niños traviesos

Salimos de la tienda de lencería y mientras llegamos donde están los chicos siento como si bolsa que contiene el conjunto de encaje, en realidad fuese un yunque en vez de una fina ropa interior femenina.

Hasta siento gotas de sudor surcar mi frente.

Es patético sentirme cohibida por llevar algo que la mitad de la comunidad femenina utiliza para sorprender o agasajar a sus parejas. En mi caso es como una declaración de guerra, porque eso es lo que quiero que haga conmigo.

Quiero que me utilice como su campo de batalla y que rompa todas mis barreras, así como pudo hacerse muy fácilmente de mi timidez al estar junto a él.

No voy a mentir y decir que realmente deje de ser como soy. Sería una completa mentira, porque mientras no lo tengo cerca camino mirando mis pies y me siento realmente intimidada con tanta gente a mi alrededor y más al entrar en la sala de juego. El barullo de adolescentes parloteando es ensordecedor.

Aun así, sigo caminando mirando mis pies. Cada tanto choco con alguno y me disculpo, pero no creo que lleguen a escucharme. Levanto levemente la mirada y veo como Ayse camina segura de sí, pasando por el lado de cada uno, repartiendo suspiros.

Es innegable la atracción que genera en el sexo masculino. Todos los chicos se quedan mirando su andar de bailarina clásica, mientras que yo solo quiero llegar donde están los chicos y salir de una vez por todas.

—¡Amor! —me sobresalto por el grito acompañado de un saltito de parte de mi cuñada para llamar la atención de Bruno que al verla sonríe como idiota.

Deveras, está enamorado esta sabandija. Si mi madre lo viera no podría creerlo y seguro que dirigiría toda su atención a él y no a mí.

Dejo de mirar las cursilerías de mi hermano con su novia en el momento en el que él, ocupa todo mi campo de visión. Se para frente a mí y toma mi barbilla para que levante la mirada hacia la suya.

Al hacerlo, él me sonríe, como siempre, tiernamente.

—¿Quieres salir de aquí? —pregunta adivinando mi estado de ánimo actual.

—Si —respondo monosilábicamente.

—Ok —toma mi cara se acerca dejando un beso en mis labios.

Se aparta demasiado pronto y vemos como mi hermano y su hermana se están matando a lengüetazos. Por Dios este par necesita estar a solas definitivamente.

Shain carraspea para sacarlos de esa nube de pasión en la que ambos cayeron y al separarse parece que se percatan que están en público.

—Desubicados, se olvidan de que estamos en público —recalca Shain como leyendo mis pensamientos—. Van a generar algún tipo de trauma a todos estos adolescentes hormonales.

—Si es que no le damos motivos para tocarse después —dice, así como si nada, Ayse.

Si esperar respuesta, ya que no hace falta, todos salimos por donde vinimos y nos dirigimos a la casa de los padres de los hermanos Ad Shuar.

Sentada a su lado, mientras Shain conduce, la música se escucha a un volumen tranquilo. La risita de Ayse se hace escuchar cada tanto por las anécdotas que le cuenta Bruno sobre nuestra infancia.

Shain cada tanto toma mi mano y acaricia mis dedos. Me suelta cuando el maneja requiere de las dos manos, para luego retomar eso que hace, tocar mis dedos. Esa acción me mantiene la mente aislada del hecho de que nos estamos dirigiendo a la casa de sus padres, ósea mis suegros.

Es la primera vez en mis veintidós años que tengo novio y no sé si sentirme tranquila o nerviosa, pero mientras él se dedica a pasar suavemente sus dedos por los míos, yo me relajo.

El camino se hace lago, al parecer viven alejados. La casa de mis padres también está alejada de la civilización y esto se puede ver como coincidencia o casualidad.

Me inclino más hacia la casualidad, pero sea como sea, en este momento estamos dirimiéndonos a la casa de los padres de nuestros novios. Un paso nuevo para mí y otro muy gigante para mi hermano. No recuerdo si alguna vez fue a conocer los padres de alguna de sus novias.

Pasamos una colina y a lo lejos se puede ver una enorme casa secundada por mucha vegetación. Antes de tomar el camino que nos dejara frente a la pueta de la gran casa, veo que cuenta con un portón con sistema de seguridad adicional. Mediante el reconocimiento digital, las puertas se abren como por arte de magia y me quedo mirando maravillada todo a mi alrededor.

Mis padres tienen una gran fortuna, pero se puede decir que en temas de seguridad no le llegamos ni a los talones a la familia se Shain.

