CAPITULO XVII UN FIN DE SEMANA DIFERENTE

Ellos tenían sus frentes pegadas, cada uno perdido en sus propios pensamientos, que lo único que tenían en común en ese instante, era el deseo que sentían el uno por el otro. Armando pensaba en que no quería que ese momento terminara jamás, quería decirle con sus propias palabras mirándola a los ojos cuanto la amaba, pero temía que ella lo rechazara, pues él era consciente que ella aún tenía en su corazón al tal David, y que debía ir con más calma en cuanto a los sentimientos.

A Victoria en sus pensamientos la embargaba por sobre todo, la duda de si dejarse llevar por el deseo que sentía por él o ponerle un alto a esta situación que la estaba haciendo sentir vulnerable y temerosa a la vez.

. – ¡Ejee tortolitos, hora de comer, ya voy a servir! – los llamó Enmanuel y ambos se sorprendieron de verlos a los tres sentados en la mesa, cuando antes estaban con ellos dentro de la piscina. Armando entonces, la ayudó a salir, pero no hizo intento de hacerlo él, lo que llamó su atención y lo miró extrañada…

. – Me veo en la obligación de dar unas cuantas vueltas a la piscina y luego salgo – Eso espero pensó picándole el ojo, lo que hizo que Victoria entendiera perfectamente cuál era la razón que lo privaba de salir junto a ella, y no pudo evitar sonreír al verlo dar rápidas brazadas de un extremo de la piscina al otro.

Al final fueron unas cinco vueltas que debió dar hasta poderse reunir con sus amores.

Victoria observó cada una, y cuando él salió, lo primero que hizo fue mirarla con picardía y ella que se había acercado a darle una bata para que se cubriera y protegiera del frío, volteó la cara porque aún sentía ganas de reír, pues lo veía agitado, se nota que le costó una pérdida de energía extra controlar su GRAN inconveniente.

. – ¡Date prisa Armando, me tienes babeando hace 15 minutos! – expresó ella y él la miró elevando una ceja, al ver el tinte que él le dio a sus palabras rápidamente habló para mejorar lo dicho – ¡Esa carne se ve deliciosa y no resisto esperar más! – él volvió a mirarla con travesura mientras sonreía al verla incómoda y sonrojada, al notar el doble sentido que Armando le estaba dando a lo que ella quería manifestar, lo tomó por la mano y lo arrastró hasta donde estaban sus hijos esperándolos – ¡siéntate y vamos a comer!

Los cinco deleitaron su paladar con la rica carne que destacándose totalmente a los ojos de Victoria preparó Enmanuel, ella fascinada le auguró éxitos en la cocina. Todo le había quedado muy rico, la carne, la ensalada y las verduras asadas, todo estaba para chuparse los dedos tal cual como había dicho él.

Ellos terminaron pasando una tarde maravillosa, entre risas, bromas, anécdotas y miradas cómplices entre Armando y Victoria.

Al caer la noche decidieron entrar para cambiarse y Victoria invadida por los nervios de imaginarse que ya se acercaba la hora de dormir y compartir la habitación con Armando, de la nada planificó una pijamada que alegró a los chicos y le sacó sonrisas burlonas a Armando al comprender el propósito de su jugada.

. – ¿Y qué tal si ahora hacemos una pijamada? traje muchos juegos y podemos ver alguna película e incluso podemos dormir todos aquí en la sala ¿Qué dicen? – pidió algo nerviosa rogando que los muchachos no lo notaran y sobre todo aceptaran su propuesta.

. – ¡Siii Victoria eres genial, pensamos que estabas cansada e ibas a querer irte a dormir temprano…!

. – ¡No para nada, vine a compartir con ustedes, así que nada de dormir! – Armando seguía cada gesto que ella hacia y como le esquivaba la mirada y se divertía por la actitud cobarde de ella en ese momento, pero eso lo alegraba mucho, porque sabía que ella intuía perfectamente que iba a pasar si entraban juntos a esa habitación.

. – ¡Excelente, luego de cambiarme, buscaré los sleeping! - dijo Enmanuel.

. – ¡Yo organizaré la sala y seleccionaré los juegos y películas!

. – ¡Y yo traeré la comida!

Los muchachos estaban tan encantados que Armando y Victoria se miraron contagiados de la alegría de ellos.

