No quiero meterme en zona conflictiva por lo que solo me quedo acuclillada al lado de mi banca, escuchando la respiración acompasada de Shain. Tenerlo cerca acelera mi corazón, pero lo mantengo estable mientras sigo leyendo las páginas de mi preciado libro, aunque esta vez no sé dónde es que estoy.
Decido dejar mi libro de lado y concentrar mi mirada en la mano que cuelga al lado mío. Sus dedos son gruesos y largos, sus uñas se pueden ver que están prolijas y bien recortadas. Lleva puesta una camisa negra con los botones de su manga desabrochados, sus brazos aparecen firmes ante mi mirada y las ganas de saber cómo se siente al tacto me pica de curiosidad.
Estiro mi mano para hacerlo, pero a mitad de camino me detengo. Soy una cobarde, nunca lograre sostener la mano de un chico. Aunque debería de probar después de todo esta inconsciente. Me muevo para colocarme en una posición en la que pueda tocarlo sin estar incomoda. Lo miro, sigue dormido, su boca esta algo abierta, su aliento no es fuerte a pesar de que ha bebido en exceso.
Vuelvo la mirada a su mano, cuelga libremente y mi deseo de tomarla va aumentado. Me acerco un poco más, sin abandonar mi posición acuclillada. Me siento sobre el suelo, en forma de indio y miro una vez más su cara adormilada.
Tomo una bocanada de aire y estiro mi mano para tocar la suya, un dedo, otro y me detengo. Retiro mi mano lentamente, apreciando su contacto suave, frio. Sonrío, es lindo tocar a alguien más que no sea familiar. Abro de nuevo los ojos con cierta confianza adquirida y nuevamente decido tocar su nano, pero esta vez más profundo.
Lo logro, pero cuando la quiero retirar, su mano aprieta la mía impidiendo que la suelte. Contengo la respiración al ser atrapada en semejante osadía con una persona inconsciente, como si de pronto me convirtiera en una delincuente.
Temerosa volteé para enfrentar su mirada, esa mirada de un azul turquesa perfecto, esa mirada que te roba el aliento y te deja libre de pensamientos, te transporta a una dimensión alterna.
Su mira cambia drásticamente al ver la mía, cuando creo que sería de repulsión, para mi asombro pasa a ser de estupefacción. Me sonríe y como si algo me contagiara de ese tipo de enfermedad me encuentro sonriéndole a él también.
Obviamente que este tipo de acción dura alrededor de un segundo porqué enseguida me asusto he intento soltarme de su mano, pero no lo logro y cuando me quiero incorporar para alejarme de él, huyendo como la cobarde que soy, el me detiene.
—Espera —dice sin soltarme, cosa que me cohíbe más aún.
—Suéltame —murmuro mirando el piso.
—Tú me tomaste primero —dice y como si un rayo me golpeara vuelvo mi mirada inquisidora en él.
—Lo siento —me disculpo tratando de soltarme de su agarre.
Nota: me sostiene más fuerte.
Juro que me dará algo en cualquier momento si sigue mirándome con esos ojos hermosos.
—Primero dime quién eres y luego te soltare —dice tirando de mi mano, haciendo que me acerque más a su rostro, quedando tan cerca que puedo notar algunos cabellos cobrizos en su barba creciente.
—Lu... Ludmila —murmuro algo bajo, casi no yo puedo escuchar mi propia voz.
—¿Qué? —vuelve a preguntas sin soltar un milímetro de mi mano.
—Ludmila —respondo esta vez un tono más audible.
Aun sosteniendo mi mano se incorpora en la banca, pero se marea y debo sostenerlo con mi mano libre para que no caiga sobre mí.
—Lo siento, creo que todavía la borrachera no abandona mi cuerpo —se disculpa acomodándose mejor— ¿Quieres sentarte a mi lado?
Sin responder, hago lo que me pregunta. Miro la unión de nuestras manos y luego miro su cara para encontrar que también está viendo esa unión que mantenemos como si nada.
—¿No volverás a la fiesta? —pregunto para ver si de ese modo me suelta de una vez. Mira hacia donde se encuentra toda la gente divirtiéndose.
—Mmm... no lo sé ¿Tu? —pregunta volviendo su mirada nuevamente hacia mí.
