Una vez volvió a su mansión, se bajó de su caballo con ayuda de varios de sus trabajadores, mientras seguía cargando a la que se convertiría en su segunda esposa. Luego de ingresar con ella por la puerta principal, fue recibido por Eliana, la ama de llaves.
—¿Mi señor?—preguntó una vez estuvo cerca.
Cuando vio a la mujer dormida en los brazos del duque, este dio un orca jada del asco. Olía tan mal, que parecía haberla sacado de una alcantarilla. Aunque no la podía ver bien debido a la capa que el duque le había puesto, suponía que físicamente estaba mal.
—¿Preparaste la habitación que te pedí?—preguntó al ama de llaves.
—Sí, señor—respondió.
Antes de irse en la mañana, le había pedido que acondicionara una de las habitaciones principales de su mansión, en específico la que más estuviera cerca de la de él, ya que llegaría para quedarse un invitado muy especial.
—Pídele al médico familiar que venga a ver mi segunda esposa—fue lo único que se limitó a decir.
La anciana ama de llaves se quedó sorprendida por aquel anuncio, ni siquiera sabía que el duque estaba cortejando a una mujer para hacerla su segunda esposa y menos que fuera una persona que parecía ser una enferma terminal.
En definitiva, la llegada de la segunda esposa sería un tema de discordia en la mansión. Al ver como el duque desaparecía rumbo a la habitación que habían preparado, se fue de inmediato a escribir una carta para solicitar la presencia del médico de la familia.
—¿Vio como su criada me observó?—dijo por lo bajo—no se cree que yo vaya a ser su segunda esposa, ni yo misma me lo creo.
Su cuñada, quien había estado un poco despierta, vio por lo bajo la mirada de asombro que le lanzaba el ama de llaves.
—Es mejor que empiece a creerlo—le respondió.
Ya dentro de la habitación, pidió que encendieran la chimenea y dejó a su cuñada en la cama. La joven mujer, al sentir lo cómodo del colchón, movió un poco incómoda.
—¿Qué haces?—preguntó Dante.
El duque tuvo que detener a su cuñada, la cual se quería levantar de la cama.
—Voy a dormir—respondió.
—Eso lo entiendo, ¿Pero por qué te levantas de tú cama?—preguntó aún más extrañado.
—¿Esta es mi cama?—preguntó incrédula—pensé que me mandaría a dormir en el piso, la cerda no tiene derecho a dormir cómoda.
—Tu...—tuvo que calmarse antes de hablar—ahora eres mi segunda esposa, ya no vas a recibir el mismo trato que antes. Si te digo que esta es tú cama, ¡Es tú cama!
Volvió a acostar a la joven y la abrigó, de modo que se sintiera cómoda y no quisiera salir de la cama.
—Dame tiempo para pensar bien en un nombre para tí, pero te prohibo que te sigas llamando cerda—dijo un poco molesto—¿Entendido?
Su cuñada asintió, por lo que se calmó un poco. Debía calmarse, aguantar el estrés que tenía ya que en menos de un mes moriría, y hacer que el ambiente no fuera tan estresante para ella.
—Perdoname por hablarte así—dijo tras un suspiro—tengo que ir a hacer algunas cosas, pero en un rato llegará el ama de llaves y el médico a atenderte. Hasta entonces, duerme un poco.
Cuando se dispuso a irse, la pequeña, sucia y esquelética mano de su cuñada lo detuvo. La mujer, quién se veía estaba haciendo un enorme esfuerzo, lo estaba agarrando de la manga de su camisa.
—¿Ocurre algo?—preguntó.
—Gracias, juro no ser una molestia—respondió bastante cansada.
“¿Ser una molestia? ¡Pero si gracias a ti podré tener la oportunidad de cambiar mi futuro!”
Fueron las palabras que pensó al escucharla decir aquello, realmente sin ella la diosa Eos no le hubiera dado la oportunidad de volver.
—No tienes que darme las gracias, ahora eres mi esposa—dijo agarrando su mano en señal de consuelo—es mi deber, así como mi querer, ayudarte.
Con eso dicho, se fue de inmediato a su despacho para trabajar. Desde que había despertado, luego de volver en el tiempo, no le había dado tiempo de pensar en lo ocurrido.
Según lo que recordaba, su primera esposa y madre de sus hijos había comenzado a comportarse extraña con el desde hacía casi un mes antes. Por lo que algo tuvo que pasar en ese lapsus de tiempo para que ella se enterara de lo que estaba planeando hacer.
—¿Cómo pudo ella enterarse de eso?—preguntó en un susurro.
En definitiva debía ponerle vigilancia a su primera esposa, de modo que pudiera descubrir antes de tiempo cualquier movimiento que ella estuviera planeando en su contra.
—Mi señor—llamó el médico familiar—¿Puedo entrar?
Luego de permitir el acceso, vio como el anciano médico entró. Aquel hombre, que llevaba años sirviendo a su familia, era uno de los pocos de su confianza.
—¿Cómo está ella?—preguntó refiriéndose a su cuñada y segunda esposa.
El médico suspiró antes de responder esa pregunta, desde que llegó, había pasado dos horas examinando de manera preliminar el estado de la segunda esposa.
—Su estado es muy grave, aunque solo hice un diagnóstico preliminar—respondió pasándole un documento—en la hoja puede ver todo lo que presenta, así como los exámenes que recomiendo hacerle para determinar o descartar otras cosas.
De acuerdo a lo que podía leer, era un milagro que su cuñada no hubiera muerto ya. Lo menos grave que tenía era una desnutrición severa, seguida de infección en la piel, boca y ojos.
—Fiebre de 40° y ausencia tardía de menstruación, lo más probable es que sea infértil—se quedó helado—...posee también algunos sintomas relacionados con cáncer de sangre, ¡¿Y se supone que esto es preliminar?!
Tenía el corazón acelerado a mil, si después de la muerte que vivió en el pasado, su primera esposa se había convertido en un monstruo en la tierra, ¡El comandante era el mismísimo demonio! ¿Qué mal tuvo que cometer una mujer, desde su niñez, para tener tal trato?
—Por eso le dije, mi señor, el estado de ella es muy crítico—respondió también impactado—por eso me gustaría pedirle autorización para mandar a traer a varios curanderos mágicos y médicos.
—¿Para que la vayan sanando mientras le hacen las pruebas que necesitas?—preguntó.
—Si, mi señor. Así es.
—Está bien, haré que el administrador te de un presupuesto de acuerdo a lo que requieras—dijo el duque—no te límites, sea lo que sea, no me importa el costo, ¡Pagaré para que la sanes!
Dicho eso, el médico fue rumbo a la oficina del administrador del duque, ya que debía hablar con este, para mandar a traer a toda la gente así como medicinas que necesitaran para tratar de manera inmediata a la segunda esposa del duque.
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Comments
Martha Lucia Garcia Gomez
y porque lo primero que mando a hacer era darle un buen baño y una comida decente kerida escritora hay se te fueron las luces que empieze a tener una vida mejor pobre chica 😭😭😭
2024-02-01
6
Lorena Larios
pobre niña que pecado cometió para estar con los cerdos
2023-12-16
1
Maria Teresa Villarreal Rodriguez
la verdad que maldad criarla e tre cerdos
2023-12-11
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