. – Vamos a cambiarnos también nosotros Victoria – la invitó Armando tomando su mano para que no se le escapara, que fue lo que trato de hacer.

. – Ve tú primero, debo llamar a mi papá antes…

. – Puedes hacerlo en la habitación… - Le insistió él casi arrastrándola consigo.

. – ¡Por favor Armando! – prácticamente le estaba rogando no obligarla a subir.

. – ¿Por qué quieres huir? ¿A qué le temes Victoria? – ella lo miró sin saber que responder – ¡Nada va a pasar! - por ahora - ¡Vamos, tendremos que bajar ya mismo, no habrá tiempo sino para cambiarnos! – Claro pensó con picardía, existen los rapiditos, pero de ninguna manera quería eso así con ella. El día que estén juntos, él pretende dedicarse a amarla como debe ser, y para ello necesitará mucho tiempo.

. – ¡Okey! – le respondió por fin resignada, pero sin confiar en ninguno de los dos. Ambos subieron la escalera en silencio, estaban envueltos en batas de baño de algodón que hacia que el calor de sus cuerpos se sintiera más.

Dentro de la habitación, Victoria se acercó a su bolso para tomarlo y llevarlo al baño.

. – ¿Te avergüenza cambiarte frente a mí? – le preguntó con malicia, por supuesto que él sabia que era así, seguramente sentiría lo mismo.

. - ¿Tu no? – le rebatió ella

. – ¡Tendría que hacerlo para saber si o no! – le dijo acercándose, y con las manos en el cinturón de la bata amagando con soltarla, Victoria se aceleró, imaginándose ver nuevamente ese cuerpazo frente a ella y no poder controlarse.

. – ¡No te atrevas, ya dejemos este juego Armando!

. - ¿Por qué? ¿Temes quemarte?

. - ¿Tu no? – Volvió hacerle la misma pregunta anterior y él acabó con la distancia que los separaba para quedar frente a ella y mirarla fijamente.

. – ¡Lo más que deseo Victoria, es quemarme en ti!

Ella tembló y se le pusieron los pelos de punta ante sus palabras, sabia que él se refería a que tenia una pasión intensa y ardiente por ella. Y así era, Armando con esas palabras quería expresarle la idea de entregarse por completo, sin importar las consecuencias, quería transmitirle además el sentimiento de profunda devoción y atracción que sentía hacia ella. Victoria lo miró a los ojos y lo que vio la hizo huir hacia el baño, dejando a Armando risueño y nostálgico a lavez, sin embargo, se prometió que de esa habitación no iba a salir sin besar nuevamente sus labios.

Él ya estaba listo cuando ella salió del baño, con una pijama larga que no era nada sexy pero que le quedaba muy linda. Su mirada alertó nuevamente a Victoria que quiso salir de una vez de la habitación.

. – ¡Victoria! – la llamó al ver su intensión - ¿No dijiste que ibas a llamar a tu padre?

. – ¡Ah cierto, pero puedo hacerlo de allá abajo – le respondió esquiva.

. – ¡Tu Victoria, ya hablaste con tu papá y por mentirosa, ahora te voy a castigar… - le dijo acercándose mientras ella retrocedía hasta chocar con la puerta! Se volteó con la intención de abrir y salir, pero Armando con su mano la cerró nuevamente presionándola contra su cuerpo y la puerta. Victoria al sentirlo pegado detrás de su cuerpo se inquietó extremadamente, y más cuando su respiración comenzó a golpear su nuca.

. – ¡Por favor, déjame ir! – le pidió casi jadeando, y es que tenerlo así, la estaba perturbando sobremanera.

. – ¿Si lo hago me darás un beso? – le susurró rozando con sus labios su nuca, haciéndola estremecerse.

. – ¡Sí, lo haré, déjame voltearme…! - le dijo con la intención de que cuando se separara de ella, le iba a tocar abrir y correr literalmente hasta la sala.

. – ¡Así como estas Victoria, bésame así mismo como estas! – Le dijo colocando su mano en la mandíbula de ella y volteándola hacia él para que sus labios se encontraran y saborearan como ambos querían, Victoria tomó la mano que Armando tenía en su mandíbula y la otra la apoyó a la puerta para resistir el gran peso, mientras disfrutaba las sensaciones que le provocaba la fricción que él hacía en su trasero.