—Yo aquí estoy bien —digo desviando la mirada, me incomoda un poco como me está mirando.
Mi cerebro me dice que debo mantenerme alerta, alejarme de él, pero la verdad es que no quiero.
—¿No será que te has colado? Nunca te había visto en una de estas fiestas —remarca, tomando una botella de cerveza que está en el suelo tumbada, la mira y luego la lanza a un cesto de basura embocándola perfectamente—. ¡Si! —festeja su propia perfección.
—La fiesta la organizo mi hermano —murmuro y por primera vez siento frio.
Al encestar la botella soltó mi mano, dejando que sienta nuevamente la soledad invadir mi cuerpo.
—¡Oh! —exclama sorprendido, como si se acordara de algo— El novio de mi hermanita.
Vasto solo que diga esas cortas palabras para que mi cerebro haga clic y recuerda la tan apreciada conversación que tuvo con su hermana esta misma mañana.
Me levanto como un resorte, sabiendo que soy la victima de todo ese plan macabro que ideo con la chica perfecta, solo para poder tener un momento de placer con mi hermano. Esto es una mierda, una grandísima mierda.
Sin decir más nada, tomo mi libro para volver al departamento, mi noche bajo las estrellas ya quedo arruinada.
Mi acompañante imita mis movimientos, levantándose de la butaca donde estábamos sentados. Es imposible a esta altura saber cuánto es el alcohol que a ingerido, pero se nota que es mucho cuando quiere caminar y al dar unos pasos sus pies se enredan por si solos y cae con todo su peso golpeando su cabeza con una de las masetas que decoran el patio.
—¡Ah! ¡Mierda! —grita, incorporándose.
Al verlo un hilo rojo corre por su cara haciendo que me ponga en alerta. Corro nuevamente hacia él, tomo su cara para ver la herida que tiene en su frente, no es profunda, pero si necesita ser limpiada. Esta algo cubierta por la suciedad del suelo y eso puede causarle una infección.
—Estas sangrando —informo tomando su mano para que me siga hasta el departamento que compartimos con mi hermano—. Vemos a mi departamento así te curo esa herida antes de que se infecte.
—Claro mi Luz —lo escucho decir. Ruedo los ojos, ¿No se le ocurrió otra cosa mejor que decir?
—No soy tu Luz —digo con cierto tono de hartazgo—. Y que quede claro —digo deteniendo mi andar, volteando para verlo de frente con esa cara de sufrimiento por el golpe—: no seré tu conquista —afirmo señalándolo, más bien advirtiéndole.
—¿Qué? —pregunta mientras volvemos a caminar. Su andar es en zick zack y realmente se ve muy gracioso.
—Escuche la conversación que tuvieron tu querida hermanita y tu esta mañana, por lo que no necesitas que sea tu conquista, si ella realmente quiere a mi hermano y él la quiere a ella las cosas entre ellos se darán de forma natural —digo, siendo esta la conversación más larga que he tenido con una persona fuera de mi entorno.
Esto hace que me sienta orgullosa de mí misma.
—Mmm... en ese caso puedo dejar de fingir que estoy borracho —dice cambiando la voz, mejorando sus pasos a unos más seguros y limpiando la sangre que corre por su rostro.
Al escuchar sus palabras, una furia invade mi cuerpo haciendo que voltee ante él y lo empuje de forma tal que cae de culo mirando sorprendido.
—¡Eres un idiota! —grité frustrada porque creí que estaba lastimado.
—¡Loca! —me devuelve el grito desde su posición— ¡El golpe en mi cabeza si es real!
—¡Que te lo cure tu abuela! —vuelvo a gritarle queriendo tener algo en mano para darle su merecido.
Volteo importándome muy poco si se muere desangrado en mi jardín y a paso firme me dirijo al departamento para entrar y cerrar de un portazo, subo a mi habitación y con toda la furia que cargo me desnudo y me meto a la ducha helada para romper en gritos y descargar todo lo que tengo dentro.
Esta es mi mejor terapia.
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Comments
Liliana Barros
Nada como un buen comienzo para una relación distinta 😂😂😂😂
2024-12-18
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Zero
yo le hubiera mentido un putazo xd
2024-10-01
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Zero
yo justo me llamo ludmila jajaja y me dicen lula
2024-10-01
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