de lo normal y lo logro, pero solo por el cansancio de un día tan largo.

El sonido estridente de mi teléfono me despierta de mi letargo. Manoteo la mesa de noche para llegar a él y calmar el ruido que invade mis oídos. Suspiro luego de apagarlo y abro los ojos para percatarme de que lo sucedido en día anterior no fue un invento de mi mente loca.

Me levanto como un resorte y veo que llevo la ropa de mi nuevo amigo. Levanto un poco la tela de la remera para olfatearla como si fuera una acosadora y sonrío porque conserva su fragancia.

Enseguida me levanto porque hoy tengo un día largo. Además de que tengo que ponerme al día con el libro que estoy escribiendo. Trato de ser lo más sigilosa posible para salir sin tener que despertar a nadie en esta casa. Me calzo mis botas degastadas y salgo de la habitación para ver que ya está todo en pleno movimiento. Leonardo sale del baño con una cara de dormido tremenda.

—Hola hermanita —saluda metiéndose nuevamente en su habitación.

—Hola —digo, pero no sé si me escucho.

Termino de salir de la habitación de Shain y me meto al baño para salir nuevamente cinco minutos después de haberme aseado. Me encuentro con Martin que espera su turno para entrar al baño.

—Buenos días —saludo como si fuera la cosa más normal del mundo.

—Buenos días hermanita —responde el y se mete al baño.

Bajo las escaleras, pero antes de llegar al final escucho que Leo está despertando a mi nuevo amigo.

—¡Degenerado! —escucho que dice y rio por lo bajo— ¿Qué estabas soñando?

—¿Qué crees? —escucho que le responde mi amor platónico con esa voz adormilada.

—Que sepas que protegeremos a nuestra hermanita de tus manos cochinas —le dice leo y me percato de su insinuación, quedándome algo sorprendida.

Quieta en mi lugar no se si hacerme ver, escucho movimientos y cuando estoy por dar otro paso choco de lleno con mi nuevo amigo, mi amor platónico. Es aún más lindo cuando recién se despierta, su cabello esta despeinado, sus ojos están más turquesa si es que se puede y su... lo siento en mi abdomen.

—Lo siento —dice dando un paso hacia atrás— buenos días, Luz.

—Buen día —murmuro sin dejar de ver el océano de sus ojos. Mas bien parece el mar caribe.

Simplemente hermoso.

—¿Ya te vas? —pregunta.

—Si, tengo clases en una hora y debo cambiarme —señalo.

—Te ves bien con mi ropa —dice el luego de darme una mirada apreciativa de su parte en la que se demoró un poco en la zona de mis pechos.

¿Querrá saber cómo son?

—¿Qué tanto miras? —pregunto colocando mis manos en mi cintura.

—Trato de adivinar cuan grande son —admite el pervertido.

—¡Hay! Eres un pervertido —digo empujándolo, compitiendo su risa con la mía.

—Seré tu pervertido privado cuando quieras, pero ahora me urge ir al baño —me da un beso fugas en la mejilla y sigue su camino escaleras arriba—. Nos vemos luego, Luz.

Casi alucinando termino de bajar y cuando estoy por salir me detiene Martin que ahora si está un poco más despierto.

—Hermanita ¿Ya te vas? —pregunta.

—Si, debo volver a mi departamento para cambiarme, nos vemos luego —saludo con la mano a ambos chicos ya que Leo se acaba de asomar por la puerta de la cocina.

—¡Espera! —escucho que dice el, miro y lleva una taza térmica en sus manos —. toma, para que tomes en el camino a casa. Nos vemos luego.

Le agradezco y finalmente puedo salir del departamento de mis nuevos amigos.

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Comments

Camila Bouza

Camila Bouza

Eso demuestra que no todos los hombres son iguales y piensan de la misma manera.

2024-12-06

0

Marlet Ramirez💕

Marlet Ramirez💕

Que lindos me gustaría haber tenido unos amigos así de dulces ☺️

2024-09-25

1

Ale 🇨🇱

Ale 🇨🇱

Que lindos. Ya tiene nuevos amigos y por lo visto la aprecian de verdad??

2024-09-10

0

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