. – ¡Oh Victoria me estas matando! – le susurró dándole la vuelta para dejarla frente a él e hizo el gesto de siempre, de pegar su frente a la de ella – ¡Vamos porque si seguimos aquí, no creo ser capaz de detenerme!

. – Si… - fue lo único que susurro Victoria, estaba demasiado agitada y en extremo excitada tanto como él.

En la sala ya los muchachos tenían todo listo, de la cocina venia Grecia con un tarro de helado que Victoria le quitó y comenzó a comer exasperadamente buscando le templara el calor interior que sentía en su cuerpo, todo bajo la mirada divertida de Armando, a él le encantaba cada gesto y ocurrencia de ella para apaciguar o evitar las emociones que se provocaban y para estar a solas.

La pijamada en general iba superbién, todos se estaban divirtiendo, mejor idea no pudo haber tenido Victoria, pensaban los muchachos y el mismo Armando. Estaban jugando cartas cuando Armando propuso otra gran idea que alegró a todos.

. - ¿Qué tal si pedimos pizza? – Siii todos gritaron, así que él se ocupó de ello, mientras los otros siguieron en lo suyo. Luego de comer y ver una película, ya pasada las dos de la mañana decidieron acostarse, Enmanuel a mitad de la función se había quedado dormido, y las hermanas se acostaron cada una a su lado, con eso trataban de mantener el calor corporal.

Armando ordenó un cobertor más grande para que Victoria se acostara con él, sabia que probablemente se iba a negar por eso no le dio chance a hacerlo y la tomó de la mano.

. – ¡Acuéstate Victoria! – la obligó a hacerlo a su lado cuando lo vio buscar otro lugar lo más lejos de él para hacerlo.

. - ¿Por qué eres tan mandón? – ambos susurraban para no molestar a los chicos.

. – Porque tu eres muy terca y…

. – ¡Calla y duerme! – lo interrumpió ella colocándose de espaldas a él. Armando se rio y trató de hacerle caso. Pero eso era algo que ninguno de los dos iba a lograr tan fácilmente. Armando de solo sentir a su lado a esa, la mujer que por tanto tiempo ha amado lo tenía descontrolado sin poder conciliar el sueño, imaginándose un escenario mejor que estar mirándola moverse inquieta.

. - ¿Qué tienes Victoria? – le preguntó bajito ante la incomodidad que ella manifestaba con sus movimientos que, aunque trataba fueran discretos él los captaba. Ella se tensó al escucharlo y saber que estaba despierto.

. – Estoy acalorada – le dijo ella casi en el mismo tono. Él se rió y ella volteó a mirarlo.

. – ¡No estas acalorada – le dijo acercándose demasiado a ella – Estas excitada!

Victoria quiso darle nuevamente la espalda, pero él se lo impidió.

. - Por favor, los muchachos…

. – No voy a hacer nada, y no porque no quiera, solo acércate a mí.

. – ¿No es eso peor? – Victoria como médico sabía que existen varias técnicas que pueden ayudar a calmar la excitación sexual sin necesidad del acto en sí, el problema era que tener al causante de su estado justo a su lado, no le era fácil lograrlo.

. – No, puedes hablar conmigo, te ofrezco la confianza de discutir lo que te preocupa.

. – ¿Esa es una forma de lidiar con la excitación de una manera saludable?

. - Es la única que te puedo ofrecer por ahora – dijo mirando a sus hijos dormidos un poco más allá de donde ellos estaban - y no precisamente porque quiera sabes… - continuó mirándola fija e intensamente.

. – Ya – que ironía, el que me la provoca quiere ayudarme a procesarla y no como yo quisiera, bueno.

. – Aunque tengo otro método, tal vez este sea mejor – le dijo haciendo que Victoria se alarmara – ¡Tranquila, esto te va a ayudar a relajarte – la acercó más a su cuerpo – Shhh, ven preciosa, quédate así!

Armando comenzó a susurrarle una hermosa melodía, que con su suave tono de voz, comenzó a ayudar a relajar el ambiente y a reducir la excitación. Todo se sentía muy tranquilo. Victoria escuchaba con atención las letras de la canción y su corazón palpitaba de emoción al ritmo que el sueño la fue invadiendo. Se abrazó a él percibiendo además su rico aroma y cerró los ojos dejándose llevar.