Mientras el camino cada vez se hace más corto, voy contando y ya perdí la cuenta de la cantidad de árboles frutales que vengo viendo desde que ingresamos a la propiedad.

El paisaje más lindo se lo gana una plata, que al parecer es de naranjas, que cerca tiene unas rocas y como adornando el lugar una banca que mira hacia el resto de la propiedad. Dan ganas de recostarse en ella con mi libro favorito en manos, mientras Shain acaricia mi cabello.

Nuevamente su mano está en la mía acariciando mis dedos, busco su mirada y me percato que el auto ha dejado de moverse, quedando así estacionado en frente de la enorme propiedad.

—¿Todo bien? —pregunta.

—Si —respondo sin más, el sin soltar mi mano la levanta y la acerca a sus labios para dejar en ella un cálido beso.

—¿Lista para conocer a mis padres? —pregunta con una sonrisa.

—No —admito, él se ríe y baja del coche, lo rodea y llega a mi lado para abrir la puerta y tenderme una de sus grandes manos.

—Que mala suerte la tuya entonces —dice en el momento que pongo un pie fuera del coche.

Mi hermano y su hermana ya desaparecieron en el interior de la gran casa y cuando nosotros hacemos el intento de ingresar, veo como su hermana viene corriendo hacia nosotros. Mi hermano está mirando en la sala un enorme cuadro.

—Nuestros padres necesitan un momento —dice ella compartiendo una mirada cómplice con su hermano, esa que yo conozco muy bien porque es la misma que tenemos con mi hermano cuando sorprendemos a nuestros padres en su habitual ronda de amor mutuo—. ¿Quieren ver la piscina? —pregunta y enseguida soy arrastrada hacia la zona derecha de la casa.

—Valla ustedes, nosotros ya los alcanzamos —responde Shain tirando de mí.

Sigo sus pasos sin saber dónde vamos, la casa es enorme, preciosa con todas sus decoraciones. Su andar se detiene antes que el mío y choco con su espalda golpeando mi nariz.

—¡Ouch! —me quejo por su golpe accidental.

—Lo siento cariño —responde mientras abre una puerta y la oscuridad nos recibe, pero él así mismo me empuja dentro y cierra la puerta.

Puedo jurar que he escuchado como la traba de la puerta hace su clic y de un momento a otro mi cuerpo es recorrido por unas enormes manos, haciendo estragos con mi sistema nervioso. Su boca recae en la mía con hambre absoluto.

Pronto siento mi cuerpo caer suavemente sobre lo que parece ser un sofá. Su enorme cuerpo se coloca en medio del mío y mis manos buscan de explorar su piel. Me deshago de su camisa mientras que su boca busca la piel de mi cuello, gimo en bienvenida esperando que siga con esta cadena de besos.

Un golpeteo insistente en la puerta nos hace separa de un solo salto y ahora me percato que la oscuridad que había ha sido reemplazada por la cálida luz de una lampara en el mueble que está a nuestro lado.

Casi desalineados nos incorporamos para recordar donde estamos y tomados de la mano, olvidando la pequeña travesura que se estaba por dar, salimos de nuestro escondite.

Cuando Shain abre la puerta nos encontramos con una salvaje melena rojiza. Inevitablemente me escondo detrás de él, impidiendo que la mujer pueda llegar a verme.

—¡Shain! ¡¿Que estabas haciendo?! —escucho la voz de la mujer, suena muy parecida a la de Ayse y eso me da a suponer que se trata de su madre—. Eres un niño travieso —finaliza para envolverlo con sus brazos y alejarlo de mí, dejándome descubierta.

—¡Mama! ¡Deja de apretujarme como si fuera un niño! —se queja el, sonrío.

—Eres mi niño hermoso —responde ella y lo mueve a un lado—. Al parecer mi niño hermoso tiene buen gusto —dice la mujer parada en frente de mí, clavando sus enormes ojos azules igual a los de su hijo.

—El mejor de todos —responde a su madre, tomando mi mano—. Mama, te presento a Ludmila, mi novia —anuncia el mirando a su sorprendida madre y luego me mira a mi—. Cariño, te presento a mi madre, Zafiro.

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Comments

Ale 🇨🇱

Ale 🇨🇱

Son los hijos del Principe y Zafiro!
No me había dado cuenta de los nombres...

2024-09-11

1

Lourdes Mendez

Lourdes Mendez

ludmila hasta presentación con la suegra

2024-08-20

1

Anonymous Carmen diaz

Anonymous Carmen diaz

Que bien los padres de Lula u bruno son lucia y Naguel de conductor designado y los padres de Shain y ayse son zafiro y shiloah de erase una vez un matrimonio,

2024-05-28

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