Tomando una pluma especial, cuyo mecanismo le permitía modificar su letra para que no fuera reconocida, a medida que escribía, procedió a hacer una escueta pero contundente carta anónima hacia su suegro.
¡Estimado comandante!
Espero que se encuentre bien pese a todo el esfuerzo que usted hace robando los recursos del batallón imperial que está bajo su mando. Lo más probable es que al leer esta carta se pregunte quién es el desgraciado que sabe su secreto, créame que ese es el menor de sus problemas. Lo único que quiero hacer es informarle que su hija ha estado robándole el dinero que usted roba, ¡Es irónica la vida con usted! ¡El ladrón ha sido robado! Yo que usted revisar sus arcas y viera cuánto dinero le queda o si no es que ya quedó en bancarrota.
Con una sonrisa, colocó un sello sin identidad en el sobre y lo dejó en la parte externa del marco de su ventana, donde uno de sus espías la tomaría y llevaría directo a la mansión del comandante.
Si bien estaba esperando usar aquel secreto que supo del comandante, el cual le ayudó a sacar a Atenea de aquel sitio, se vio en la necesidad de apresurar el uso de aquel as bajo la manga.
Aunque no dejaba de sospechar que quien realmente había sido el remitente de aquella carta había sido el propio comandante a modo de vengarse, independiente de quien fuera, no tendría piedad alguna en devolver el ataque a quienes lo quisieran ver destruido.
Suspiró con pesadez, aguantando un poco el terrible suelo que tenía. Aquello no era una solución para sus problemas, de hecho había un riesgo de ser atacado por su suegro, ya que él sabía que Dante conocía su secreto; no obstante, también estaba la posibilidad de que enceguecido por la ira y la avaricia, atacara directo a Giselle.
—Solo espero poder tener tiempo—dijo antes de ir al cuarto de Virgilio.
Como su bebé aún estaba dentro de la incubadora, no podía cargarlo aun. Pero su corazón palpitaba fuerte al ver como su pequeño luchaba contra todo pronóstico.
—Eos, si me escuchas—dijo en un susurro mientras observaba a su hijo—haz que aquella carta que mandé resulte, haz que me den más tiempo. Te lo pido, aun si es inevitable el día en que Giselle me quiera matar, al menos haz que demore en llegar para yo poder prepararme mejor.
Luego de visitar por algunos minutos a su hijo menor, fue a darle las buenas noche a Maximiliano. Mientras caminaba por los pasillo, no dejaba de pensar en su situación.
Antes de morir, era un hombre que pensaba que todo se solucionaba con dinero; sin embargo, al ver cara a cara la muerte e incluso sufrirla el mismo, sabía que lo que en realidad necesitaba era más tiempo.
—¿Padre?—preguntó el mayor de sus hijos.
El joven heredero del ducado, estaba listo para acostarse a dormir. Tenía su pijama recién puesta y su cabello, al igual que el de su padre, mostraba aquel vivo color que caracterizaba a su familia.
—¿Ya te vas a dormir, hijo?—dijo mientras lo cargaba.
El niño de tan solo cinco años se quedó nervioso, mientras su padre lo arropaba en la cama. Si bien pensaba que aquel cambio que había tenido su padre era producto de casi haber perdido a su hermanito, aun le costaba acostumbrarse a su cambio de actitud.
—Maxi ha sido un buen niño, ¿Quiere mi hijo algún regalo?—preguntó acariciando su mejilla.
—Mamá...mamá no me quiere verdad—respondió casi llorando—hace un mes, cuando padre estaba de viaje, vi a mamá tomando vino. Antes había escuchado que las mujeres embarazadas no podían tomar vino, por eso le dije al ama de llaves. Pero mi mamá la mandó a golpear y a mí me dejó sin comida por dos semanas.
Dante se quedó helado ante lo que su hijo le estaba confesando, tenía ira no solo con Giselle por tratar así a su hijo, sino también por haberlo descuidado tanto. No obstante, se preguntaba porque el ama de llaves no le había dicho nada. Resuelto a averiguar más sobre aquel asunto, terminó de a cobijar a su hijo antes de irse, pero Maximiliano lo detuvo.
—¿Tienes miedo?—preguntó limpiando las lágrimas de su hijo—no lo tengas, primero tu madre pasa por encima de mí antes de que les haga daño a ti o a tu hermano.
—Entiendo, padre—dijo tímido—¿Aun Maxi puede pedir un deseo?
—Todo lo que mi hijo quiera—respondió dándole un beso en su cabeza.
—Maxi quiere una mamá buena—pidió aun llorando—Maxi quiere una mamá que no beba y que no me grite, que no golpee a los demás y que me quiera.
Sin poder contenerse más, Dante tomó en sus brazos a Maximiliano y lo abrazó con fuerza, mientras se recostaba contra el espaldar de la cama. Balanceando un poco su pequeño cuerpo, le dio pequeñas palmaditas para que él dejara de llorar y pudiera dormirse.
"Lo lamento Maxi, fui tan mal padre en el pasado que no vi lo que estabas sufriendo por culpa de tu madre"
Fueron las palabras que pensó mientras intentaba consolar a su pequeño hijo, viendo de manera clara que aquella actitud de Giselle era equiparable con la actitud del comandante. Ambos padres, torturaron sin piedad a sus respectivos hijos.
—¿Sabes la señora que está siendo tratada en la otra habitación, Maxi?—preguntó el duque.
—¿La mujer que salvó a mi hermanito?—respondió somnoliento.
—Esa mujer fue capaz de quedarse ciega con tal de salvar a Virgilio y está dispuesta a ser tanto su madre como la tuya—dijo dándole otro beso—no los he podido presentar muy bien, debido a su estado de salud. Pero en cuanto esté más fuerte, te la presentaré. ¿Te gustaría intentar que ella fuera tu madre?
—Maxi quiere intentarlo—dijo tras asentir con su cabeza.
Tras asegurarse que su hijo se quedó dormido, lo dejó de nuevo arropado en su cama y se marchó a su habitación. Viendo como estaba siendo adecuado para recibir a la segunda señora, se dispuso a bañarse para seguir las indicaciones del médico en jefe.
Debido al sistema inmune tan bajo que tenía Atenea, si quería dormir con ella, debía estar todo debidamente limpio y el bañarse con unas hiervas especiales, de modo que el cuerpo de su esposa no se resintiera tanto a su presencia.
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Comments
Gisela Vallín Tankian Spok
espero nos narras la.aparienci de atenea sabes adoro al personaje lo aprecio pero a como la describes enferma me imagino a golum del señor de los anillos
2025-01-07
0
Lorena Larios
pobre niño
2023-12-17
5
Evelyn Leal
En su pecado llevará su penitencia, ya lo verán. Esa mujer no metece hsber sido madre. Esta totalmente fuera de ese cintexto.
2023-12-12
1