Cierra los ojos y con suavidad Deja descansar tu cabeza hacia atrás. Deja que el sueño sea dueño de ti.

Cuando la noche con lentitud, cuidadosamente apague la luz deja que el viento te traiga hasta a mí.

Y si en sueño pudiera volar. Yo llegaría hasta ti para entonces hacerte escuchar. Lo que nunca te pude decir.

Y siento la Aurora a veces tocar. Cuidadosamente, mi puerta al pasar. Y sin hablar, me lleva hasta ti.

No encuentro palabras que puedan decir. Lo maravilloso que es poder sentir El calor de un hogar. Que refugias en ti.

Y si en sueño pudiera volar. Yo llegaría hasta ti para entonces hacerte escuchar. Lo que nunca te pude decir…

Él la miraba con devoción, mientras tarareaba la canción, y sentía como su cuerpo se iba relajando y su respiración controlando, quitó un mechón de su cabello que le caía en la cara y besó su frente - ESPERO QUE DE VEZ EN CUANDO PIENSES EN MI.

Armando estaba más que feliz de tenerla así entre sus brazos, como siempre había soñado, y que sus brazos y voz la consolaran en cualquier situación. Anhelaba tanto que ella lo amara y confiara solo en él.

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Comments

Momys.rub

Momys.rub

Ay dioooooo..
Mi puberto fav sabe caturrear!
Así si le basta a bajar hasta los calcetinesssss jajaajaa

2024-04-19

4

Mary Hernand

Mary Hernand

Frank Quintero, hermosa canción

2024-03-13

1

Irene Gomez

Irene Gomez

Ya estoy por la segunda lectura, esta novela me tiene enamorada.

