Anonada y fría al saber que todo aquello había pasado, intentó levantarse y tomar su pijama, para poder salir de su habitación.
—¿A dónde va?—preguntó el ama de llaves.
—Atenea quiere ver al segundo señorito—respondió al borde de las lágrimas—si Atenea no hubiera venido, el segundo señorito no hubiera muerto antes de nacer. ¡Atenea quiere darle su último adiós!
Conmovida ante el claro dolor que expresaba la segunda señora, el ama de llaves la arregló de manera lúgubre pero solemne, para visitar el último lugar de descanso del segundo señorito antes de ser sepultado.
Vistiendo una pijama simple y blanca, pero con una manta negra encima, la segunda esposa se acercó al ataúd del bebé para darle su último adiós.
—Bebé—dijo tocándole su mejilla con su dedo—Atenea lamenta tu muerte, Atenea no quiso que murieras antes de nacer. Tu papá está muy triste, me dijeron que no ha comido nada y tu hermanito tampoco. Dime bebé, tu que tampoco fuiste amado al momento de nacer y que no tienes mamá como yo, ¿Te gustaría ser mi hijo? Si te despiertas Atenea será buena niña y se bañará, comerá y se convertirá en una mujer fuerte. Bebé... Bebé despierta por favor.
Cuando el ama de llaves, ahogada por la tristeza, estuvo apunto de llevarse de vuelta a la segunda esposa, una extraña luz dorada emergió del cuerpo de Atenea, haciendo que todos los presentes se enceguecieran por el brillo.
Asustado al ver que una extraña luz lo despertó, corrió pensando que la capilla dónde estaba siendo velado su pequeño hijo se había incendiado.
No fue hasta entrar que se dio cuenta, gracias a sus ojos encantados, que la luz provenía del cuerpo de Atenea, el cual estaba absorbiendo una sustancia negra del cuerpo de su segundo hijo.
—¿Quién eres tú, Atenea?—preguntó sin aliento.
Tras varios segundos, poco a poco la luz se fue debilitando y tras toser sangre, el cuerpo de Atenea cayó violentamente al piso. No obstante, lo que escucharía a continuación sería un bálsamo para su herida alma.
—¿El segundo señorito...—preguntó temblando Eliana—está llorando?
Todos, hasta el sacerdote, no podían moverse ante lo pálidos que estaban. Solo lo hicieron el ama de llaves y Dante, ya que mientras la anciana auxiliaba a la segunda señora, el duque sostenía en sus brazos a su bebé.
—¿Vivo?—preguntó mientras lloraba—eso Virgilio, llora más fuerte. Deja que papá oiga tu llanto, mi vida. Llora, llora, llora tan alto que todos se enteren que no estás muerto. Déjame deleitarme con tu música, mi hijo.
Si contener más su tristeza, se dejó caer mientras su cuerpo era bombardeado por rafagas de alegría. No sabía como lo había hecho Atenea, pero había traído de vuelta a su hijo de tan solo seis meses de gestación.
Atenea, quién no dejaba de temblar debido a un frío inexplicable que recorría su cuerpo, vio como el brazo con el que había tocado al bebé estaba empezando a tornarse negro. No obstante, al ver como el bebé lloraba, se alegró porque vivía.
—La segunda esposa—dijo el sacerdote atónito—la segunda esposa revivió al segundo señorito.
—¿Qué es revivir?—preguntó tras toser de nuevo sangre—Atenea solo le pidió al bebé que despertara.
Ante las palabras de Atenea, Dante, quién sostenía con fuerza a su bebé, la miró lleno de lágrimas y con una sonrisa.
—Gracias por devolverme a mi hijo—habló mientras besaba la frente de su bebé—me has devuelto la esperanza, no solo con el sino con el resto de mi vida. Eres mi sol, Atenea.
Tras escuchar eso, sintió como su corazón y una parte de su rostro se encandilaban. No obstante, el frío que invadía su cuerpo era tan fuerte que terminó por hacerla perder de nuevo la consciencia.
Preocupado por la situación de su salvadora, ordenó de inmediato que la llevaran de vuelta a su cuarto y que la atendieran. Antes de irse tras ella, también ordenó que se deshicieran del ataúd de su hijo.
—Quemen el cofre, que la muerte sepa que Virgilio Rosfield seguirá siendo parte del mundo de los vivos—dijo antes de irse de la capilla.
Después de lo ocurrido, Atenea volvió al mundo etéreo de los sueños mientras su cuerpo sucumbia ante los estragos físicos y al haber absorbido el veneno que provocó la muerte del segundo hijo de Dante.
—¿Quién eres tú?—preguntó un poco asustada.
Detrás suyo estaba ubicada una mujer de cabello violeta, un tanto humanoide, pero que desprendía tanta luz que el mar oscuro de pesadillas en el que estaba se iluminaba ante su presencia.
—Soy Eos—respondió con una sonrisa—pequeña, mira que absorber el mal que mató a ese bebé, de modo que volviera a la vida, te ha puesto en grave peligro. De por sí tu salud está tan mal, ahora lo estará peor.
—Pero el bebé volvió, Atenea está deliz—dijo agachando la cabeza—y el duque sonrió, a Atenea le hace feliz ver al duque sonreír.
—¿Te gusta el duque?—preguntó Eos.
—¿Qué es gustar?—cuestionó debido a su inocencia.
—Es cuando un hombre y una mujer se aman tanto, que sienten que su corazón es del otro—dijo con una sonrisa.
—¿Atenea le gusta el duque?—preguntó en un susurro—a Atenea no le importa si el duque solo la está usando, mientras siga siendo bueno con ella. Atenea no cree que el duque la pueda ver de esa forma.
Atenea asintió ante su respuesta, no podía negar que había algo en su interior que le hacía sentir atraída a Dante, pero de allí a gustarle no sabía.
Lo único que comprendía realmente, es que le gustaba ver la sonrisa del duque. Aunque el nunca la amara, en especial por ser literal un esqueleto muy feo, si el día de mañana muriera se iría contenta con la vida.
—Si tan solo supieras una parte de lo que yo sé de ti—dijo acariciando su rostro—este será mi primer y único regalo contigo: haré que el veneno que absorbiste se vaya a tus ojos. No se irá de tu cuerpo, pero al menos no lo empeorará más y podrán empezar a curar el resto de tus heridas.
—Pero si Atenea tiene el veneno en su cuerpo, ¿Seguirá estando enferma?—soltó la primera pregunta que se le vino a la mente.
—No—respondió Eos tapando los ojos de ella—pero ya no podrás ver, ojalá pudiera hacer más por ti. No obstante, tus ojos serán ahora los de Dante, eso te lo prometo hasta el fin de tus días.
Dicho eso, la diosa le dio un pequeño empujón en su pecho, provocando que Atenea saliera de aquel mar de pesadillas y pudiera al fin despertar en el mundo real.
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Comments
deldel
Perdón pero no me gusta que quede ciega !!
2024-05-13
3
Joselin Rigby
ay no mejor de le hubiera caído el brazo como la va dejar ciega
2024-03-05
1
Evelyn Leal
Atenea es algo. Especial lo unico que me entristece es que haya quedado ciega. Y ls desgraciada se muera de coraje por que el bebé no murio y Atenea lo revivió.
2023-12-11
1