2024-02-20

3

Total
Capítulos
1 CAPÍTULO I EL INICIO DE TODO
2 CAPÍTULO II LA OPORTUNIDAD
3 CAPÍTULO III ULTIMANDO DETALLES
4 CAPÍTULO IV LA PROPUESTA
5 CAPÍTULO V VICTORIA CASTRO
6 CAPÍTULO VI SEÑALAMIENTOS
7 CAPÍTULO VII LA VERDAD
8 CAPÍTULO VIII LA VISITA DE MARCOS CASTRO
9 CAPITULO VIII DISCULPA Y REANUDACIÓN DE LA PROPUESTA
10 CAPÍTULO X LA CENA
11 CAPÍTULO XI COMPARTIENDO LA NOTICIA
12 CAPÍTULO XII DOMINADO POR LOS CELOS
13 CAPITULO XIII CONOCIENDO A LOS HIJOS DE ARMANDO
14 CAPÍTULO XIV PRUEBA SUPERADA
15 CAPÍTULO XV CONEXIÓN
16 CAPÍTULO XVI INQUIETANTE ATRACCIÓN
17 CAPITULO XVII UN FIN DE SEMANA DIFERENTE
18 CAPÍTULO XVIII DÍA DE CONTROVERSIA
19 CAPÍTULO XIX DESPEDIDA
20 CAPÍTULO XX DECLARACIÓN
21 CAPÍTULO XXI JUNTOS
22 CAPÍTULO XXII CONOCIENDO ALGUNAS REALIDADES
23 CAPÍTULO XXIII EL ACECHO DE MARCOS CASTRO
24 CAPÍTULO XXIV CHOQUE DE MACHOS
25 CAPÍTULO XXV UNA INESPERADA VISITA
26 CAPÍTULO XXVI CONFIDENCIAS
27 CAPÍTULO XXVII CENA FAMILIAR
28 CAPÍTULO XXVIII ROMANCE
29 CAPÍTULO XXIX CONEXIÓN SOBRENATURAL
30 CAPÍTULO XXX ¡TE AMO…!
31 CAPÍTULO XXXI BUSCANDO ALIANZA
32 CAPÍTULO XXXII MOMENTOS MÁGICOS
33 CAPÍTULO XXXIII CAER EN LA TRAMPA
34 CAPÍTULO XXXIV EL RABO ENTRE LAS PATAS
35 CAPÍTULO XXXV ENCUENTRO FAMILIAR SORPRESA
36 CAPÍTULO XXXVI INOLVIDABLE FIN DE SEMANA
37 CAPÍTULO XXXVII EL REGALO MÁS ESPECIAL
38 CAPÍTULO XXXVIII REGRESO A CASA
39 CAPÍTULO XXXIX ¡DAVID Y VICTORIA!
40 CAPÍTULO XL MALAS INTENCIONES
41 CAPÍTULO XLI DUDAS
42 CAPÍTULO XLII MALA DECISIÓN
43 CAPÍTULO XLIII TODO TERMINÓ
44 CAPÍTULO XLIV RENDIRSE NO ES OPCIÓN
45 CAPÍTULO XLV SENSACIÓN DE VACÍO
46 CAPÍTULO XLVI SILENCIO QUE CONDENA
47 CAPÍTULO XLVII NADA QUE CELEBRAR Y MUCHO POR RECONOCER
48 CAPÍTULO XLVIII ASUMIR LA PERDIDA
49 CAPÍTULO XLIX DECISIONES QUE PESAN
50 CAPÍTULO L INESPERADO ENCUENTRO
51 CAPÍTULO LI EN BUSCA DE PERDÓN
52 CAPÍTULO LII COMIENZA LA TRAVESÍA
53 CAPÍTULO LIII NO TODO ESTÁ DICHO…
54 CAPÍTULO LIV ENCUENTRO AGRADABLE
55 CAPÍTULO LV TODO VALE LA PENA
56 CAPÍTULO LVI UNA NUEVA OPORTUNIDAD
57 CAPÍTULO LVII RETOMANDO EL AMOR
58 CAPÍTULO LVIII EL AMOR MÁS BONITO
59 CAPÍTULO LIX ¡VAMOS CON TODO!
60 CAPÍTULO LX EL DESEO MÁS ANHELADO…
61 CAPÍTULO LXI EL UNO PARA EL OTRO
62 CAPÍTULO LXII LA BODA
63 CAPÍTULO LXIII EPÍLOGO
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2
CAPÍTULO II LA OPORTUNIDAD
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5
CAPÍTULO V VICTORIA CASTRO
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CAPÍTULO VI SEÑALAMIENTOS
7
CAPÍTULO VII LA VERDAD
8
CAPÍTULO VIII LA VISITA DE MARCOS CASTRO
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CAPITULO VIII DISCULPA Y REANUDACIÓN DE LA PROPUESTA
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CAPÍTULO X LA CENA
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CAPÍTULO XI COMPARTIENDO LA NOTICIA
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CAPÍTULO XII DOMINADO POR LOS CELOS
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CAPITULO XIII CONOCIENDO A LOS HIJOS DE ARMANDO
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CAPÍTULO XIV PRUEBA SUPERADA
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CAPÍTULO XV CONEXIÓN
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CAPÍTULO XVI INQUIETANTE ATRACCIÓN
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CAPITULO XVII UN FIN DE SEMANA DIFERENTE
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CAPÍTULO XVIII DÍA DE CONTROVERSIA
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CAPÍTULO XIX DESPEDIDA
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CAPÍTULO XX DECLARACIÓN
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CAPÍTULO XXI JUNTOS
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CAPÍTULO XXII CONOCIENDO ALGUNAS REALIDADES
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CAPÍTULO XXIII EL ACECHO DE MARCOS CASTRO
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CAPÍTULO XXIV CHOQUE DE MACHOS
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CAPÍTULO XXV UNA INESPERADA VISITA
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CAPÍTULO XXVI CONFIDENCIAS
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CAPÍTULO XXVII CENA FAMILIAR
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CAPÍTULO XXIX CONEXIÓN SOBRENATURAL
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CAPÍTULO XXX ¡TE AMO…!
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CAPÍTULO XXXI BUSCANDO ALIANZA
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CAPÍTULO XXXII MOMENTOS MÁGICOS
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CAPÍTULO XXXIII CAER EN LA TRAMPA
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CAPÍTULO XXXIV EL RABO ENTRE LAS PATAS
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CAPÍTULO XXXV ENCUENTRO FAMILIAR SORPRESA
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CAPÍTULO LVIII EL AMOR MÁS BONITO
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CAPÍTULO LIX ¡VAMOS CON TODO!
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CAPÍTULO LX EL DESEO MÁS ANHELADO…
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CAPÍTULO LXI EL UNO PARA EL OTRO
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CAPÍTULO LXII LA BODA
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CAPÍTULO LXIII EPÍLOGO

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